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Papeles del Psicólogo es una revista científico-profesional, cuyo objetivo es publicar revisiones, meta-análisis, soluciones, descubrimientos, guías, experiencias y métodos de utilidad para abordar problemas y cuestiones que surgen en la práctica profesional de cualquier área de la Psicología. Se ofrece también como foro para contrastar opiniones y fomentar el debate sobre enfoques o cuestiones que suscitan controversia.

PAPELES DEL PSICÓLOGO
  • Director: Serafín Lemos Giráldez
  • Difusión: (Noviembre 2013)
         Media de difusión: 57.900 ejemplares
  • Periodicidad: Enero-Abril | Mayo-Agosto | Septiembre-Diciembre
  • ISSN: 0214 - 7823
  • ISSN Electrónico: 1886-1415
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Papeles del Psicólogo, 1992. Vol. (54).




LA ESPAÑA DE LOS 90 ANTE EL RETO DE LA INMIGRACIÓN

RAIMUNDO ARAGÓN BOMBÍN.

Director General de Migraciones. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

I. Panorama migratorio general

Los movimientos migratorios, entendidos tanto en su sentido amplio de desplazamiento de población como en un sentido más estricto de traslado temporal o definitivo a otro país para la realización de una actividad lucrativa, motivada por razones económicas, representan en estos momentos una de las cuestiones cruciales que van a caracterizar la última di cada del siglo XX.

Tres son los rasgos más característicos de los movimientos migratorios en la actualidad:

- Aceleración de los flujos: El incremento en el número de inmigrantes extranjeros que se venía registrando en los principales países desarrollados, a lo largo de la década anterior y, especialmente, a parta de la segunda mitad de los años ochenta se mantiene, con incrementos medios cercanos al 6 por 100 que, en algunos casos, como Austria, Italia, Canadá Estados Unidos y España rebasan ampliamente el 10 por 100.

Esta tendencia pudiera, quizá, debilitarse si la coyuntura económica de crisis, que atraviesan muchos de lo países desarrollados, se acentúa, pero en todo caso las pulsiones migratorias se mantendrán muy altas en tanta no se resuelva la situación de ajuste derivada de la transformación de los países del Este europeo y persistan la condiciones demográficas y sociales de los países del Magreb y de Extremo Oriente.

El segundo aspecto a destacar de los flujos migratorio consiste en la globalización de los flujos. En un doble sentido. El primero, en cuanto a la pluralidad de forma: y manifestaciones: emigración permanente, de carácter familiar, «stagiares», trabajadores de temporada o campaña, trabajadores fronterizos, solicitantes de asilo, inmigrantes irregulares.

En segundo lugar, en cuanto que prácticamente todos los países se ven afectados por flujos migratorios de origen o destino.

Por referirme a algunos ejemplos, Alemania y Austria sufren una presión migratorio particularmente intensa de nacionales polacos, rumanos y húngaros. La propia Checoslovaquia sufre la presión de las Repúblicas emergida, de la antigua Unión Soviética. Los países nórdicos, registran efectivos crecientes de iraníes, libaneses y paquistaníes. Italia y España, además de la fuerte presión migratoria procedente del Magreb y de Iberoamérica, registran presencia creciente de nacionales filipinos, indios y chinos.

Japón y Australia deben enfrentarse a la presión migratoria creciente de chinos, filipinos, paquistaníes, tailandeses y vietnamitas.

En América, no son sólo los grandes y ricos países del norte, como Estados Unidos y Canadá, quienes atraen a nacionales de las más diversas nacionalidades, sino que otros países como México, respecto a sus vecinos centroamericanos, Venezuela, respecto a Colombia, y Argentina, respecto a Uruguay, constituyen verdaderos países de inmigración, siendo ellos mismos países emigración.

Dentro del propio continente africano existen países claramente caracterizados como exportadores de mano de obra, tales como Argelia, Marruecos, Túnez, Egipto, Zaire, Angola o Camerún, mientras otros, como la República del Congo, Costa de Marfil, Gabón o Africa del Sur acogen a trabajadores extranjeros.

Finalmente, el conflicto del Golfo puso de manifiesto el papel económico y social que jugaba la población inmigrada en los países implicados.

Esta globalización de los flujos migratorios no debiera producir la impresión de que se realizan de forma anárquica y como por azar, Por el contrario, se aprecian como factores determinantes la proximidad geográfica o la afinidad lingüística, cultural o un pasado histórico común, En su consolidación y mantenimiento juega un papel decisivo la existencia de una colectividad numéricamente significativa.

