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Julio , nº 0 , 1981 Copyright 1981 © Papeles del Psicólogo
ISSN 0214 - 7823

PSICOLOGÍA Y CONDUCTA SOCIAL INADAPTADA

José Carlos de la Fuente, Emilio Cidad Maestro, Antonio García Moreno, Antonio Pérez Martín y Alfonso Díaz-Merino Gallego.

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La investigación psicológica actual viene demostrando con argumentaciones cada vez más incontestables, que el fenómeno de la inadaptación social en aquellos sujetos que no sufren deterioro nervioso ni retraso mental, es debido fundamentalmente a déficits pedagógicos y a desordenes en el proceso de socialización.

Déficits y desordenes, que hay que achacar básicamente a las condiciones sociales en que estos sujetos elaboran su capacidad cognitiva y adquieren sus destrezas socioconductuales.

La escuela, institución social responsable de relevar a la familia en el proceso socializador, representa y transmite el modelo cultural de las capas sociales más acomodadas. Por ello, entra en conflicto con las pautas de comportamiento de los sectores más deprimidos de la población, intentando erradicar esas pautas comportamentales por la fuerza, por lo que, no logra conectar ni efectiva, ni cognitivamente con ese sector de la población al cual se quiere imponer con un régimen formalista y burocrático, basado hasta ahora, en la pedagogía del castigo. De esta forma, quedarán rotas todo tipo de motivaciones al logro escolar y de los valores que representan.

La respuesta a este auténtico proceso de condicionamiento aversivo suele ser: la inhibición, la evitación, el rechazo y la confrontación.

La moderna Psicología científica, basada en el Análisis Experimental de la conducta humana, está aportando abundante material para la prevención y recuperación de las conductas que se denominan como socialmente desviadas. Las Técnicas de Modificación de Conducta, puestas en práctica en el marco de unas relaciones sociales también modificadas, están obteniendo éxitos muy esperanzadores en aquellos países que las están utilizando.

La sengunda parte de la presente comunicación hace referencia cumplida de esta tecnología psicológica.

El Colegio Oficial de Psicólogos, siempre atento y preocupado por aquellas manifestaciones que son muestra de actitudes pública encaminadas al análisis de cualesquiera problemática que se manifieste como lesiva tanto a nivel psicosociológico como órganico para la persona humana y de la cual son expresión numerosos comportamientos personal y socialmente disruptivos, agradece la invitación a la colaboración en estas IV Jornadas y se suma con la presente comunicación a la reflexiva colectiva sobre la temática que las motiva.

El contenido de la misma, se articula básicamente en torno a dos aspectos.

El uno, centrado en el análisis psicosociológico de aquellos determinantes y consecuencias que, entendemos, pueden llegar a generar lo que ha venido a denominarse "comportamiento inadaptivo", haciendo sobre todo hincapié en su dinamismo en el ámbito educativo.

El otro, encaminado a informar y precisar respecto del alcance preventivo y rehabilitador de determinadas metodologías y técnicas psicológicas, basadas fundamentalmente en el Análisis Experimental de la Conducta humana, susceptibles de ser aplicadas al comportamiento "inadaptado" y que vienen siendo desde hace relativamente poco tiem-po utilizadas con éxito creciente en otras comunidades.

Aprovechamos también nuestra presencia, para poner a disposición de todos los asistentes, el potencial humano e institucional de esta Corporación profesional, disposición que intenta reflejar la idea de una práctica profesional al servicio de toda la comunidad y de una más satisfactoria calidad de vida, tanto en lo personal como en lo social.

El rol de la escolaridad en la relación sistema educativo sistema productivo

Todo sistema escolar se sitúa en unas coordenadas espacio-temporales que lo definen. Y cambia cuando las condiciones sociales, económicas y políticas lo hacen.

