INFORMACIÓN

Papeles del Psicólogo es una revista científico-profesional, cuyo objetivo es publicar revisiones, meta-análisis, soluciones, descubrimientos, guías, experiencias y métodos de utilidad para abordar problemas y cuestiones que surgen en la práctica profesional de cualquier área de la Psicología. Se ofrece también como foro para contrastar opiniones y fomentar el debate sobre enfoques o cuestiones que suscitan controversia.

PAPELES DEL PSICÓLOGO
  • Director: Serafín Lemos Giráldez
  • Difusión: (Noviembre 2013)
         Media de difusión: 57.900 ejemplares
  • Periodicidad: Enero-Abril | Mayo-Agosto | Septiembre-Diciembre
  • ISSN: 0214 - 7823
  • ISSN Electrónico: 1886-1415
CONTACTO
  • Dirección: c/ Conde de Peñalver 45, 5º
    28006 Madrid
  • Teléfono: 91 444 90 20
  • Fax: 91 309 56 15
  • Email: papeles@cop.es

Papeles del Psicólogo, 1994. Vol. (59).




VIOLENCIA DE LOS HIJOS HACIA SUS PADRES

JAVIER URRA PORTILLO

Los humanos, heredamos genética y culturalmente, ¿puede por ende hablarse de violencia contra-natura?

Podríamos acotar las vías de Maltrato en varias direcciones de. padres a hijos, hijos a padres, niños a niños, sociedad a padres e hijos e instituciones. Los niños y jóvenes son mayoritariamente víctimas de malos tratos. En ocasiones actúan como verdugos con sus progenitores.

Respecto a las Conductas que muestran los Menores podemos agruparlas en varias categorías.

- Tiránicas.

Son aquellas cuya finalidad es causar daño y/o molestia permanente. La incomprensión como axioma.

Se utiliza la amenaza y/o agresión para dar respuesta a un hedonismo y nihilismo creciente.

Al posicionarse: "somos jóvenes", se produce la urgencia de algunos mal llamados derechos.

Culpabilizar y Eludir responsabilidades a uno de los mecanismos fundamentales.

- De utilización.

Se utiliza al Padre en usufructo o el "cajero automático", la denuncia infundada y el "Chantajear" y hacer copartícipe de "trapicheos" (droga...).

- De despego.

En la que se Transmite que profundamente no se les quiere. En los últimos años, en los juzgados y Fiscalía de Menores hemos constatado un preocupante aumento de las denuncias a menores por malos tratos físicos (conllevan psíquicos y efectivos) a las figuras parentales (casi exclusivamente a la madre). Dichas inculpaciones son presentadas por vecinos, partes médicos de los hospitales y puntualmente por la víctima, la cual cuando llega a la Fiscalía de Menores a pedir "árnica" es que ha sido totalmente desbordada y derrotada, viene con la honda sensación de haber fracasado como padre y con un dolor insondable por denunciar a su hijo, sabedor de que la Justicia pudiera domeñar esa conducta, pero difícilmente equilibrarla.

I. MENORES AGRESORES EN LA CALLE Y/O EN EL HOGAR

La sórdida cotidianeidad de estos abusos en el seno de lo que debiera ser un hogar cercena cualquier convivencia. Sin embargo este "cáncer relacional" sólo despierta la alerta colectiva cuando salta a los medios de comunicación un parricidio. Entonces como en todos los hechos que concluyen en muerte, la sociedad vuelve a sorprenderse por la frialdad con que los niños cuentan sus actos violentos y por la aparente falta de móviles o razones para efectuarlos.

Topamos con una terca y cruel realidad, estos niños no aquilatan el valor de una vida, su riqueza, su particularidad, por eso no son absolutamente responsables de sus actos, porque no evalúan lo que dañan.

Y es que hemos de diferenciar entre la imputabilidad, concepto jurídico, que se establece cronológicamente, por ejemplo en España todavía lo es para los mayores de 16 años. La conciencia, es verificable que desde muy corta edad, se conoce lo que se hace. La responsabilidad, depende de cada sujeto, pero en todo caso requiere una maduración cognitiva y afectiva, lo que conlleva un aprendizaje (de respuestas alternativas ... ) y un desarrollo (de los estadios morales KOHLBERG ... ).

Existen niños, que por causas sociales (anomía, cristalización de clase, etiquetaje, presión de grupo, profecía autocumplída, etc.) conforman una personalidad patológica, pero la etiología está muy lejos de ser cromosómica, Lombrosiana, etc.

