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Agosto , nº 91 , 2005 Copyright 2005 © Papeles del Psicólogo
ISSN 0214 - 7823

IMAGEN DE LA PSICOLOGÍA COMO PROFESIÓN SANITARIA ENTRE LA POBLACIÓN GENERAL

Buela-Casal, G., Teva, I., Sierra, J.C., Bretón-López, J., Agudelo, D. Bermúdez, M.P., y Gil Roales-Nieto, J.

Facultad de Psicología, Universidad de Granada.

En este estudio se evalúa la percepción de la población general sobre el psicólogo como profesional vinculado a la salud. Se trata de un estudio de poblaciones mediante encuestas telefónicas a una muestra de 1.562 personas de las diferentes provincias españolas. Se empleó un cuestionario de opinión para evaluar la percepción de las competencias del psicólogo y las asistencias y demanda de los profesionales de la salud mental. Los resultados, analizados según las variables de sexo, profesión y edad, reflejaron una posición muy favorable al carácter sanitario de la profesión del psicólogo. Se manifestó una clara preferencia por los psicólogos para abordar situaciones emocionales, catástrofes o emergencias en todas las variables mencionadas. Los datos suponen una aportación útil y valiosa acerca de la percepción del Psicólogo como profesional sanitario.

This study explores the general population perception about psychologists as professional in the sanitary system. It is a population study by telephonic surveys with a sample composed by 1.562 people along the different Spanish regions. It is used a Questionnaire of Opinion to assess the perception of Psychologist competences and the assistances and demand of the mental health professional. The results were analyzed by sex, profession and age. Data conclude a favourable position about Psychology as a sanitary profession. It was manifested a clear preference in favour of psychologists to cope emotional situations, catastrophe or emergencies in all the mentioned variables. Data are useful and worthy contributions about the perception of psychologist as a sanitary professional.

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Correspondencia: Gualberto Buela-Casal. Facultad de Psicología, Universidad de Granada. 18071 Granada. España.
E-mail: gbuela@ugr.es

Los avances producidos en la Psicología española en los últimos treinta años han sido considerables; entre estos cabe señalar, sin duda alguna, la integración del psicólogo en diferentes ámbitos laborales, especialmente en el ámbito sanitario (Seoane, 2005), y la difusión de su rol entre la sociedad en general. En la actualidad a nadie sorprende el trabajo del psicólogo en múltiples contextos: práctica privada, hospitales, escuelas, empresas, catástrofes, etc.; así, por ejemplo, a la gente de la calle no le resultó extraño el trabajo realizado por los psicólogos en los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en España (Lillo de la Cruz et al., 2004). Los estudios que se han centrado en analizar la imagen que la población en general tiene del psicólogo no son muy numerosos, al menos en España, lo cual probablemente sea debido a la relativa juventud de la disciplina. Además, la mayoría de estos estudios suelen utilizar muestras de conveniencia y muchos de ellos centran su atención en la vertiente clínica de la Psicología, comparándola con otras disciplinas de la salud (Cabrero, Richard y Sancho, 1988; Dollinger y Thelen, 1978; Hidalgo, Nicolás e Yllá 1991; Murray, 1962; Nunnally y Kittross, 1958; Small y Gault, 1975; Tallent y Reiss, 1959; Thumin y Zebelman, 1962; Webb, 1985; Wood, Jones y Benjamin, 1986). En estas últimas décadas se han realizado estudios sobre la imagen de la Psicología entre la población general en múltiples países, como Estados Unidos (Faberman, 1997; Janda, England, Lobejoy y Drury, 1998; Rose, 2003; Schindler, Berren, Mo, Beigel y Santiago, 1987; Wood et al., 1986), Austria (Friedlmayer y Rössler, 1995); Finlandia (Montin, 1995), Francia (Freixa i Baqué, 1984, 1985), Noruega (Christiansen, 1986), Israel (Raviv y Weiner, 1995), Australia (Hartwig y Delin, 2003), Argentina (Sans de Uhlandt, Rovella y Barbenza, 1997) y Sudáfrica (Stones, 1996).