En los últimos años, nuestra sociedad ha cambiado; así mismo lo ha hecho nuestra realidad económica y política.El acelerado cambio en la escala de valores, la readaptación de nuestra economía, la crisis económica y sus efectos:paro, incremento de la delincuencia, etc., y la democratización de las instituciones son algunos de los aspectos más significativos de nuestro aquí y ahora.

Los primeros cambios que se observan en el sistema escolar, con la pretensión de adaptarle a la nueva situación, son legales. Está creado el marco para la democratización de los centros de nivel Preescolar, E.G.B. y B.U.P. a través de la Ley Orgánica que regula el Estatuto de los Centros Escolares y del Real Decreto de 4 de Diciembre 1980 en el que se desarrolla forma de constitución de los órganos colegiados de gobierno. Y en ciernes la tan esperada y discutida Ley de Autonomía universitaria; pero los Centros Educativos de los distintos niveles no reflejan las pretensiones sociales, ni tan siquiera las intenciones políticas de los legisladores. Nuestra realidad escolar sigue anclada en el pasado, no se ha democratizado el nivel que se esperaba y se muestra reticente, por regla general, al cambio. En vez de adaptarse a la nueva situación, se resiste, viviendo así en una contradicción permanente.

El pensamiento económico liberal, fuente nutricia de los primeros ensayos de sociología educativa, trataba de adaptar la oferta -ENSEÑANZA- con la demanda -MERCADO DE TRABAJO-, en la creencia de que un aumento de nivel educativo global, llevaría aparejado un incremento del desarrollo económico. Posteriormente y ante el fracaso de este modelo basado en la relación educación-desarrollo, la investigación sociológica se planteó el abordaje de la relación-subordinación de la escuela al mercado de trabajo desde una perspectiva mucho más crítica, apoyándose en los "mecanismos de reproducción social" de entre los cuales destaca significativamente el "puesto de trabajo". Y qué duda cabe que el abordaje es oportuno, dado el peso sociológico que está adquiriendo el "paro" en todo el Estado y sobre todo, el "paro juvenil" dado que este no es expresión de una situación coyuntural consecuencia de una posición de crisis económica, sino que se nos está apareciendo como una auténtica "tendencia estructural" consecuencia del fenómeno de la "contracción de la edad activa" producido tanto por un retiro cada vez más adelantado como por el retraso de la edad de incorporación al primer empleo.

El sistema escolar en este contexto interviene, por un lado, propiciando un proceso de prolongación de la edad obligatoria de escolarización, lo cual hace que disminuya el número de candidatos empeñados en la búsqueda del primer empleo. Por otro, al ser la escuela una agencia de socialización históricamente situada al socaire de la peripecia de los sistemas productivos, estos le imponen su dinámica para que los sujetos en el transcurso del proceso socializador a ella encomendada, moldeen sus comportamientos en línea con los objetivos previstos por el sistema productivo. La educación se constituye de esta manera, en un auténtico sistema de reproducción social incapacitado por su dependencia estructural y funcional del sistema productivo, para cuestionar y modificar las bases sobre las cuales éste se asienta.

El aparato escolar, al servicio de la reproducción social -clases sociales, categorías, etc.- utiliza variados mecanismos selectivos con la finalidad de proyectar a los sujetos no tanto a un puesto de trabajo concreto, cuanto a unos niveles determinados de la estructura social -clase-; de esta forma el sujeto se verá socialmente legitimado más que por su participación en el acto laboral, por su origen de clase.

Mucho nos tememos que, como ya se ha sugerido por numerosos analistas, o se modifica el sistema de atribución de recompensas sociales y su mecanismo cuasihereditario de distribución o el tan cacareado "principio de igualdad deoportunidades" -mérito-cracia competitiva- no dejará de ser más que otra de las utopías educativas al servicio de la social-nivelación de los individuos.

Clase social y proceso de socialización. ¿Es posible una justa igualdad de oportunidades?