El estudio del genoma humano, demostrará que el delincuente no nace por generación espontánea, ni por aberración genética.

Esta personalidad resulta ser definida como psicoticismo o dureza emocional. Son niños que no traslucen sentimiento por el sufrimiento ajeno, que no se ponen en su lugar, que niegan o desplazan responsabilidad, que buscan su propio placer, son personalidades refractarias al afecto, a la amistad, tienen miedo a sufrir nuevas decepciones y daños psíquicos, se encierran en sí, viven negativamente las intenciones ajenas y se defienden atacando, son sancionados pero no aceptados, lo que retuerza su posicionamiento. Nos encontramos con un autismo afectivo, el futuro se ensombrece.

II. CARACTERISTICAS DE QUIEN VIOLENTA A SUS PADRES

Volviendo a ceñir nuestra atención en los vástagos agresores, vemos que resulta inviable apuntar una Estadística cuantificadora fiable, dada la más que incalculable pero seguro amplia cifra de conductas de este tipo no denunciadas, y que sólo se interviene judicialmente en aquellas en que hay constancia de secuelas físicas de agresión. Respecto al Perfil, se trata de un menor varón (1 de cada 10 son chicas) de 12 a 18 años (con una mayor prevalencia del grupo 15-17) que agrede primordialmente a la madre. Adolecen hasta del intento de comprender qué piensa y siente su interlocutor "domado". Poseen escasa capacidad de introspección y autodominio "me da el punto/la vena..." Los Tipos caben diferenciarse en:

- Hedonistas-Nihilistas, el más amplio en número. Su principio es "primero yo y luego yo", unos utilizan la casa como hotel (los fines de semana los pasan fuera), entienden que la obligación de los padres es alimentarles, lavarles la ropa, dejarles vivir y subvencionarles todas sus necesidades o mejor dicho demandas. El no cumplimiento de sus exigencias supone el inicio de un altercado que acaba en agresión. En gran número no realizan ninguna actividad educativa o formativa, se levantan a las 13 horas, comen, descansan con una reparadora siesta y "a dar vueltas con los colegas". Se implican con grupo de iguales de conductas "poco aconsejables". En síntesis y literalmente hacen lo que quieren, llevan a dormir a quien desean a casa, llaman al cerrajero y cambian la cerradura dejando a los padres fuera. En fin, un despotismo nada ilustrado.

- Patológicos, bien sea por una relación amor-odio, madre-hijo, con equívocos, más allá de los celos edípicos, en algún caso con relaciones incestuosas. Otro determinante es la dependencia de la droga, que impele al menor a robar en casa desde dinero para comprar sustancias psico-trópicas de diseño, hasta la cadena musical para adquirir otros tóxicos como inhalantes volátiles tipo pegamentos con tolueno.

- Con violencia aprendida, como aprendizaje vicario desde la observación, ya sea porque el padre (por ej. alcohólico) también pega a la madre para conseguir su líquido elemento; o como efecto "boomerang" por haber sufrido con anterioridad el maltrato en su propio cuerpo, la continencia pulsional de padres sin equilibrio, ni pautas educativas coherentes y estables. Cuando su edad y físico lo permiten "imponen su ley" como la han interiorizado.

Todos los tipos tienen nexos de confluencia, tales son: Los desajustes familiares, la "desaparición" del padre varón (o bien no es conocido, o está separado y despreocupado, o sufre algún tipo de dependencia o simplemente no es informado por la madre para evitar el conflicto padre-hijo, si bien la realidad es que prefiere no enterarse de lo que pasa en casa en su ausencia). No se aprecian diferencias por niveles socio-económico-culturales. Los elicitadores que provocan la erupción violenta son nimios. La tiranía hace años que inició su carrera ascendente. El hijo es único, o el único varón, o el resto de los hermanos más mayores han abandonado el hogar. En la casi totalidad de los casos no niegan su participación, es más la relatan con frialdad y con tal realismo que impresiona sobremanera.

Los padres tienen que saber decir NO

Las Causas son: Una sociedad permisivo que educa a los niños en sus derechos, pero no en sus deberes, donde ha calado de forma equivoca el lema "no poner limites" y "dejar hacer", abortando una correcta maduración.

El cuerpo social ha perdido fuerza moral, desde la corrupción no se puede exigir. Se intenta modificar conductas, pero se carece de valores.

Respecto a los medios de comunicación y primordialmente a la T.V., es incuestionable, que la "cascada" de actos violentos (muchas veces sexuales) difuminan la gravedad de los hechos.