Entre los estudios sobre las actitudes y opinión de la población en general hacia la Psicología llevados a cabo en el mundo anglosajón destaca el metaanálisis de 60 estudios publicados entre 1948 y 1995 realizado por Von Sydow y Reimer (1998) en el que se analizan las actitudes hacia los psicoterapeutas. De esta amplia revisión se pueden sacar algunas conclusiones relevantes. Así, cabe señalar que en general se valora positivamente el prestigio de los profesionales de la salud mental, pero en menor medida que el de los profesionales médicos, y que el reconocimiento de los distintos tipos de psicoterapeutas difiere de unos contextos culturales a otros; así, por ejemplo, mientras en Estados Unidos en los años setenta a los psicólogos clínicos se les reconocía un alto estatus, en Alemania y Australia eran mejor valorados los psiquiatras. Asimismo, las diferencias entre estos dos profesionales no aparecían muy claras en los primeros estudios de opinión, lo cual ha ido cambiando con el paso de los años, llegando a reconocer la mayor parte de los encuestados que, en la actualidad, el psicólogo se dedica a problemas psicológicos no graves y a la aplicación de tests, mientras el psiquiatra se ocupa de los trastornos mentales graves utilizando psicofármacos, aunque la tendencia en los estudios más recientes era ver al psicólogo como un profesional que podía abordar también estos últimos trastornos. Aunque en general no se encontraron correlaciones entre sexo y actitudes hacia los psicólogos, en algunos de los estudios revisados se ponía de manifiesto que las mujeres tenían una imagen más positiva de estos profesionales que los varones. Por último, entre los niños y jóvenes el concepto de los profesionales de la salud mejoraba con el paso de los años; no obstante, las personas mayores eran más escépticas hacia estas profesiones que los jóvenes.

Dado que el objetivo del presente estudio es analizar la imagen del psicólogo español, procede revisar previamente los estudios de este tipo realizados en España. El más completo de los publicados hasta la fecha sobre la imagen que la población general española tiene del psicólogo es el firmado por Berenguer y Quintanilla (1994), y que describiremos con cierto detalle. Previamente a la publicación de dicho estudio, durante la década de los años ochenta y primeros de los noventa, se llevaron a cabo algunos estudios que también merecen nuestra atención. Así, Berenguer, Díaz y Quintanilla (1982) evaluaron la información de la población general sobre la Psicología en una muestra de 94 personas; algo que también exploraron años después Hidalgo et al. (1991), ampliado a la imagen de la Psicología y del psicólogo, en una muestra de 400 personas residentes en la provincia de Vizcaya. Desde otra perspectiva, Cabrero et al. (1988) analizaron la comparación entre Psicología, Medicina y Enfermería que hacían los profesionales de la salud en una muestra de 19 enfermeras. Estudios que, como puede apreciarse, comparten el problema común del reducido tamaño y la especificidad de sus muestras.

De entre los primeros estudios sobre la imagen que la población en general tiene sobre la Psicología destaca, por el tamaño de la muestra, el de Seisdedos (1983), en el que se analizó la utilidad dada a la Psicología por la población general en una muestra de 1.076 individuos (militares, profesionales y escolares). Los resultados indicaron que solamente un 8,45% de los encuestados mostraba un grado de desacuerdo con la utilidad de la Psicología y que casi la mitad estaba muy de acuerdo con su utilidad. Además, se observó que el grado de acuerdo con la utilidad de la ciencia psicológica era menor en los encuestados de mayor edad, en los de menor nivel profesional y en los de menor nivel cultural, y que las mujeres mostraban una actitud más favorable hacia la utilidad de la Psicología que los varones. Sin embargo, en este estudio también se constató que la opinión positiva hacia la utilidad de la Psicología presentaba cierta asociación con la creencia en las ciencias ocultas.

