PAPELES DEL PSICÓLOGO Vol. 40-1 Enero - Abril 2019

Problematizar la Psicología, pues, no equivale a tacharla de mala ciencia o denunciar su carácter opresor, sino a analizar- la con mirada de antropólogo, por así decir. Con esa mirada tendría tan poco sentido considerarla una ciencia, sin más – por lo pronto, porque es plural, no es una –, como considerarla un instrumento de dominación o un saber espurio. Su objetivi- dad, su verdad, vendría dada por las formas de subjetivación que instaura a través de su práctica. Sea como fuere, si hay mejores y peores formas de hacer Psicología no será por moti- vos puramente epistémicos (suponiendo que tenga siquiera sentido hablar de motivos puramente epistémicos), sino tenien- do en cuenta cuestiones éticas, morales y políticas, relativas a qué queremos ser, cómo queremos vivir. UNA MIRADA GENEALÓGICA Obviamente mi planteamiento no es inédito. Aparece en tra- bajos genealógicos y etnográficos sobre el mundo psi . Como es sabido, la perspectiva genealógica de Michel Foucault (1988) parte de una desconfianza hacia los relatos cerrados, una preocupación por los contextos socioculturales y las rela- ciones de poder propias de cada época, y una atención a los detalles y las prácticas concretas más que a las teorías o los discursos generales. Nikolas Rose (1996, 1999a) ha aplicado esa perspectiva a la Psicología abordándola como un conjunto de discursos y prácticas que poseen un efecto performativo so- bre su propio objeto de estudio e intervención, la subjetividad: “ La Psicología es más importante por lo que hace que por lo que es. […] La Psicología alteró la manera en la que es posible pensar acerca de las personas, las leyes y los valores que gobiernan las acciones y la conducta de los demás y […] las de nosotros mismos. Aún más, la Psicología revistió de una mayor credibilidad a algu- nas formas de pensar acerca de las personas debido a que aparentemente se fundan en el conocimiento positi- vo. Haciendo pensable al sujeto humano con arreglo a diferentes lógicas y fórmulas y sentando la posibilidad de evaluar con medios científicos las formas de pensar acerca de las personas, la Psicología también torna a los seres humanos más dóciles, más dispuestos a que otros les hagan ciertas cosas y también les permite ha- cerse cosas nuevas a sí mismos. La Psicología abre a las personas a una serie de intervenciones calculadas cuyos fines se formulan en términos de disposiciones y de cualidades psicológicas, las cuales determinan la forma en que los individuos se conducen a sí mismos; intervenciones cuyos medios se ajustan ineludiblemente a la luz del conocimiento psicológico sobre la naturale- za de los seres humanos ” (Rose, 1998: 21). La genealogía se cruza con la cuestión de la subjetividad de- bido a que, tal y como plantea el propio Foucault (1987), el problema de cómo hemos llegado a ser lo que somos es el que dispara la investigación genealógica. Más en concreto, es la pregunta por las formas de gobierno de las personas la que remite a la subjetividad. De acuerdo con la interpretación de Gilles Deleuze (2015), el tema de la subjetivación sirvió a Fou- cault para salir del callejón sin salida del círculo saber-poder. Esta expresión se refiere al hecho de que las teorizaciones (sa- ber) de la actividad humana –éticas, religiosas, morales, psico- lógicas, filosóficas, etc.– necesariamente van ligadas a prácticas políticas (poder). Desde el punto de vista del círculo saber-poder parecería que cualquier actividad humana debe estar disciplinada, incluida dentro de un marco definido por ciertas relaciones de poder y ciertos conocimientos científicos que las apuntalan. Ahora bien, si eso fuera así, ¿cómo surgen las novedades, lo no previsto, lo no disciplinado? Según Deleu- ze, justo a través de los procesos (algunos) de subjetivación. La actividad humana está disciplinada, sometida a relaciones de saber-poder, y al mismo tiempo puede desbordar ese discipli- namiento. Deleuze subraya que la subjetividad surgió en la Grecia clá- sica merced a la práctica de una forma de gobierno entre hombres libres e iguales que exigía que, para gobernar a los demás, uno hubiera de gobernarse también a sí mismo. El au- togobierno se convirtió entonces en causa y consecuencia de la política (y a él se orientaban lo que Foucault llamaba tecnolo- gías del yo): “ Gobernarse a sí mismo se despega tanto de las rela- ciones de poder mediante las cuales uno gobierna a los otros, como de las relaciones de saber mediante las cuales cada uno se conoce a sí mismo y conoce a los otros o al otro. […] La relación con uno mismo adquie- re independencia ” (Deleuze, 2015: 98). Así pues, la subjetividad es siempre derivada, no primaria o natural, dado que procede de relaciones de saber-poder: “ go- bernarse a sí mismo es una condición reguladora, no es en ab- soluto constituyente ” (Deleuze, 2015: 100). Esto no significa, empero, que la subjetividad sea reductible a aquello de lo que deriva. Adquiere autonomía, vida propia, y precisamente por eso constituye un vórtice de creación de novedades. De acuer- do con la metáfora utilizada por el filósofo francés, ello es así porque duplica algo preexistente –no opera ex nihilo –, pero lo duplica con variaciones: “ Foucault a veces se expresa así: hay dobles del sujeto. […] El doble no es un desdoblamiento de lo uno, es una reduplicación de lo otro. El doble no es una repro- ducción de lo mismo, sino al contrario, una repetición de lo diferente. El doble no es una emanación del yo o del mí mismo, es una puesta en inmanencia de un no- yo ” (Deleuze, 2015: 53-54). Eso sí, la relación entre saber, poder y subjetividad dista de ser estática. No es que la subjetividad escape del círculo sa- ber-poder y desde ese momento adquiera una autonomía ab- soluta. Inmediatamente nuevas formas de saber-poder reobran sobre ella, es decir, transforman las propias prácticas de subje- tivación que habían generado. Intentan capturarlas, discipli- narlas: “ La subjetivación será retomada en un código de la vir- tud que será un verdadero saber, o en un código de normalidad que será una verdadera ciencia. Los proce- dimientos de subjetivación serán retomados por las ins- JOSÉ CARLOS LOREDO NARCIANDI 33 A r t í c u l o s

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