En la filosofía del principio parece hallarse la idea de un punto de partida igual para todos y exclusivamente ligado a las características sometidas al dinamismo del desarrollo, a las influencias familiares, ambientales y a la procedencia de clase, variables, estas que cada vez se declaran con mayor peso en el análisis conductual y en el rendimiento esco-lar del sujeto como así lo está demostrando reiteradamente la psicología científica?

Para B. Bernstein, el conocido sociolingüista, el conocimiento humano no está bien repartido porque el sistema de clases ha marcado la distribución del conocimiento en la sociedad. El proceso de socialización es fundamentalmente comunicación y ésta se apoya básicamente en sistemas simbólicos, siendo las "relaciones sociales" el marco natural en el que se lleva a cabo la comunicación, destacando entre ellas las clases sociales y los métodos familiares de comunicación y control. El sujeto, desde su nacimiento, iría acumulando capital, no sólo en el estricto sentido económico, sino que los sistemas simbólicos también se verían sometidos a toda una suerte de apropiación -capital simbólico- a través del cual el ser humano extenderá y cambiará los límites de su experiencia. De esta forma, los sujetos de las cla-ses dominantes tendrían a su disposición un capital simbólico distinto del de las clases dominadas, configurador de auténticas peculiaridades culturales -códigos- que se transmitiría de una generación a otra.

Ahora bien, la escuela como agencia de socialización y el maestro como agente socializador: ¿qué nivel sociocultural representan y qué códigos manejan e imponen habitualmente?. Evidentemente el medio, lo que se dice y como se dice, es expresión del capital simbólico de las clases dominantes, de aquí que las diferencia entre los logros educativos de ambas clases no sean un reflejo directo de diferencias aptitudinales sino expresión de los diferentes tipos de códigos empleados para regular la comunicación entre los individuos. Así mientras las clases acomodadas manejan códigos muy elaborados que además predominan en las relaciones escolares, las clases bajas emplean códigos restringidos, ausentes prácticamente del discurso formal de la escuela, lo cual supone un indudable handicap de cara a las expectativas del éxito escolar.

No debe pues extrañarnos que la escuela, ajena a este hecho sociodiferencial, se constituya en una auténtica fuente de contingencias aversivas, especialmente para los sujetos de las clases menos acomodadas. A ello hay que agregar el que, si bien la demanda de puestos escolares físicos -cuantitativamente hablando- esté a punto de ser satisfecha, según datos del M.E., el déficit cualitativo -calidad de la enseñanza- en buena parte debido a las actitudes burocráticas que priman en la práctica profesional cotidiana, están empezando a revelarse como uno de los más firmes responsables del fracaso y la inadaptación escolar.

Fracaso e inadaptación escolar

Consideramos pues, que las condiciones en las cuales se produce y desarrolla el proceso de socialización genera unos costos para la estructura biopsicosociológica del sujeto que este satisface en tasas de ansiedad y discriminación social. A veces, el costo es tan grande que la estructura psicobiológica del sujeto se resiente profundamente, hace saltar los mecanismos psicológicos de la conformidad y llega al rechazo; fenómeno que manifiesta simbólicamente mediante comportamientos de escape y evitación de confrontación, violencia y agresividad, dando lugar a lo que en los códigos morales al uso se reconoce como conductas inadaptadas o delictivas. La inadaptación y el fracaso escolares, expresión del rechazo a la institución que pone de manifiesto un alto porcentaje de sujetos escolarizados pertenecientes en su mayor parte a las clases menos acomodadas, es un claro indicador de la incapacidad de este modelo educativo para satisfacer consistentemente las expectativas de este sector de la población.