Como se señaló anteriormente, Berenguer y Quintanilla (1994) realizaron el estudio más completo llevado a cabo hasta la fecha sobre la imagen de la Psicología entre la población general, al encuestar a una muestra representativa de la población general formada por 1.523 sujetos (795 mujeres y 728 varones) con edades comprendidas entre los 19 y 69 años. Aunque en líneas generales el conocimiento de la Psicología y de los psicólogos era adecuado, se puso en evidencia el desconocimiento de algunas disciplinas de la Psicología, así como una cierta confusión entre ésta y otras disciplinas afines como la Psiquiatría (por ejemplo, un 37% creía que el psicólogo puede recetar fármacos), la Sociología (el 83,5% creía necesario que el psicólogo posea conocimientos de esta disciplina) o la Pedagogía (un 74,30% la consideró relevante en la formación del psicólogo). También resultó llamativo el hecho de que un 16,8% de los encuestados considerase que se podía ejercer de psicólogo sin cursar una carrera universitaria.

Un aparente avance conceptual, en relación a los datos aportados por el estudio de Seisdedos (1983) realizado una década antes, es que apenas se asociaba al psicólogo con tareas "acientíficas" como hacer cartas astrales o leer la mano. Sin embargo, sorprendentemente, todavía más de un tercio de la población pensaba que la parapsicología y la grafología son conocimientos necesarios para ejercer la Psicología. En cuanto a las tareas realizadas, la mayoría de los encuestados identificó al psicólogo con el diagnóstico de problemas emocionales (87,1%), la aplicación de tests (85,3%), la psicoterapia (71,9%) y la relajación (66,2%), con lo que establecía un perfil eminentemente clínico de este profesional. La segunda gran labor del psicólogo, en opinión de la muestra evaluada, se situaría en el contexto escolar, dado que el 73,2% lo asocia a la realización de entrevistas de orientación vocacional. En tercer lugar, se situaría el perfil del psicólogo del trabajo y de las organizaciones (más del 50% señaló como tareas llevadas a cabo por el psicólogo la selección de personal, el asesoramiento de empresas o la realización de cursos de formación), a continuación de lo cual los encuestados colocaron las labores en seguridad vial (43,6%). En este estudio se evaluaron también las posibles similitudes y diferencias en el reconocimiento social entre los psicólogos y otros profesionales afines, entre las que se seleccionaron las siguientes: asistente social, economista, maestro, médico, pedagogo, psiquiatra y sacerdote. De todos estos profesionales, al médico se le asignaba el mayor prestigio y reconocimiento social y al asistente social el menor, catalogando al psicólogo en una posición intermedia, con valoraciones similares a las del psiquiatra.

Con respecto a las experiencias personales que los encuestados tuvieron con los psicólogos, cabe señalar que el 21% había contactado con algún psicólogo, produciéndose estos contactos en la mayoría de las ocasiones dentro de un contexto clínico y escolar, lo que pone de manifiesto una vez más que estas dos áreas son las que tienen una mayor relevancia social. En un 63,7% de los casos la duración de la relación profesional había sido inferior a seis meses. Entre aquellos que habían tenido experiencia directa con el psicólogo, el nivel de satisfacción con su trabajo era elevado y la valoración de sus características personales (lenguaje, nivel cultural y presencia física) muy positiva. En definitiva, después de la consolidación de la Psicología a nivel universitario durante los años ochenta, la imagen de ésta y de los psicólogos entre la población general ha mejorado con el paso del tiempo, aunque todavía se aprecian sesgos importantes y desconocimiento de muchas de las tareas que pueden desempeñar estos profesionales (Berenguer y Quintanilla, 1994).