Nada tiene que ver el disparo indiscriminado del 7" de caballería contra los indios (o viceversa), que nosotros velamos, con la brutal carnicería en la que hoy se deleitan . 0 anuncios de juguetes que dejan en la mano del niño la capacidad para decidir "la vida del otro". O peligrosos como "el niño será rubio, tendrá los ojos azules". 0 videos tan esperpénticos como muñecos diabólicos.

La T.V. es utilizada por muchos padres como "Kanguro", el golpeo catódico continuado invita ocasionalmente a la violencia gratuita y en general adopta una posición amoral al no definir lo que socialmente es adecuado, de lo inaceptable.

Nos rodea un alto grado de zafiedad y mal gusto. No se ha de desplazar toda la responsabilidad a los medios de comunicación, cuando hay una I<moda de inmoralidad".

Cuando los padres han dejado en gran parte de inculcar lo que es y lo que debe ser. Es labor de los padres hablar con sus hijos, escucharles y preocuparse por ellos, conocer con quien y donde andan, decir en alguna ocasión, NO.

Hay padres que no sólo no se hacen respetar, sino que menoscaban la autoridad de los maestros, la policía o de otros ciudadanos cuando, en defensa de la convivencia, reprenden a sus descendientes.

Los roles parentales clásicamente definidos, se han diluido, lo cual es positivo si se comparten obligaciones y pautas educativas, pero resulta pernicioso desde el posicionamiento abandónico y el desplazamiento de responsabilidades.

Hay miedo, distintos miedos.- El del padre a enfrentarse con el hijo, el de la madre al enfrentamiento padre-hijo. El de la urbe a recriminar a los jóvenes cuando su actitud es de barbarie (en los autobuses, metro ... ). Caemos en la atonía social, no exenta de egoísmo, delegando esas funciones a la policía, a los jueces, que actúan bajo "el miedo escénico". Así el problema no tiene solución.

La dureza emocional crece, la tiranía se aprende, si no se le ponen limites, hay niños de 7 años y menos que dan puntapiés a las madres y estas dicen "no se hace" mientras sonríen, o que estrellan en el suelo el bocadillo que le han preparado y posteriormente le compran un bollo. Recordemos esos niños que todos hemos padecido y que se nos hacen insufribles por culpa de unos padres que no ponen coto a sus desmanes.

A las penosas situaciones en las que un hijo agrede a su progenitor no se llega por ser un perverso moral, ni un psicópata, sino por la ociosidad no canalizada, la demanda perentoria de dinero, la presión del grupo de iguales... pero básica y "sine qua non" por el fracaso educativo y específicamente en la transmisión del respeto y si no ¿porqué en la etnia gitana no acontecen estas conductas, muy al contrario se respeta al más mayor?. Evolución: La tiranía se convierte en hábito o costumbre, cursa "increscendo", no olvidemos que la violencia engendra violencia. La frecuencia de las persecuciones por la casa, de la rotura del mobiliario, de los golpes, patadas a la madre, la intensidad de las humillaciones, vejaciones de todo tipo se incremento, se pasa al robo en el domicilio, amenaza con cuchillos... Las exigencias cada vez mayores obligan necesariamente a decir un día No, pero esta negativa ni es comprendida, pues en su historia vivida no han existido topes, ni es aceptada, pues supondría validar una revolución contra el "status quo" establecido. La presión, a estas alturas, de la desviada evolución impele a las conductas hetero y auto agresivas. El No es "consustancialmente" inaceptable.

Intervención: La situación, cuando llega a los Juzgados de Menores suele ser de tan intensa gravedad, que no cabe otra solución inicial que el internamiento. Poner límites, que los actores constaten que la sociedad se defiende de esas actuaciones. Frenar una posible generalización de esas conductas, si bien hemos constatado que muchos de estos jóvenes se comportan así, sólo en casa, no trasladando los problemas con el grupo de pertenencia, al de referencia.

Los menores son conscientes de que obran mal, que su forma de conducirse es reprobada por todos, prueba de ello es que jamás dicen en el Centro, su razón de internamiento, sino que aducen que son pandilleros, que roban "loros"...

Obviamente el internamiento es el paso previo y ya aprovechado para una terapia profunda y dilatada, donde reequilibrar su comportamiento y percepción del mismo, actitud hacia los otros, etc. Finalmente esta psicoterapia de corte sistémico incluye a las distintas figuras que componen el núcleo familiar (evitando la vivencia del "chivo expiatorio"), abordando los conflictos, implementando otras habilidades de resolución de problemas, de relación, aportando pautas coherentes para reeducar basadas en el razonamiento, etc.