La escuela de la marginación

En una gran ciudad, centros situados a pocos metros se configuran como realidades distintas, dependiendo de la situación socio-económica del barrio. Muchos de estos barrios se ubica en cinturones industriales urbanos y son fruto de un crecimiento económico y urbano desordenado, revelándose como puntos de conflicto social. Los centros escolares de estos barrios deben responder a unas exigencias diferentes a las de otros medios. Cada escuela es un mundo distinto de cualquier otro y sólo comparable a otra escuela que haya surgido en un medio social y económico parecido. Con todo, hay unas constantes que caracterizan a las escuelas del conflicto o la marginación:

  • Se ubican en medios deprimidos; barrios obreros, marginados por los de alrededor.
  • Un elevado porcentaje de sus alumnos procede de familias económicas y culturalmente pobres.
  • Un gran número de familias se reconoce impotente ante los problemas de sus hijos.
  • Muchos padres están en el paro y las madres trabajan como limpiadoras o asistentas.
  • Existe un abandono infantil que incide en su alimentación, afectividad, salud, etc.
  • La delincuencia común y la drogadicción traspasan el medio.
  • El fracaso escolar es muy acusado.
  • En el interior de los centros se vive un conflicto por contestación de la autoridad, ligado al fracaso y generalmente a la ausencia de alternativas.
  • La gran movilidad del profesorado impide la consolidación de un equipo de trabajo.
  • El absentismo laboral suele ser muy alto.
  • Las instalaciones se deterioran con rapidez.
  • El medio se muestra agresivo; son frecuentes los asaltos a los edificios escolares y a las personas.

Por todo ello, una escuela que intente dar respuesta satisfactoria a esta problemática, exige cambios importantes. No se puede quedar aislada del medio en el que tiene que incidir y debe plantearse un profundo cambio en su seno.

Su implicación en el medio pasa por una presencia real en el barrio, participando en las actividades culturales y ciudadanas a través de los Consejos en las Juntas Municipales de Distrito, de las Asociaciones Vecinales y de cualesquiera otras formas asociativas. Asimismo ofreciendo sus instalaciones para actividades culturales, recreativas y deportivas. Y convirtiéndose en una institución abierta y de servicio a la comunidad, en su sentido más amplio. Con ello, se cambiará la actitud agresiva del barrio, convirtiendo a la comunidad en su principal defensor.

Definición institucional del centro que proponemos, fundamentos psicopedagógicos y criterios organizativos y funcionales

El centro escolar ha de ser: público, gratuito, laico, libre, democrático, crítico, compensatorio, autónomo y comprometido con la comunidad de la que forma parte.

Sus fundamentos psicopedagógicos serán:

- Técnicas basadas en el Análisis Experimental de la Conducta. Modificación de conducta aplicada al ámbito educativo.

- Estrategias didácticas y pedagógicas basadas en los principios de la Pedagogía Operativa.

- El grupo, como protagonista del hecho educativo.

- Educación compensatoria.

Por último, se regirá por los siguientes criterios organizativos y funcionales:

- Una vida democrática que haga sentir a toda la comunidad escolar que se trabaja por unos objetivos comunes.

- Un régimen interno exento de autoritarismo y de estrechez que busque soluciones creativas, utilizando las técnicas frente a la agresión o la coacción.

- Una plantilla de profesores estable, con exigencia de un compromiso mínimo de tiempo; homogénea en sus planteamiento pedagógicos y especializada de acuerdo con las necesidades.

- Unas instalaciones adecuadas y un equipo didáctico moderno.

- Una flexibilidad de programas y formas organizativas que permita dar la mejor respuesta sin corsés legales.

- Unos servicios imprescindibles a cargo de la Administración central o local, como son: comedor escolar, Educación Física y Gabinete Psicopedagógico.

La ciencia psicológica y su aplicación a la prevención y rehabilitación de las conductas consideradas como socialmente desviadas. Tecnología conductual. El psicólogo como experto en programación y modificación de conductas y ambientes humanos. El psicólogo y la educación permanente

La conducta infantil y juvenil que no responde a las pautas morales y exigencias de la sociedad, a diferencia de la conducta anómala vinculada a una patología orgánica, como hemos puesto de manifiesto en nuestro análisis; es debida fundamentalmente a descuidos pedagógicos -familiares, escolares, medio ambiente social-, y la deformación moral de su personalidad es consecuencia de fallas pedagógicas.

