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EL MODELO DE VALENCIA DE HIPNOSIS DESPIERTA ¿TÉCNICAS NUEVAS O TÉCNICAS INNOVADORAS?
Ana Alarcón* y Antonio Capafons**
*Universitat Jaime I, Castellón. **Universitat de València
El Modelo de Valencia de Hipnosis Despierta presenta varias
características innovadoras que permiten un uso eficiente e integrador
de la hipnosis: la forma de presentarla al cliente evita un lenguaje tranceático
o palabras "patologiformes", mostrándola como una estrategia
general de afrontamiento y de auto-control, que usa las propiedades auto-regulatorias
del cerebro. El paciente hipnotizado está con los ojos abiertos y conversando
fluidamente. Esta perspectiva es más permisiva con el cliente y le responsabiliza
más sobre su papel en el tratamiento que las perspectivas clásicas
de hipnosis despierta. Además, trata de integrar distintas formas de
intervención clínica, desarrollando procedimientos para el cambio
del significado de los "síntomas", y de la actitud hacia ellos.
La investigación experimental muestra la potencia y eficiencia de estos
procedimientos para promover sugestiones, pero todavía carece de evidencia
empírica en cuanto a su aplicación clínica.
Palabras Clave: hipnosis despierta, tratamiento psicológico,
intervención psicológica, cognitivo-comportamental, sugestión,
psicoterapia.
The Waking Hypnosis Valencia Model presents some innovative
features that allow an efficient and integrative use of hypnosis. The way of
presenting hypnosis to patient avoids trance explanations, or pathological-like
terms. The hypnotized persons keep their eyes open while talking fluently. Moreover,
hypnosis is contextualized as a general coping skill for self-control that uses
the self-regulatory functions of the brain. This perspective is more permissive
than the old conceptions of waking hypnosis, and involves more to the client
in the psychotherapy process. Finally, that model in an integrative one, as
has developed suggestion procedures for changing the meaning of the patients’
"symptoms", and their attitudes to them. Thus, it is an approach that
includes ideas from other psychotherapeutic perspectives. Experimental research
shows that the Valencia Model procedures are efficient and powerful to promote
suggestions. Nevertheless, the empirical evidence for its clinical applications
is very short, and consequently, more research in needed.
Key words: waking hypnosis, suggestion, psychological
treatment, psychological intervention, cognitive-behavioral, psychotherapy.
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Correspondencia: Antonio Capafons.
Facultat de Psicología. Avda. Blasco Ibáñez, 21.
46010. Valencia. España. E-mail: Antonio.Capafons@uv.es Habitualmente, cuando comentamos nuestro interés por
la hipnosis, se nos bombardea con preguntas como: ¿Pero eso de la hipnosis
es verdad? ¿Bajo hipnosis podría recordar cosas de mi infancia? ¿Con
la hipnosis podré acceder a mi subconsciente?
Si, además, indicamos que no es necesario que la persona
hipnotizada cierre los ojos y puede seguir hablando con fluidez o caminando,
la sorpresa es mayúscula, multiplicándose las preguntas casi exponencialmente.
Lo que la mayoría de la gente lega, incluso profesionales de la Psicología
y de la Medicina, intuye acerca de lo que es la hipnosis no se corresponde con
su realidad experimental y su aplicación clínica, debido al peso
de los mitos y creencias erróneas existentes sobre la hipnosis. Quizá
por ello, la hipnosis es una técnica poco usada en España por
parte de los profesionales de la Psicología (Capafons & Mendoza,
en prensa). Estos investigadores indican que, de casi 800 profesionales de la
Psicología encuestados, sólo el 15,2% dicen utilizar la hipnosis
regularmente, y únicamente el 7.6% conocen la hipnosis despierta (todos
lo que responde se refieren al Modelo de Valencia), y el 9.2% la hipnosis activo-alerta.