- El último aspecto a considerar en los flujos migratorios es su incidencia en la configuración de las sociedades de acogida.

Con unas tasas de natalidad muy cercanas y en algunos casos incluso inferiores a la tasa de reemplazo generacional, y con un incremento destacado de la esperanza de vida, la mayor parte de los países de la OCDE hallan en los movimientos migratorios una compensación a sus pirámides de población de configuración muy desequilibrada y a los equilibrios entre cotizantes y beneficiarios de un sistema de protección social, estructurado sobre parámetros diferentes.

Países como Australia, Austria, Alemania, Luxemburgo y Suiza experimentaron mayor incremento a resueltas del saldo migratorio que en la población total en la década 1980-1990.

Consideraciones como ésta y otras como las realizadas por el sociólogo Jean Reynard de la Universidad de Montreal o el belga Herman del Instituto de Economía de Colonia, sobre el establecimiento como autónomos o empresarios de los inmigrantes, deben oponerse a imágenes estereotipadas de los inmigrantes como competidores por un puesto de trabajo o meros consumidores de servicios Y prestaciones sociales.

II. El contexto europeo

Los países comunitarios parecen confrontados a dos posibles flujos migratorios. El primero de naturaleza coyuntural, como consecuencia de la desaparición de los sistemas políticos y económicos de los países del Este. La aparición de minorías étnicas, vinculadas histórica y culturalmente a países occidentales, los conflictos nacionalistas y las dificultades derivadas de un ajuste económico que se prevé duro puede originar flujos migratorios de importantes consecuencias, si bien, salvo en situaciones de emergencia producidas por enfrentamientos armados, las autoridades de los diversos Estados están dispuestas a colaborar con los países de acogida para que los flujos se desenvuelvan por cauces razonables.

Por otra parte, las iniciativas individuales tienden a utilizar la vía privilegiada del refugio, aprovechándose de la premiosidad administrativa para resolver los expedientes.

Mayor complejidad, tanto por su naturaleza estructural, como por la mayor diferencia sociológica y cultural y por la magnitud del problema, revisten los flujos migratorios sur-norte, en especial, entre los países ribereños de la Cuenca mediterránea.

Algún autor -Bichara Khadez: Europa y el Magreb- ha señalado que sería necesario estar ciego para no darse cuenta de que existe un «malestar mediterráneos; acentuado con la incorporación de Grecia, España y Portugal a la Comunidad Europea.

La distinta evolución seguida por los países de una y otra ribera hace que los escasos kilómetros de separación entre las orillas de ambos continentes se conviertan cada vez más en un foso de separación económico, social y político.

Baste un dato: los países comunitarios -España, Francia, Italia y Grecia- sumaban en 1980 160 millones del total de 333 millones de habitantes de la cuenca; frente a 142 millones de los cuatro países árabes -Marruecos, Argelia, Túnez y Libia- de la ribera sur. Las previsiones de las Naciones Unidas indican que en el año 2000 los habitantes de los indicados países de la ribera norte serán alrededor de 174 millones, frente a 226 millones de los países de la ribera sur; y en el año 2025, las respectivas poblaciones serán de 179 millones para los países europeos, frente a 329 millones para los países africanos.

A pesar de que las tendencias demográficas no se mantienen inalterables y pueden sufrir variaciones, no podemos pasar por alto que nos hallamos ante un problema cuyas implicaciones nos van a afectar prolongada y profundamente.

III. Situación española

A pesar de que aún persisten determinados fenómenos emigratorios de carácter residual -campañas agrícolas en Francia y temporeros en Suiza- los flujos migratorios Cambiaron de signo desde finales de la década de los setenta. Desde entonces, el número de emigrantes españoles no ha cesado de disminuir como consecuencia del mayor número de retornos que de salidas y las bajas por causas naturales o nacionalización de los españoles residentes en el extranjero.

Simultáneamente, la presencia de inmigrantes extranjeros comienza a crecer; en particular, al igual que ocurría en otros países de la OCDE, el número de inmigrantes aumenta vertiginosamente en la segunda mitad de la década de los 80, pasando de 226.470 en 1984 a 398.147 en diciembre de 1989.