Con posterioridad al anterior estudio se llevaron a cabo algunas otras investigaciones que merece la pena reseñar. Por ejemplo, Yllá e Hidalgo (2003) han analizado recientemente las diferencias que la población hace entre psicólogos y psiquiatras en una muestra de 400 sujetos entre 16 y 65 años. A pesar de que el estudio se circunscribe a la población de Vizcaya, son interesantes sus conclusiones pues ayudan a conocer la imagen actual del psicólogo entre el público en general. Los resultados encontrados indican que en caso de necesidad los sujetos de estatus social más bajo muestran una mayor tendencia a consultar al psicólogo que los de clases sociales más elevadas. En cuanto a la edad, los más jóvenes se identifican más con el trabajo del psicólogo que con el del psiquiatra, y en relación al género, las mujeres prefieren con más frecuencia los tratamientos psicológicos que los médicos. En general, al psiquiatra se le asigna un rol médico (tratamiento de trastornos mentales y posibilidad de recetar) y al psicólogo se le asocia con los trastornos de conducta y los problemas de la vida cotidiana. Igualmente, un hecho muy destacable es que aquellos que afirmaron haber utilizado los servicios de un psicólogo consideraron su trabajo de gran valor, lo que indica que estos profesionales están obteniendo el reconocimiento de la sociedad. Los autores concluyen que el conocimiento acerca del psicólogo y su aceptación han mejorado significativamente y están ganando incluso terreno a los psiquiatras.

El presente estudio, teniendo en cuenta los hallazgos anteriores, pretende elucidar un mejor y más amplio conocimiento sobre la imagen de la psicología que tiene la población general en nuestro país, empleando una amplia muestra de sujetos que cubra todo el territorio nacional, y utilizando un instrumento de recogida de datos que permita ampliar considerablemente lo conocido al respecto, en especial la percepción de la población general del psicólogo como profesional vinculado a la salud.

MÉTODO

Participantes

Los participantes en el estudio fueron 1.562 personas pertenecientes a las diferentes provincias españolas de las cuales el 70 % eran mujeres y el 30 % varones. El rango de edad oscila entre los 18 y los 94 años, siendo la media de edad de 47,13 y la desviación típica 17,31. Los sujetos fueron reclutados entre la población general de acuerdo al protocolo de actuación que se recoge en el apartado de Procedimiento.

Instrumentos

La obtención de los datos en este estudio se llevó a cabo por medio de un Cuestionario de opinión acerca de las competencias del psicólogo, elaborado por los investigadores para la ocasión, que consta de cuatro partes. En la primera se evalúa la opinión de la población general sobre la capacidad del psicólogo para prevenir, diagnosticar y tratar problemas clínicos de tipo emocional y "mental" y asesorar en situaciones legales. Además, se pregunta sobre si el trabajo del psicólogo y del psiquiatra es muy parecido, si el psicólogo debería estar en todos los hospitales y si la Psicología puede ayudar a mejorar la salud de las personas. El formato de respuesta para esta primera parte fue: sí, no, no sé. La segunda parte del cuestionario alude a si la persona ha acudido a consulta psicológica y/o psiquiátrica y si el psicólogo y/o psiquiatra le ayudó a resolver el problema por el cual acudió. La persona debía responder a estas cuestiones con sí o no. La tercera parte se refiere a la predilección por acudir al psicólogo y/o psiquiatra en el caso de presentar algún problema emocional. Por otra parte se preguntaba sobre la utilidad del psicólogo y del psiquiatra en situaciones de catástrofes o grandes emergencias. Las opciones de respuesta son: psicólogo, psiquiatra, ambos, ninguno y no sé. En la cuarta parte, se incluyó una cuestión acerca de si el psicólogo debe ser considerado un profesional sanitario. Por último, en el cuestionario se recoge información demográfica referida a la edad, el sexo, la profesión, la ciudad y provincia en la que reside. Con respecto a la consistencia interna de este cuestionario, destacar que el valor de a es de 0,65.