No obstante, hay que apuntar que los psicólogos que sí utilizan
la hipnosis despiertan, la consideran una técnica útil, aceptada
fácilmente y con agrado por sus pacientes (Capafons & Mendoza, en
prensa). Capafons y Mendoza también revisan las referencias sobre hipnosis
despierta en las bases de datos al uso, encontrando que son escasísimos
los estudios clínicos y experimentales sobre ella. Esta falta de información
y de interés por la hipnosis despierta en España, no puede explicarse
porque sea reciente, que no lo es, pues Wells publicó un trabajo sobre
ella ya en 1924, y, ya antes que él, Carpenter (1852). Quizá se
debe, con mayor seguridad, a que ha sido obviada también en la investigación
y aplicación clínica en el mundo anglosajón, tal y como
hemos indicado. Seguramente en el campo de la hipnosis no se ha prestado la
atención a su variedad "despierta", porque no concordaba con
la idea general de la hipnosis como un estado de trance y somnambulismo (Sarbin
y Coe, 1972). Por lo tanto, ya podemos responder a la pregunta formulada en
el título de este trabajo sobre si el Modelo de Valencia de Hipnosis
Despierta es una técnica nueva. Según la Real Academia de la Lengua
nuevo significa, entre otras, recién hecho o fabricado,
que se ve o se oye por primera vez; repetido distinto o diferente de lo que
antes había o se tenía aprendido o que sobreviene o se añade
a algo que había antes, repetido o reiterado para renovarlo. El modelo
de Valencia de Hipnosis Despierta, según estas acepciones, no es una
técnica nueva excepto quizá si nos acogemos a las dos últimas.
Sin embargo, la palabra innovador, que significa según esta Academia,
mudar o alterar algo, introduciendo novedades, y, curiosamente, volver algo
a su anterior estado, podría calificar el modelo de hipnosis despierta
que presentamos. En definitiva, nuestro modelo sería más innovador
que nuevo, como casi todo lo que se presenta como "nuevo" en Psicología
desde la década de los 80. Y defendemos que el Modelo de Valencia de
Hipnosis Despierta es innovador respecto de la utilización original de
Wells (1924), pues introduce novedades, como, por ejemplo, que es menos autoritario,
gira en torno a la auto-hipnosis, y promueve un vocabulario diferente para describir
y usar la hipnosis al que usó Wells, y también autores que estudian
la hipnosis activo-alerta, o algunos acercamientos ericksonianos. En este sentido,
también es innovador y diferente a otros acercamientos de hipnosis despierta
más recientes (Iglesias & Iglesias, 2005), ya que nuestro modelo
de intervención y de hipnosis es cognitivo-comportamental.
¿QUÉ ES LA HIPNOSIS DESPIERTA?
La palabra "despierta" pone de manifiesto que nos
referimos a métodos donde la persona no necesita estar relajada ni con
los ojos cerrados para poder beneficiarse de la sugestión. Es una forma
de diferenciar estos métodos de sugestión de los métodos
tradicionales, sin querer decir con ello que en los métodos tradicionales
por relajación la persona hipnotizada no esté despierta. También
usamos la palabra hipnosis, para designar claramente que se usa un ritual de
inducción rotulado como hipnótico, de modo que no se puede considerar
a la hipnosis despierta como sólo sugestión despierta (waking
suggestion), sugestión que suele usarse sin ese conjunto de rituales
de inducción. Por otro lado, es importante aclarar, que cuando hablamos
del Modelo de Valencia de Hipnosis Despierta, nos referimos a una forma clínica
de proceder, y a una serie de métodos para cambiar actitudes y usar las
sugestiones, cuyas características son:
1. Que la persona mantenga los ojos abiertos.
2. No sugerir sueño o relajación, sino actividad
y expansión mental.
3. Que la persona hipnotizada puede hablar fluidamente, caminar
y poder realizar las tareas cotidianas, mientras experimenta las sugestiones
hipnóticas.
4. Que evita sugerir trance, alteración de conciencia,
etc., cuidando el vocabulario para presentar la hipnosis como una estrategia
general de afrontamiento.