Por ello, en 1990 el Gobierno consideró que la situación migratoria en España está adquiriendo un relieve tal que justifique un nuevo planteamiento político, que se formula en el documento remitido al Congreso de los Diputados en diciembre de 1990, bajo el título «Situación de los extranjeros en España. Líneas básicas de la política española de extranjería», y se concreta en la Proposición no de ley relativa a la situación de los extranjeros en España.

Dos son los factores que aparecían destacados ante la opinión pública en el panorama migratorio: la utilización de la vía de refugio por parte de inmigrantes económicos y la presencia de un colectivo numeroso en situación irregular.

Por ello, el Gobierno decidió llevar a cabo un proceso excepcional de regularización, desarrollado entre junio y diciembre de 1991.

El proceso de regularización reviste, desde mi punto le vista, una importancia fundamental en el panorama migratorio español.

Hasta entonces la configuración del colectivo extranjero en España era mayoritariamente de países más desarrollados que España, lo cual casa mal con fenómenos inmigratorios. Después, las colectividades de países menos desarrollados son mayoría; es decir, España se confirma como país de inmigración.

El resumen general del proceso se refleja en el cuadro, «Informe sobre el Proceso de Regulación».

INFORME SOBRE EL PROCESO DE REGULARIZACION

(Datos a 14 de agosto de 1992)

Solicitudes presentadas

137.563

Tramitados

Activados

(por duplicados o con permiso en vigor)

137.127

4.436

Expedientes tramitados

133.127

Resueltos favorablemente

Ciudadanos CEE

TOTAL ...........................................

Resueltos desfavorablemente

- Causas laborales

- Causas gubernativas

Pendientes

104.399

5.508

109.907

22.605

19.670

2.935

614

 

 

82.5%

16,9%

 

 

0,46%

FUENTE: Dirección General de Migraciones. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

El proceso de regularización refleja y hace prever la orientación y configuración de los flujos futuros, y señala las vías de llegada, los sectores de establecimiento y la evolución futura de los flujos (gráficos 1 y 2).

Coincidiendo con el proceso de regularización se llevó a cabo una encuesta cualitativa sobre el perfil de los inmigrantes regularizados.

La encuesta se llevó a cabo en las provincias de Alicante, Baleares, Barcelona, Cádiz, Castellón, Gerona, Las Palmas, León, Lérida, Madrid, Málaga, Murcia, Valencia, Tarragona y Tenerife, por personal del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, en los locales de las oficinas en las que se entregaban los permisos de trabajo y residencia por regularización.

Se efectuaron encuestas desde el mes de julio de 1991 al de marzo de 1992. El total de encuestas a las que se refiere esta trabajo se eleva a 10.275. Lo que supone aproximadamente el 10 por 100 del total de permisos concedidos.

Los resultados de la encuesta se hallan en fase de tabulación y ajuste, pero podemos elaborar un primer perfil orientativo de las características fundamentales del inmigrante regularizado; dado que existe una coincidencia apreciable entre la muestra encuestada y la totalidad del colectivo regularizado. (Gráfico 3.)

• Hombre mayoritariamente soltero, entre veinte y treinta y cinco años, aunque en relación con algunas nacionalidades concretas predominen las mujeres: Filipinas, República Dominicana y Cabo Verde. (Gráfico 4.)

• Gran importancia de los nacionales marroquíes que constituyen casi la mitad de los regularizados. (Gráfico 3.)

• Ha entrado en España en los últimos del años como turista. (Gráfico 5).

• Con un elevado nivel de estudios y que mayoritariamente es capaz de hablar en español. (Gráfico 6.)

• Tiene familiares dependientes en su país (Gráfico 7.)

• Pensó en España como primer y definitivo país de emigración (Gráfico 8)

• Trabaja habitualmente por cuenta ajena en el sector servicios y percibe un salario mensual algo inferior a las 100.000 pesetas. Determinadas nacionalidades se ocupan mayoritariamente en sectores determinados -servicio doméstico; Filipinas, República Dominicana y Cabo Verde, construcción y agricultura: Marruecos y Argelia; venta ambulante: Senegal; hostelería: China-. (Gráfico 11).

• Nunca ha tenido permiso de trabajo antes y que, generalmente, obtiene contrato de trabajo escrito.(Gráfico 8).

• Tiene una alta movilidad en el trabajo en lo que se refiere a cambio de sector de actividad. (gráfico 9).

IV. Caracterización de una política activa de inmigración

Los flujos migratorios son fenómenos social y políticamente relevantes y que, por tanto, exigen una intervención de encauzamiento y control por parte de los poderes públicos y no un mero abandono a las reglas del mercado.