Diseño

Se trata de un estudio de poblaciones mediante encuestas de acuerdo a la denominación empleada en Montero y León (2005). Para la elaboración del artículo se han seguido en la medida de lo posible las normas propuestas por Ramos-Álvarez y Catena (2004).

Procedimiento

En primer lugar, se recogió información sobre el número total de población española por provincias. Esta información se refiere a la población con fecha de 1 de enero de 2003 y fue obtenida a partir de la consulta de la página web del Instituto Nacional de Estadística (2004). Se calculó el número de encuestas por provincia que había que obtener a partir de los datos totales de población y de encuestas. Por otra parte, para conseguir los números de teléfono se utilizó la página web de Telefónica, concretamente se accedió a las Páginas Blancas. Para mostrar los números de teléfono, esta página web requería al menos, la introducción de un nombre de pila y del nombre de la provincia. Por tanto, fueron seleccionados al azar los nombres de pila que fueron introducidos. Una característica de la página web de Telefónica es que una vez que se introducía el nombre de pila y el nombre de la provincia, arrojaba únicamente los cincuenta primeros números de teléfono. Una vez que se llamaba a esos números, se seleccionaba de forma aleatoria un nuevo nombre de pila para esa provincia hasta que se completaba el número de encuestas a conseguir de cada provincia. Por tanto, se anotaban los nombres de pila que eran introducidos en la web para cada provincia, con el objetivo de no llamar de nuevo a los mismos números de teléfono si por azar surgía el mismo nombre. Cuando se llamaba a un número de teléfono y se recibía respuesta, se solicitaba la colaboración para participar en el estudio a la persona que atendía al teléfono y se le daba una breve información acerca de la investigación y de cómo contestar a las preguntas del cuestionario. A todas las personas que atendían al teléfono se les proporcionaba la misma información e instrucciones. Si la persona accedía a colaborar, el entrevistador leía cada una de las preguntas del cuestionario y anotaba las respuestas dadas por el participante en una base de datos informatizada.

La recogida de datos tuvo lugar durante los meses de mayo y junio de 2005. Las llamadas fueron realizadas desde un laboratorio de la facultad de Psicología de la Universidad de Granada donde se contaba, además, con un ordenador para la búsqueda de los números de teléfono en la web de Telefónica y para la inclusión de las respuestas dadas por las personas que accedían a contestar al cuestionario en una base de datos. Los entrevistadores fueron cuatro investigadores entrenados en la realización de encuestas telefónicas que se turnaban para llevar a cabo la recogida de datos. Las llamadas se realizaban de lunes a viernes desde las 9 de la mañana hasta las 2 de la tarde y desde las 4 de la tarde hasta las 10 de la noche para contactar con la mayor diversidad posible de personas en cuanto a edad, sexo y profesión. Por último, indicar que no fue posible realizar llamadas a Lérida por no encontrarse disponibles los números de teléfono correspondientes a esta provincia en la web de Telefónica. Finalmente, se obtuvieron un total de 1.562 cuestionarios contestados.

RESULTADOS Y CONCLUSIONES

Los resultados encontrados tanto acerca de la opinión sobre la Psicología como profesión sanitaria como de los demás aspectos relacionados de interés para los objetivos del estudio, se presentan a continuación de acuerdo con el sexo, profesión y rangos de edad de los participantes. Previamente, en la tabla 1 y 2, se resumen los principales datos descriptivos de la muestra de población general empleada.

En cuanto a la opinión de la muestra empleada acerca de la Psicología como profesión sanitaria, en función del sexo, en la tabla 3 se recogen los porcentajes de respuestas favorables y desfavorables a las preguntas del cuestionario de opinión. Como se puede observar en todas las preguntas, y tanto para mujeres como varones, los porcentajes son notablemente favorables a considerar la Psicología como profesión con carácter sanitario, existiendo un consenso en las respuestas en función del sexo. Únicamente para el caso de la pregunta 6 (¿Le parece que el psiquiatra y el psicólogo realizan trabajos muy parecidos?) se encontraron porcentajes de respuestas afirmativas inferiores a los del resto de preguntas tanto en varones como en mujeres (ver tabla 3).