Esas características la diferencian de la hipnosis alerta
y activo-alerta, pues en la hipnosis despierta se sugiere desde el principio
que la persona mantenga los ojos abiertos y que converse natural y fluidamente
con el terapeuta, además de presentarse como una estrategia de auto-control
y de afrontamiento (Capafons, 2001a).
¿POR QUÉ HIPNOSIS DESPIERTA?
Podemos considerar dos motivos principales: en primer lugar,
porque es una técnica hipnótica, y en este sentido es altamente
probable que muestre las ventajas de dichas técnicas. Cuando se usa como
única intervención, la hipnosis no parece ser eficaz para tratar
problemas médicos y/o psicológicos (Flammer & Bongartz, 2003).
Pero como coadyuvante, sí parece incrementar la eficacia de algunas intervenciones
psicológicas y médicas, especialmente en el caso del dolor, donde
es un tratamiento bien establecido (Montgomery & Schnur, 2005). En cuanto
a la eficiencia, la hipnosis también puede incrementar la eficiencia
de algunos tratamientos. De hecho Green y Lynn (2000) la consideran como una
técnica eficiente para reducir el consumo de cigarrillos, y Schoenberger
(2000) como coadyuvante eficiente de los tratamientos cognitivo-comportamentales.
En segundo lugar, la hipnosis despierta posee una serie de ventajas añadidas
sobre la hipnosis tradicional. Wells (1924) mencionó algunas con respecto
a la hipnosis tradicional: evita la apariencia de un procedimiento misterioso;
es más rápida y más fácil, tanto para el terapeuta
como para el paciente, y puede ser empleada con éxito en un mayor número
de sujetos.
Así pues, podemos decir que el Modelo de Valencia de
Hipnosis Despierta, presenta algunas ventajas que justificaría, su uso:
- Como la hipnosis despierta propuesta por Wells (1924), al
mantener la persona los ojos abiertos reduce el temor a perder el control. Aunque
éste no se pierde en ninguna condición hipnótica, el no
cerrar los ojos refuerza esta idea. En este mismo sentido, ofrece mayores posibilidades
en tanto que es más rápida, más accesible y agradable a
un mayor número de personas.
- Además, y a diferencia del modelo de Wells, que era
muy autoritario y favorecía más la pasividad de la persona (John
F. Chaves, comunicación personal al segundo autor, 12-1-2005), una característica
muy acusada del Modelo de Valencia es que favorece la participación
activa de la persona a la vez que se incrementan las posibilidades de acción
de la terapia (es más versátil), ya que la persona hipnotizada
puede realizar cualquier tipo de conducta habitual, incluyendo en este repertorio
conductual aquellas requeridas para el funcionamiento de la terapia: desempeño
de roles, exposiciones in vivo, etc. (Capafons, 1998b). Se fomenta, así,
la motivación por el tratamiento y las expectativas de éxito (Capafons,
2001a).
- Finalmente, el Modelo de Valencia presenta la hipnosis despierta
como una estrategia general de destrezas, de afrontamiento y auto-control (Capafons,
1998b; 2001a), fuera de un contexto de trance, a diferencia del propio Wells
(1924).
ELEMENTOS Y FORMA DE PROCEDER DEL MODELO DE HIPNOSIS DESPIERTA
DE VALENCIA
Este modelo se sustenta en el paradigma socio-cognitivo o cognitivo-comportamental
de la hipnosis. Es la primera vez que se aborda el tema de la hipnosis despierta
descartando el concepto de trance y se defiende la continuidad entre el comportamiento
hipnótico y el habitual, apelándose a variables tales como expectativas,
motivación, actitudes, creencias, etc. (Capafons, 1999; Lynn & Kirsch,
2005; Spanos y Coe, 1992). Pero, quizás, lo más innovador sea
la secuencia que propone para manejar la sugestión hipnótica,
y que guía la puesta en práctica de la hipnosis, sea despierta
o no (figura 1).