En los casos de agresión a los padres, si estos depositan toda su confianza en que la única intervención de la justicia de Menores dará cumplida solución al problema, hemos de reseñar que dicha expectativas, se verán frustradas.

En este orden penal, tendemos en lo posible a que el agresor pida perdón o realice reparaciones, como la limpieza de vagones del metro manchados con grafittis; o efectúe un trabajo en beneficio de la comunidad, tal como la limpieza de parques por grupos que han realizado destrozos... En el supuesto que analizamos cabe una función mediadora-conciliadora, está recomendada una Libertad Vigilada (L.V.) con amplia duración temporal (bien que dé continuidad a la medida de Internamiento dejándola en suspenso, bien como alternativa al no hacerse imprescindible el "sacar" al menor del foco conflictivo). Sin embargo es función que escapa al ámbito de la justicia, reestructurar las relaciones paterno-filiales, por lo que la medida de L.V. se llenará de contenido con la asistencia del grupo familiar a psicoterapia, bien sea al Centro de Salud Mental que le corresponda o a otra institución privada, pero donde se constate la evolución, allí sí se pueden establecer contratos conductutales y emplear otras técnicas y métodos durante las sesiones precisas, no compatibles con el objeto y la inmediatez inherente a la Administración de Justicia.

III. PREVENCION-EDUCACION

Hemos de Educar a nuestros jóvenes y desde su más tierna infancia, hay que enseñarles a vivir en sociedad. Por ello han de ver, captar y sentir afecto, se les ha de transmitir valores como el amor por la vida y la solidaridad, se les ha de ilusionar. Educar en el respeto, en la capacidad de diálogo y debate. Desarrollar la deseabilidad social. Hay que aportarles un bagaje de habilidades sociales para solucionar problemas interpersonales, como es saber aceptar y reconducir la frustración, diferir las recompensas y respuestas, anticipar consecuencias de los actos realizados. Hay que enriquecer el patrimonio psicológico, mediante la capacidad introspectivo, alimentar el autodominio, desarrollar el mediador verbal, lograr un alto grado de flexibilidad cognitiva, racionalidad, equilibrio, locus de control interno y buena autoestima. Hay que desarrollar la voluntad, el esfuerzo. Acrecentar una responsabilidad progresiva. Entendemos esencial formar en la Empatía, haciéndoles que aprendan a ponerse en el lugar del otro, en lo que siente, en lo que piensa. La empatía es el gran antídoto de la violencia, no hay más que ver el menor índice de agresividad en las mujeres y relacionarlo con el aprendizaje que reciben de niñas.

Hacerles ver que en el "yo y mis circunstancias" de Ortega, la persona tiene la última palabra. Que para ser felices es necesario seguir la máxima del frontispicio de Delfos "conócete a ti mismo" y ayudar a los demás.

Precisamos mucha más imaginación para motivar a nuestros niños, sin el estimulo vacío de la insaciabilidad.

Hemos de ecologizar la respuesta. Y preocuparnos por el menor que está en riesgo social, no sólo por el que es un riesgo social.

Desde la red social, conformada por los Recursos Sociales y la urdimbre ciudadana de Asociaciones ayudaremos a las Familias (niño-familia-contexto) a que mantengan una estructura equilibrada, reduciendo los desajustes, facilitando que impere la coherencia y se erradique la violencia, que exista una participación más activa del padre. Este sostén exterior, permitirá a los padres intentar ser amigos de sus hijos, pero sin olvidar su papel de educadores.

Impulsaremos que la Escuela integre, que trabaje y dedique más tiempo a los más difíciles, quebrando el esquema (ocasional) "sal de clase al pasillo, del pasillo al patio, del patio a la calle".

Contamos en la actualidad, con la L.0.G.S.E., pero la terca realidad nos enseña que muchos jóvenes fracasan desde niños en la escuela y no se incluyen en ninguna actividad formativa, por lo que "matan el tiempo".

La figura del aprendiz, debe ser reivindicada, las experiencias de cooperativas laborales tales como las dedicadas a reparación de motocicletas, potenciadas, las agrupaciones sociales que las impulsan apoyadas.

La normalización pasa, por la integración Laboral, toda facilitación y formación del menor en esta dirección es poca.