Si bien se observa que las diferencias por sexo de acuerdo con los datos presentados en la tabla 3 no parecen ser importantes, un análisis de las puntuaciones totales de los participantes permite concluir que las diferencias son significativas (véase tabla 10), siendo para el caso de las mujeres las puntuaciones medias superiores (7,24 frente a 6,95 para los varones).

Además, se recogen datos acerca de los contactos profesionales (asistencias) con psicólogos frente a los contactos con psiquiatras, por sexo, observándose, en primer lugar, que tanto varones como mujeres asisten más al psicólogo que al psiquiatra, siendo además, la percepción de la solución del problema mejor cuando la asistencia ha sido psicológica que cuando ha sido psiquiátrica, también tanto para mujeres como para varones.

Por último, y en cuanto a las diferencias por sexo, con porcentajes muy superiores, tanto varones como mujeres eligen como preferencia asistir al psicólogo frente al psiquiatra en caso de tener algún problema emocional, así como para una situación de emergencia o catástrofes, como puede apreciarse en la tabla 5.

En cuanto a la profesión se refiere, en los cinco grupos que se realizaron (amas de casa, jubilados/pensionistas, en paro, profesionales y estudiantes) se recogen unas mayores puntuaciones en las posiciones favorables a considerar la Psicología como una profesión sanitaria, y esto ocurre a lo largo de todas las preguntas del cuestionario (véase Tabla 6). Únicamente para el caso de la pregunta 6 (¿Le parece que el psiquiatra y el psicólogo realizan trabajos muy parecidos?) de nuevo se aprecian porcentajes de respuesta favorables inferiores al resto de preguntas, y de nuevo esto ocurre de forma similar para los cinco grupos de categorías de profesión que se incluyeron en el estudio.

Un análisis de las diferencias encontradas por profesión a estas preguntas del cuestionario de opinión permitirá ver si las diferencias encontradas son significativas. Para el cálculo de las puntuaciones medias totales se asignó un 0 a las respuestas desfavorables acerca del carácter sanitario de la Psicología (NO) y un 1 para las respuestas favorables (SI). La opción de respuesta NO SÉ se excluyó por las dificultades en la interpretación correcta de su significado. En la tabla 10 se aprecia que, para el caso de la profesión, las diferencias entre puntuaciones medias totales sí se muestran significativas, estando las mayores puntuaciones, y por tanto más favorables a la Psicología como profesión sanitaria en el grupo de las amas de casa, y las inferiores en el grupo de la muestra que se encontraba en paro.

En la tabla 7 se recogen datos interesantes acerca de la asistencia al psicólogo frente al psiquiatra de la muestra de población empleada de acuerdo con la profesión. Un análisis de los datos permite concluir que las asistencias a psicólogo y psiquiatra conservan unos porcentajes similares entre jubilados/pensionistas o amas de casa. Para el caso de los profesionales, y más aún de los estudiantes, se establecen unas marcadas diferencias en cuanto a buscar ayuda de un psicólogo de forma preferente al psiquiatra.

En cuanto a la elección que se realizaría de un profesional u otro ante un problema emocional o una catástrofe (preguntas 13 y 14, para ello véase tabla 8), los porcentajes de preferencias del psicólogo, son marcadamente superiores en todos los casos.

Por otro lado, para el caso de la edad, los porcentajes de respuesta favorables a la Psicología como profesión sanitaria (véase tabla 9) son superiores en todos los grupos de edad frente a una posición desfavorable, y de una forma muy marcada. Son las preguntas 6 y 7 en las que se muestran unos porcentajes más moderados ("Le parece que el psiquiatra y el psicólogo realizan trabajos muy parecidos" y en su opinión, ¿El trabajo de un psicólogo podría ser útil para asesorar en situaciones legales y judiciales?).