Implícito en esa secuencia está nuestro interés
en generar métodos eficientes, que resulten agradables al paciente, rápidos,
fáciles de aprender y de aplicar (tanto por parte de los pacientes como
de los terapeutas) y, que en la medida de lo posible, reduzcan el porcentaje
de abandonos (Alarcón, Capafons, Bayot y Cardeña, 1999). En este
sentido, la evidencia empírica indica que la eficiencia de un programa
terapéutico al que se le adjunta hipnosis, puede depender precisamente
del método de inducción que se utilice (Capafons, 2001b). Los
métodos de inducción resultarán eficientes, según
sus propias características, de la explicación de la hipnosis
que se dé a los pacientes, y de las expectativas que ésta les
genere (Capafons, 2001b; Lynn, Nash, Rhue, Frauman, y Sweeney, 1984). La hipnosis
parece ayudar más cuando promueve unas expectativas ajustadas y unas
actitudes positivas (Schoenberger, 2000). Por ello, el Modelo de Hipnosis Despierta
de Valencia trata de conjugar métodos de cambio de actitudes hacia la
hipnosis con métodos de inducción y manejo de las sugestiones
que favorezcan el agrado e implicación de la persona a hipnotizar en
el proceso de intervención.
Así pues, el Modelo de Valencia incluye tres procedimientos
para establecer un buen rapport, desde una visión cognitivo-conductual
de la hipnosis: la presentación cognitivo-comportamental de la hipnosis,
una evaluación clínica de la sugestionabilidad hipnótica,
y una metáfora didáctica sobre la hipnosis. A estos procedimientos
se le suman dos métodos de hipnosis despierta (Auto-Hipnosis Rápida
y la (hetero) Hipnosis Vigilia-Alerta) conformando el modelo que a continuación
desarrollamos. Se trata de una secuencia estructurada pero flexible, cuyo eje
central es la Auto-Hipnosis Rápida (AHR) (Capafons, 1998b). La idea final
es que los pacientes puedan activar por ellos mismos, y de forma desapercibida,
las sugestiones terapéuticas en las situaciones cotidianas donde las
necesiten (Capafons, 1999).
PRESENTACIÓN COGNITIVO-COMPORTAMENTAL DE LA HIPNOSIS
Al utilizar la hipnosis como coadyuvante de un tratamiento,
es recomendable valorar las creencias y actitudes de los pacientes (Capafons
et al., 2005) dado que expectativas no adecuadas modulan negativamente la respuesta
a la sugestión (Kirsch, 1999). Por ello, es necesario dedicar un tiempo
de la terapia a aclarar conceptos erróneos con el fin de no generar falsas
expectativas y ofrecer información veraz y ajustada a la investigación.
La presentación cognitivo-comportamental tiene como objetivo que
el paciente experimente por sí mismo ciertas reacciones que le ayuden
a entender lo que se puede esperar de la hipnosis. Para ello, la presentación
de la hipnosis incluye un ejercicio motor con el péndulo de Chevreul
que ilustra la diferencia entre "automático" e "involuntario"
reforzando el concepto de "interferencia", central para que el paciente
empiece a entender la hipnosis como una técnica de auto-control. También
se establece un símil entre asistir al cine y estar hipnotizado, de modo
que una ficción puede determinar respuestas automáticas e intensas,
pero voluntarias (Capafons 2001a).
Esta presentación procura transmitir las siguientes
ideas: a) las respuestas a las sugestiones son actos del usuario, el terapeuta
sólo ayuda; b) tales actos son automáticos, pero voluntarios,
aunque se experimentes como acaecimientos; c) lo que ocurra durante la hipnosis
depende de que el cliente use recursos similares a otros actos de la vida cotidiana
(por ejemplo, dejarse llevar por una ficción, como en el cine); d) la
hipnosis implica reacciones de la vida cotidiana que se activan o desactivan
a voluntad; e) por ello, la hipnosis es una forma de auto-control; f) estar
hipnotizado no implica estar en un trance o similar, sino tener la mente preparada
para usar los recursos que también en la vida cotidiana provocan respuestas
que percibimos como automáticas.