La psicología científica viene demostrando fehacientemente, que la conducta social de niños y adolescentes que no sufren desordenes del sistema nervioso, ni son mentalmente retrasados sino que se hallan psíquica y físicamente sanos, no está determinada por "mecanismos congénitos", sino por alteraciones en el proceso de aprendizaje de las conductas de intercambio social, que han provocado la consolidación de hábitos de evitación y rechazo en detrimento de los hábitos prosociales. Modificar el régimen de interacciones sociales e incorporar programas de prevención y reha-bilitación basados en las psicología experimental del aprendizaje, son desde nuestro punto de vista, dos objetivos que habría que considerar necesariamente en aras de un eficaz tratamiento de la inadaptación.

Y antes de pasar a relatar lo que puede hacer el psicólogo en este campo y con qué instrumentos, querríais llamar la atención sobre las posibilidades que la educación permanente tiene en la prevención y/o recuperación de los inadaptados sociales. En esta sociedad de continua y acelerada transformación social y profesional, debe de ponerse al alcance de todos los ciudadanos, y a lo largo de toda su vida, la posibilidad de adquirir y controlar los conocimientos que necesita. Este contínuum de enseñar-aprender a aprender -criterio matriz de la educación permanente- es en el que los trabajadores sociales y el psicólogo entre ellos, deberían jugar un papel más activo.

En este sentido, la labor que le compete al psicólogo no se circunscribe únicamente al período escolar, sino que su labor pedagógico-asistencial cubre todos los estadios de la evolución individual:

- La orientación personal, a través de los Gabinetes de Orientación dentro de las entidades asistenciales a todos los niveles de la estructura social.

- El desarrollo de planes de actuación educativa, profundizando con sus instrumentos en: 1) Los objetivos; hacia un desarrollo total del hombre en función de su nivel de expectación . 2) Los contenidos; adecuándolos a sus aptitudes y actitudes. 3) Los métodos; conectados con la realidad.La puesta en práctica de planes de educación permanente, urge más si cabe, cuando contemplamos aquellos sec-tores que sufren una marginación más acentuada: la mujer, los emigrantes, minusválidos, gitanos, temporeros, ambu-lantes, habitantes de zonas suburbiales y de zonas rurales ultradispersas, comarcas de alta inmigración, tercera edad, etc., sectores de donde se extraen también las tasas más abundantes de inadaptación social.

La aportación de la Psicología en lo que Piaget denomina la "capacidad operativa", sirve de perfecta base instru-mental para poder introducir a través de métodos compensatorios adecuados al medio, dentro de la educación per-manente, aquellas modificaciones que prevengan o recuperen la inadaptación.

Delincuencia juvenil prevención y terapia psicológica

¿Qué pueden hacer los psicólogos, cómo y en qué ámbitos y con qué técnicas?

El psicólogo como científico del comportamiento humano puede analizar y diagnosticar las condiciones y procesos por los que un individuo tendrá mayores o menores posibilidades de comportarse agresivo. Su función no es tanto pasar tests que etiqueten cuanto evaluar clínica y experimentalmente el origen concreto de tales comportamientos y las posibilidades de cambio. Por tanto una de las funciones sería la de asesor técnico de los jueces del Tribunal Tutelar de Menores y del Consejo Superior de Menores.

Autores como Stuart 1970, Coffman 1961, Wolfen-Burger 1969 han documentado claramente el fracaso de los programas de tratamiento institucional para ayudar a niños anómalos, así como las condiciones inhumanas y debilitadoras de las conductas prosociales que ofrecen las instituciones para niños. Han indicado que los programas de tratamiento de las instituciones para niños delincuentes, psicóticos y retardados no los preparan para la vida en comunidad, criterio este que comparten algunos administradores y encargados de nuestras instituciones penitenciarias para niños y limitaciones que padecen muchos jueces de nuestro Tribunal Tutelar de Menores.

