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Papeles del Psicólogo es una revista científico-profesional, cuyo objetivo es publicar revisiones, meta-análisis, soluciones, descubrimientos, guías, experiencias y métodos de utilidad para abordar problemas y cuestiones que surgen en la práctica profesional de cualquier área de la Psicología. Se ofrece también como foro para contrastar opiniones y fomentar el debate sobre enfoques o cuestiones que suscitan controversia.

PAPELES DEL PSICÓLOGO
  • Director: Serafín Lemos Giráldez
  • Difusión: (Noviembre 2013)
         Media de difusión: 57.900 ejemplares
  • Periodicidad: Enero-Abril | Mayo-Agosto | Septiembre-Diciembre
  • ISSN: 0214 - 7823
  • ISSN Electrónico: 1886-1415
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Papeles del Psicólogo, 1987. Vol. (28-29).




LAS OBRAS DE JOSÉ GERMAIN

FERNANDA MONASTERIO

José Germain fue, y es, un suscitador: provocó trabajos, entre ellos el de hacerse a sí mismo; creó instituciones, sociedades, centros de investigación, de enseñanza, de aplicación, congresos, revistas, reuniones locales e internacionales; alumbró vocaciones en médicos, ingenieros, militares, pedagogos, filósofos y psicólogos; estimuló experimentos y a los experimentadores; revivió la psicología antigua, hizo vivir la presente y ordenó los planteamientos de la futura; concilió ideologías, reconcilió antagonismos, reunió tendencias discrepantes; hizo salir a los estudiosos españoles y nos trajo las grandes figuras de la psicología mundial. Ahora, ya muerto, la suprema motivación consiste en valorar el contenido cultural y humano de su mensaje; seguir mereciendo ser sus discípulos.

La obra de Germain son obras, por la gran diversidad de las tareas emprendidas y cumplidas.

No voy a intentar su inventario. Algunos de sus colaboradores y colegas lo han hecho detalladamente, y él mismo en enternecedoras notas autobiográficas nos ha relatado la peripecia personal (Revista de Psicología General y Aplicada, obra de Germain; dos volúmenes, 1981).

Tampoco me referiré a "mi Germain" personal, al hermano mayor, maestro, médico y paciente, amigo intimo con su mujer Encarna Sánchez-Román, a nuestro encuentro "en Marañón" y a la despedida en la madrugada del 9 de septiembre.

José Germain y Cebrián tuvo una dilatada vida profesional revelándose desde la adolescencia como trabajador sistemático e incansable. Sin pausas por viajes, guerras o exilios diversos se mantuvo activo hasta el año pasado haciendo análisis (conocimientos de la personalidad humana) y terapias (ayudas al ser humano). Hablarnos de psicopatología, de las tendencias en las ciencias del hombre, de las crisis histórico-sociales, en la primavera de éste 86. Y estaba "al día", y podía seguir contando de Cajal o de Montaigne, ambos interlocutores del gran diálogo que fue su vida. Hombre conversador -observador, que se expresaba con agudeza e ironía, capaz de escuchar - y de entender entendiendo - tuvo magníficos amigos como Pascal y Gracián, o Lafora, Sacristán y Ortega, más los infinitos alumnos, compañeros y pacientes a los que entregó su existencia y sus verbos.

Le gustaba leer y hablar bien el castellano, amando asimismo el inglés, el francés, el alemán; enviando desde Roma un telegrama firmado: "Giuseppe Germain". Tenía encanto, "angel"; la buena gracia del malagueño fino, cosmopolita.

Resaltan al aproximarse a Germain dos de sus preocupaciones: la relación entre la medicina y la psicología; el peligro de la especialización excluyente para gran número de expertos y de científicos.

Germain empezó como neurólogo, neurofisiólogo y psiquiatra. La suya era la mejor formación a principios de siglo, conseguida por los estudiosos más privilegiados en los centros de enseñanza e investigación europeos. El se encaminó hacia las figuras prestigiosas de Sicard, Janet, Alajouanine, Kohler y Dumas entre otros maestros de sus aprendizajes directos, terminando de hacerse neuropsiquiatra. Y lo era ya muy destacado cuando regresó a España empezando a trabajar con Lafora y cerca de Cajal, en los años veinte, cuando la clínica y el laboratorio muy afirmados estrechaban su relación en el impulso más sólido y prometedor -el veintisiete de la ciencia-, que ha conocido España.

El nos ha revelado como fue seducido gradualmente por la psicología, el interés que le despertaron las investigaciones de Claparede, Dumas, Pieró, Laly, Myers... y las que estaban realizando aquí M. Rodrigo, Mira, Mallart; el mundo atrayente de la Psicometría y el Psicodiagnóstico, la Selección, la Orientación Profesional, conocimientos que permitían adentrarse en el individuo, sano o enfermo.

Por inteligencia e intuición, por un arduo esfuerzo enriquecedor fue convirtiéndose Germain en psicólogo al adquirir los métodos y la actitud de aproximación al prójimo, sin dejar por ello de ser médico aunque ya otra clase de médico: el clínico decidido y capacitado para la comprensión de los pacientes. Médico psicólogo y psicólogo de teoría y de aplicación no eran "formas" profesionales paralelas, pues a la vez y de una vez dominó el manejo de realidades simultáneas, de la Realidad Persona.

No fue pues un especialista. Tampoco un generalizador. Para Germain hombre renacentista, de cultura universal, creador de Cultura, el tema de su vida, el ser humano, es tan complejo y poliédrico, tan profundo y dramático que todo estudio es escaso para escudriñar sus planos recónditos, misteriosos y reservados' Ensayó y analizó denodadamente para meterse en la existencia de un hombre, una mujer, un niño.

Germain llegó a ser El Psicólogo, el psicólogo de los psicólogos, el maestro indiscutido, el alumbrador. Nos hizo recordar a Vives, a Gracián, a Huarte -y le puso una calle-, a Simarro, a Turré. Preparó los medios administrativos y técnicos para el establecimiento de la profesión psicológica en nuestro país, pautando las exigencias conceptuales y morales de su cabal ejercicio, y sin dejar su permanente práctica clínica, separó -y unió-, la psicología de la medicina inaugural, defendiendo y sosteniendo a los psicólogos de los recelos neuropsiquiátricos.

Y fue el enlace, cubriendo el hiato provocado por la Guerra Civil, al servir él mismo de puente entre los psicólogos anteriores, los exiliados, los de la postguerra, los jóvenes que se quedaron relegados: F. del Olmo, C. de Madariaga, Mira, Mallart, Melián, M. Rodrigo. La intrahistoria interminable de nuestra psicología.

Germain, personalidad proyectiva, de estilo clásico y elegancia impecable, nos enmarcó en el rango de su calidad. Calidad de cálido, de honesto y bueno, enseñando generosidad y tolerancia, liberalidad y cortesía siendo noble, y a la vez muy sencillo. Un sabio sin distracciones, con atención y atenciones, para todos. Nos dio ejemplo y lección de modales, de sabiduría antigua y permanente.

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