Los flujos migratorios son inevitables, imparables, por tanto las políticas inmigratorias negativas son difícilmente practicables por falta de realismo.

Una política de contención de la inmigración basada exclusivamente en un control de flujos en las fronteras es relativamente ineficaz, por dos razones:

- La primera, porque los irregulares franquean con mucha frecuencia la frontera de forma regular, e inciden en irregularidad posteriormente.

- La segunda, porque cuando falla el control de entradas, y se produce una situación de irregularidad, la expulsión es una medida de alto coste social y político y de eficacia limitada.

Por tanto, la configuración de una política de inmigración no consiste sólo en adoptar unas u otras medidas, sino tener una actitud «activa», capaz de prever los acontecimientos, encauzarlos y evitar el desencadenamiento de conflictos, una «política activa de inmigración» que debiera centrarse en los objetivos siguientes:

1º Actuar sobre la presión migratoria: es decir, incluir las migraciones en la política exterior de cada país y de la propia Comunidad Europea. A largo plazo, los medios más eficaces de acción parecen ser los programas de cooperación de la Comunidad y los Estados miembros.

2º Dominar las corrientes migratorias: en el sentido de garantizar el control de los canales de inmigración existentes, teniendo en cuenta el hecho de que, en la actualidad, predomina claramente un enfoque restrictivo: lucha contra la inmigración ilegal, enfoque común del derecho de asilo, aproximación de los criterios de reunificación familiar y establecimiento de un código común para los contratos temporales.

Como instrumentos esenciales para «dominar los flujos» pueden enumerarse desde el punto de vista social los siguientes:

• Establecer un contingente anual.

• Sancionar con rigor a quienes trafican con inmigrantes o los emplean de forma irregular.

• Establecer dispositivos de reclutamiento y acogida para inmigrantes temporeros.

3º Profundizar las políticas de integración de los inmigrantes legalmente instalados: perfilando un modelo específico de integración; que no intente conseguir la mera asimilación; y considere la distinta situación de los inmigrantes recién llegados y aquellos que están instalados desde antiguo.

Estas cuestiones plantean en España serios y profundos interrogantes no sólo a los poderes públicos, a las Administraciones, sino a todo el cuerpo social, en especial, a los agentes sociales -sindicatos- y aquellos colectivos e instituciones -judicatura, profesionales de la información capaces de contribuir a crear opinión y conformar la percepción social y los problemas.

Sería vana pretensión por su parte indicar las posibilidades y las responsabilidades de los psicólogos ante esta cuestión. Mi objetivo ha sido mucho más simple: exponer brevemente algunos datos cuantitativos y cualitativos sobre la más reciente inmigración hacia España, señalar los objetivos que la Administración laboral señala como más importantes, e invitar a todo el colectivo de psicólogos a que no permanezcan indiferentes ante esta cuestión. ¿O es que no constituyen un grave síntoma de patología social las reacciones de rechazo y xenofobia que se registran en varios países europeos, y de la que nosotros no debemos confiar que estemos libres?

Material adicional / Suplementary material

Gráfico 1. Distribución por continentes.

Gráfico 1. Distribución por continentes.

Gráfico 10. PERFIL LABORAL (II), sectores de actividad.

Gráfico 10. PERFIL LABORAL (II), sectores de actividad.

Gráfico 11. PERFIL LABORAL (III), retribuciones.

Gráfico 11. PERFIL LABORAL (III), retribuciones.

Gráfico 2. Principales nacionalidades.

Gráfico 2. Principales nacionalidades.

Gráfico 3. Comparación nacionalidades regularizados con encuesta cualitativa.

Gráfico 3. Comparación nacionalidades regularizados con encuesta cualitativa.

Gráfico 4. Distribución por sexo, edad y estado civil.

Gráfico 4. Distribución por sexo, edad y estado civil.

Gráfico 5. Año de llegada a España.

Gráfico 5. Año de llegada a España.

Gráfico 6. Barrera lingüística.

Gráfico 6. Barrera lingüística.

Gráfico 7. Dependencia Familiar.

Gráfico 7. Dependencia Familiar.

Gráfico 8. Proyecto migratorio.

Gráfico 8. Proyecto migratorio.

Gráfico 9. PERFIL LABORAL (I), estabilidad en el empleo.

Gráfico 9. PERFIL LABORAL (I), estabilidad en el empleo.

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