Desde la psicología experimental del aprendizaje y desde nuestra práctica terapéutica se ofrece como evidente que para cambiar la conducta del hombre suele ser necesario cambiar la estructura de los sistemas de intercambio social que el hombre hace funcionar. Reconociendo las limitaciones que la realidad social impone a la modificación de conductas como técnica derivada de la ciencia del comportamiento humano, cabe aportar desde nuestra especialización algunos programas de prevención y rehabilitación de delincuentes juveniles llevados a cabo en U.S.A. y países anglo-sajones con cierto éxito. Éxito que parece no darse en España porque tales alternativas rehabilitadoras hemos visto que se basan en técnicas experimentales que requieren personal especializado y que de ningún modo permiten crear sis-temas estructurados y racionales en la rehabilitación de nuestros jóvenes con personal que aún con la mejor voluntad, con más o menos voluntad o experiencia aplican tal o cual técnica a ojo sin conocer las leyes del comportamiento. La modificación de conducta no es un puñado de técnicas que aunque avaladas por miles de experimentos, no se pue-den aplicar unívocamente a cualquier problema. Estas técnicas por su condición experimental se han de aplicar riguro-sa y sistemáticamente, previo análisis de igual modo riguroso y sistemático en que se relacionan las variables inde-pendientes con las dependientes debiéndose medir los cambios en estas últimas al manipular las primeras. Programas como los P.I.C.A., Achivement Palace, B.P.L.A.Y., Contratos familiares o técnicas operantes aplicadas al aula, hacen comprender al verlas en publicaciones científicas que no son aplicables "a ojo de buen cubero". Son necesarios cursos de actualización para los propios psicólogos y cursos de uno o dos años para educadores y sanitarios.

Función del Psicólogo: -Orientador familiar y escolar (manejo de contingencias); -Terapeuta comunitario (diseño y control de programas familiares); y -Psicopedagogo (evaluación y diseño de trastornos escolares).

Funciones

1. La función del psicólogo relacionada con la delincuencia juvenil es la de diseñador de ambientes óptimos de aprendizaje y de pautas de intercambio social positivo. Tales funciones las ejercería en unos centros de rehabilitación juvenil como coordinador y asesor técnico del profesorado y del personal y como diseñador de programas terapéuticos en hospitales psiquiátricos, así como diseñador de programas de reeducación conductual en centros laborales vigilados, granjas de rehabilitación, comunas y albergues juveniles de reeducación y en "hogares motivacionales".

2. Otra función del psicólogo es la de clínico y psicoterapeuta en centros de higiene y salud mental municipales de los barrios, con asistencia domiciliaria y servicios de hospitales de día según cada caso en donde se tratase al muchacho junto con su familia o con miembros accesibles de su pandilla o en grupos terapéuticos con programas de motivación y cambio y con técnicas operantes, cognitivas y vicariantes.

Las técnicas de las que disponemos son las de: Adquisición de conductas (R.P., R.N., Shaping, Modeling, Economía de fichas y contratos familiares); Mantenimiento de conductas adaptivas (Refuerzos intermitentes, R.F., R.V., I.F., Y.V., Ghaining. Reforzadores acondicionados, estímulos instigadores, de preparación, de apoyo y desvanecimiento, exposición al reforzamiento y control de estímulos); Reducción de conductas inadaptadas (Extinción, Time out, castigo positivo, R.D.O., coste de respuestas, saciedad); y Programación de repertorios conductuales (Conductas básicas, conductas prosociales y conductas académicas).

Otra función del psicólogo de higiene mental en los barrios y comarcas, sería la de asesor psicopedagógico para los colegios de la zona que soliciten un asesoramiento cualificado y el tratamiento conductual preciso, si fuera necesario dentro del aula y del colegio para que no lleguen a ser expulsado y avocados al fracaso escolar y cívico, los niños difíciles con trastornos de aprendizaje y/o conducta.

Otra función en dichos centros de higiene mental será la de escuela de padres, formación de educadores y terapeutas sociales para las instituciones rehabilitadoras.