IV. PENSAMIENTO Y TEORIA

El que haya jóvenes desahuciados del mundo, de sí mismos, que se revuelven contra los otros (padres o no), es un mal que está en la sociedad y su vacuna es la prevención, el amor y la higiene mental colectiva.

Es un hecho que estamos educando a nuestros niños en la violencia, contra la naturaleza, contra los seres humanos. Quemamos los bosques, contaminamos el aire, esquilmamos la mar, arrasamos y exterminamos otras tribus, otros pueblos, otras ideas, otro sentir.

La violencia que nos rodea (tanto social como intrafamiliar), puede llegar a insensibilizarnos.

Dijo Karl POPPER en su último ensayo publicado que "La democracia consiste en poner bajo control el poder político". Es cierto y los productores de televisión siempre podrán, si no se interviene, capturar la audiencia, pero es que el horror no nace de la fantasía sino de la realidad, por ello se plasma no sólo en "reality shows", sino en noticiarios e informativos.

Así las cosas, no sólo se ha de evaluar la motivación psicológica del delito para valorar la sanción pertinente, sino analizar la medida más acorde para reestructurar su proceder personal y social.

La Justicia de Menores, desde la garantía constitucional, ha de buscar la inmediatez (decía La Bruyere "toda justicia dilatada en el tiempo es ya una injusticia"). La individualización. Las medidas alternativas.

Sin embargo, avanza con paso dubitativo, porque no define si ha de ser sancionadora, rehabilitadora o protectora de quien entiende. Esta duda permanente es fiel reflejo de la dicotomía social y ese posicionamiento fariseo del "pobrecillos" cuando la referencia es genérica y el "que lo encierren", cuando el bien dañado es propio.

Estimamos la necesidad de una decisión política que desarrolle líneas maestras, donde prime la prevención primaria (de zonas marginales, del fracaso escolar...), donde se reconozcan los derechos de las víctimas y se les atienda adecuadamente, donde la justicia de Menores se englobe en la más amplia Justicia Social. La realidad, es que tenemos una Ley de Reforma del Menor, pero carecemos de una Ley del Menor amplia, que delimite sus derechos y obligaciones.

Hemos luchado (manifiesto de los 100) y seguimos haciéndolo (como asesores en el Congreso de los Diputados), por alcanzar la Mayoría de Edad Penal a los 18 años imbricada en una mal denominada Ley Penal Juvenil. Y lo hacemos analizando la realidad, conscientes de que en este grupo de edades no se puede mantener la temporalización máxima de la sanción en los 2 años actuales (Ley Orgánica Reguladora de la Competencia y el Procesamiento de los juzgados de Menores. 4/1.992 de 5 de junio) dada la gravedad de los hechos en que pudieran implicarse, entre otros de índole terrorista.

Decimos sí a la figura del Defensor de la Infancia.

Como hemos reflejado en distintos medios, somos rotundamente contrarios a la pena de muerte, sin distinciones infancia/adultos, en el caso de los menores acontece en algunos países entre ellos algunos de los Estados Unidos, así como a las medidas indefinidas (caso de los niños de Liverpool).

Denunciar los malos tratos que ocasionan algunos menores, nos da fuerza para denunciar los, malos tratos de los que en muchas ocasiones son víctimas esos u otros menores.

No se trata de ideologías progresistas o reaccionarias, sino de evitar la "ley del péndulo", del niño atemorizado, al educador paralizado.

Resulta cierto que en momentos de inestabilidad económica como los que vivimos, la dotación de medios e infraestructuras en el entramado social se resienten y ello trunca expectativas, pues sin una tupida red de servicios sociales la justicia de Menores nada puede hacer, pero como dice un proverbio polaco "cuando no sopla el viento, rema" y eso hemos de hacer, educar, responsabilizar gradualmente, implicar a la sociedad. Y ello bajo el grito "Dejadme la Esperanza", no se puede ser tan fatalista como algunos menores lo son, cualquier niño por el hecho de serlo es reeducable y puede trabajarse para que no reincida.

Como conclusión y partiendo de que la etiología de la violencia paterno-filial en ninguno de los sentidos es cromosómica, estimamos poder convenir siguiendo el hilo argumental reflejado que se trata de una educación (si así puede llamarse) familiar y ambiental distorsionada que aboca en el más paradójico y lastimero resultado, dando alas a la expresión.- Cría Cuervos...

Una vez publicada la revista, el texto integro de todos los artículos se encuentra disponible en
www.papelesdelpsicologo.es