La presentación muestra a la hipnosis como un proceso
voluntario del cliente, evitando palabras tales como "trance", "disociación"
o "alteración de conciencia", que se pueden asociar a la idea
de pérdida de control, generando miedo e incluso rechazo frontal en algunos
pacientes (perdiendo, así, eficiencia). Los resultados experimentales
indican que cuando se hace esta presentación o una neutra, personas que
rechazan abiertamente la hipnosis, abandonan significativamente menos si se
les oferta una hetero hipnosis, que cuando se rotula a la hipnosis como un estado
de trance (Capafons et al., en revisión). Sin embargo, a si se les oferta
una auto-hipnosis, desaparecen los abandonos y no se encuentran diferencias
entre los tres tipos de presentaciones (neutra, trance, cognitivo-comportamental)
a la hora de cambiar actitudes negativas hacia la hipnosis (Capafons et al.,
2005). Quizás esto pueda explicarse porque la auto-hipnosis puede reforzar
la creencia de que no pérdida de control, incrementando así la
seguridad y confianza en el cliente. Por ello, la presentación cognitivo-comportamental
se aleja de concepciones misteriosas o "patologiformes" de la hipnosis,
y a ella se apelará durante el resto de la intervención para motivar
al cliente a experimentar las sugestiones.
EVALUACIÓN COGNITIVO-COMPORTAMENTAL DE LA SUGESTIONABILIDAD
HIPNÓTICA
En este modelo se evalúa la actitud hacia la hipnosis
y hacia el terapeuta, y si la persona colabora en un contexto de confianza.
Para ello se utilizan unos ejercicios clásicos en la hipnosis, dotándoles
de un significado diferente. Dado que existe una alta correlación entre
dar las mismas sugestiones estando la persona hipnotizada y fuera de hipnosis
(el 64% de la varianza (Hilgard, 1965)), la evaluación inicial la realizamos
fuera del contexto hipnótico (Capafons, 2001a). Así favorecemos
que el cliente vaya familiarizándose con la hipnosis despierta. Por ejemplo,
el primer ejercicio de balanceo postural, se sugiere a la persona que, mientras
mantiene los ojos cerrados, los pies juntos y el cuerpo relajado, su cuerpo
se balancea. Si tras escuchar la sugestión, el paciente se balancea ligeramente,
es que no está interfiriendo, ya que ese movimiento es el esperable sin
intervención alguna de la sugestión. Si el paciente balancea ostensiblemente,
asumiremos que está colaborando y experimentando el efecto de la sugestión,
y, por tanto, que su actitud es positiva y su expectativa adecuada. En el segundo
ejercicio (caída hacia atrás) el primer paso es demostrar
al paciente que tiene el control completo para evitar que el terapeuta le deje
caer hacia atrás sin sujetarle. Por ejemplo, se pide a la persona que
se tire hacia atrás para comprobar que el terapeuta puede con ella. Después,
el terapeuta habla al cliente (que está con los ojos cerrados) desde
distintas posiciones para que compruebe que por la voz del terapeuta puede saber
en todo momento si se encuentra a la distancia y lugar adecuados para sujetarle.
A continuación, y en la misma posición que en el ejercicio del
balanceo, se sugiere al paciente que notará un desequilibrio y caerá
hacia atrás. Si el paciente cae hacia atrás se concluye que confía
de forma clara en el terapeuta. Si además sintió el desequilibrio,
asumiremos que experimentó la sugestión sugerida. Pero, si a pesar
de notar el desequilibrio, interfiere con la caída, podemos pensar en
una actitud negativa, sobre todo si cuando se le pidió que se dejara
caer para comprobar que el terapeuta podía sujetarlo realmente se dejo
caer. Quizá haya una actitud negativa hacia la hipnosis y no hacia el
terapeuta, pues, de otro modo, también en esa comprobación se
habría negado a caer hacia atrás. Finalmente, procedemos a aplicar
un par de ejercicios más que se rigen más o menos por las mismas
ideas, y que no comentamos por razones de espacio.