En resumen. Las tareas de un psicólogo respecto a la delincuencia son básicamente estas dos:

1 - Prevenir: detectando precozmente problemas de inteligencia y desarrollo mental, trastornos graves de personalidad, trastornos cerebrales parciales a nivel comportamental, hiperagresividad e hiperquinesis secundarias a disfunciones cerebrales o a depribaciones y perturbaciones familiares, problemas de conducta y aprendizaje.

2 - Rehabilitar: Ya sea orientando escolar y familiarmente, aconsejando cambios de ambiente o de pautas pedagógicas o educativas o diseñando programas psicopedagógicos para los colegios de educación de niños difíciles y llevando terapias familiares e individuales.

Experiencias en un Centro de Psicología e Higiene Mental

Los niños que acuden a un centro de higiene mental vienen por motivos de consulta, del siguiente tipo y con trata-mientos de la siguiente duración:

Antonio. 4,9 años. Preescolar
Pega a los adultos con palos, piedras o patadas.
Tira todo a la calle, abre el gas y quema cosas.
No come nada, dice palabrotas y se hace pis en la cama.
Tratamiento 21 días.

Mª del Mar. 6,9 años. 1º E.G.B.
No juega con niños. No hace tareas del colegio. Irritable.
Tratamiento 6 meses.

Angeles. 5,5 años. Preescolar
No come. Muy inquieta. Pegona.
Tratamiento 8 meses.

Alberto. 8,4 años. Educación Especial
"Niños malo". No hace tareas. No avanza.
Tratamiento 7 meses.

Félix. 12,6 años. 6º E.G.B.
Suspende todo. Asocial. Encopresis.
Tratamiento 4 meses.

Juan Pablo. 11 años. 5º E.G.B.
Hperquinético. Muchos suspensos.
Tratamiento 10 meses.

José Mª. 15 años. Fracaso escolar. 8º E.G.B.
Huidas del hogar. En tratamiento

Pablo. 14 años. 8º E.G.B.
Rebelde. Asocial. Mal carácter.
Tratamiento 2 meses.

Carlos. 15 años. 8º E.G.B.
Intentó suicidarse. Vagabundo. Hurtos. Absentismo escolar. Agresividad.
Tratamiento 18 meses.

Demetrio. 15 años. Abandono escolar
Problemas de conducta agresiva con madre y hermanos.
Hurtos en casa, robos en el pueblo, allanamiento de morada.
Tratamiento 4 meses.

José. 17 años. Abandono escolar
Patología homosexual.
En tratamiento.

Desarrollo de un caso clínico

Ignacio. 18 años. Epiléptico agresivo.Inteligencia límite. Trabaja. Asocial.Pega a sus padres. Tira y rompe cosas. Asaltos sexuales a su madre y su hermana. Peleas con los hermanos.

Anamnesis. Nivel de habilidades comportamentales e intelectuales. Pautas de trato familiar. Historia médica y escolar.

Análisis situacional: antecedentes y consecuentes reforzadores positivos y aversivos.

Estrategia terapéutica: alianza terapéutica y control de la estimulación familiar.

Programa terapéutico: Implantar actividades de aprobación social con descendencia, cumplimiento de deberes, sonrisa social y contactos suaves; extinguir negativismo, contacto físico negativo, conductas disrruptivas, rigidez mental, destructividad; desarrollar, salir solo a distraerse, salir con amigos, salir con chicas. Dialogar con sus padres, aceptar sugerencias.

Técnicas: Cover imager, discusión estructurada, entrenamiento en discriminación cognitiva de situaciones sociales, contratos familiares, ensayos de conductas y Role Playing, entrenamiento de autocontrol. Informe psicológico al juez.

Período de tratamiento: 4 meses (equilibrio familiar). Incidencia en la calle de tipo penal y 10 meses más de tratamiento. Seguimiento sin incidencia durante un año y medio.