En el análisis de las diferencias en puntuaciones medias totales por grupos de edad, y como ya se anunciaba en la similitud de respuestas observadas, no se recogen diferencias significativas (véase tabla 10).

En cuanto a las asistencias al psicólogo frente al psiquiatra por grupos de edad, en todos los casos ha habido una mayor asistencia al psicólogo frente al psiquiatra, siendo el grupo de edad entre los 38 y 56 años los que más han asistido (con un 30,2%). Es importante atender también a la pregunta acerca de la resolución del problema por el que acudieron, pregunta en la que se obtuvieron altos porcentajes y superiores al 50% en todos los casos tanto para el psicólogo como para el psiquiatra (véase tabla 11).

Por último, y en cuanto a la preferencia por uno u otro profesional ante determinadas situaciones emocionales, una catástrofe o una emergencia (preguntas 13 y 14, véase tabla 12) según los grupos de edad, para ambas situaciones las preferencias eran claramente a favor de la consulta con psicólogos, estando en todos los casos, excepto para el grupo de edad de entre 76-94 años, los porcentajes superiores al 50% a favor del uso de servicios psicológicos frente a psiquiátricos.

Agradecimientos: Los autores expresan su agradecimiento al profesor José Muñiz por la revisión metodológica del estudio.

REFERENCIAS

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  Tabla 1.    DISTRIBUCIÓN DE LA MUESTRA DE POBLACIÓN GENERAL POR PROVINCIAS
  Tabla 2.    DISTRIBUCION DE LA MUESTRA DE POBLACIÓN GENERAL POR SEXO, PROFESIÓN E INTERVALOS DE EDAD
  Tabla 3.    PORCENTAJES* DE RESPUESTA FAVORABLES Y DESFAVORABLES DE LOS PARTICIPANTES A LA PSICOLOGÍA COMO PROFESIÓN SANITARIA, POR SEXO
  Tabla 4.    PORCENTAJES DE ASISTENCIAS AL PSICÓLOGO Y PSIQUIATRA DE LOS PARTICIPANTES, POR SEXO
  Tabla 5.    PORCENTAJES* DE RESPUESTAS DE LOS PARTICIPANTES EN CUANTO A PREFERENCIAS DE PROFESIONALES EN DETERMINADAS SITUACIONES, POR SEXO
  Tabla 6.    PORCENTAJES* DE RESPUESTA DE LOS PARTICIPANTES A LA PSICOLOGÍA COMO PROFESIÓN SANITARIA, POR PROFESIÓN
  Tabla 7.    PORCENTAJES DE ASISTENCIAS AL PSICÓLOGO Y PSIQUIATRA DE LOS PARTICIPANTES, POR PROFESIÓN
  Tabla 8.    PORCENTAJES* DE RESPUESTAS DE LOS PARTICIPANTES EN CUANTO A PREFERENCIAS DE PROFESIONALES EN DETERMINADAS SITUACIONES, POR PROFESIÓN
  Tabla 9.    PORCENTAJES* DE RESPUESTAS FAVORABLES Y DESFAVORABLES DE LOS PARTICIPANTES A LA PSICOLOGÍA COMO PROFESION SANITARIA, POR INTERVALOS DE EDAD
  Tabla 10.    PUNTUACIONES TOTALES DE LOS PARTICIPANTES A LA PSICOLOGÍA COMO PROFESIÓN SANITARIA, POR SEXO, PROFESIÓN E INTERVALOS DE EDAD
  Tabla 11.    PORCENTAJES DE ASISTENCIA AL PSICÓLOGO Y AL PSIQUIATRA DE LOS PARTICIPANTES, POR INTERVALOS DE EDAD
  Tabla 12.    PORCENTAJES DE RESPUESTAS DE LOS PARTICIPANTES EN CUANTO A PREFERENCIAS DE PROFESIONALES EN DETERMINADAS SITUACIONES, POR INTERVALOS DE EDAD