Como puede observarse, la forma de usar e interpretar estos
ejercicios clásicos, es divergente de lo habitual, innovando a la hora
de evaluar las actitudes y expectativas de manera cualitativa, y muy útil
para conocer la predisposición del paciente a colaborar e implicarse
en la terapia. Más aún, la forma de usar estos ejercicios trata
de generar expectativas de éxito en el cliente, para que vaya aceptando
la alta probabilidad que tiene de responder a las sugestiones terapéuticas.
Finalmente, todos los ejercicios son valiosos, además, porque informan
sobre pasos que forman parte de distintos métodos de auto-hipnosis que
se usan en la intervención.
EL MÉTODO DE AUTO-HIPNOSIS RÁPIDA
Es el eje central del modelo de Valencia (Capafons, 1998a,
b). Otros elementos del modelo (presentación de la hipnosis, evaluación,
y metáfora didáctica) son útiles para cualquier tipo de
hipnosis, sobre todo si se usa desde una perspectiva cognitivo-comportamental
y de auto-control. Por ello, dependiendo de las circunstancias, clientes, problema,
etc., debe valorarse la conveniencia de cada elemento. Sin embargo, para aplicar
coherentemente el Modelo de Valencia de Hipnosis Despierta la AHR es esencial.
Como indican Lynn, Kirsch y Rhue (1996) enmarcar la experiencia hipnótica
como auto-hipnosis disminuye las reticencias de los clientes, y los involucra
activamente en el proceso terapéutico. Además, existe evidencia
experimental de que empezar con auto-hipnosis facilita la respuesta posterior
a las sugestiones y a la propia hetero hipnosis (Jonson, Dawson, Clark, y Sikorsky,
1983). Concretamente, la AHR tiene las siguientes características (Capafons,
2004): a) rapidez, necesaria para que pueda utilizarse eficientemente en las
situaciones donde el paciente así lo requiera; b) inadvertencia y estructuración
de los pasos a realizar; c) sencillez de aprendizaje, facilitada por su conexión
con los ejercicios de evaluación de la sugestionabilidad, lo que, además,
facilita las expectativas de que esos pasos serán eficaces; d) las auto-sugestiones
se dan con ojos abiertos (Capafons y Mendoza, en prensa).
La AHR consta de tres pasos (apretón de manos, caída
hacia atrás e inmovilidad del brazo) diseñados para que instiguen
sensaciones de relajación, pesadez e inmovilidad corporal (y así
se dice al cliente), si bien cabe esperar que algunas personas experimenten
más bien ligereza y levitación. En este caso hay que readaptar
el procedimiento para ajustarse a las necesidades de los pacientes. La justificación
que se da al cliente es que los ejercicios están pensados para activar
el cerebro para que pueda funcionar de manera rápida y eficaz. El terapeuta
modela los pasos a lo largo de todo el aprendizaje, incluido el proceso de desvanecimiento
de los movimientos claros y visibles de la versión larga de la AHR (Capafons,
2001a; 2004). El cumplimiento de una sugestión de reto (dificultad para
levantar un brazo) es la señal de que está en auto-hipnosis. Al
principio, el cliente puede realizar el aprendizaje con los ojos cerrados si
así lo prefiere. Una vez afianzado lo aprendido, se le instruye para
que pueda activar todo el proceso sin necesidad de los dos primeros pasos, y
con los ojos abiertos. Tan sólo tendrá que reproducir la sensación
de la mano pegada a la pierna o similar (disociación del brazo) para
"activar" su cerebro. Para ello, se le debe explicar el concepto de
recuerdo sensorial/emocional (Kroger y Fezler, 1976). Utilizando la disociación
del brazo como método de inducción-confirmación de estar
auto-hipnotizado (versión corta) estamos usando ya la hipnosis despierta.
Aquí ya la persona se siente activada, con los ojos abiertos, manteniendo
una posición corporal "natural" y una conversación fluida,
con todas las ventajas que ello supone para la generalización a la vida
cotidiana de los avances conseguidos en terapia (Capafons, 2001a). Los resultados
experimentales sobre AHR muestran su eficacia para promover respuestas a las
sugestiones, mostrándose más eficiente (agradable y preferido)
que el Método de Enrollamiento Ocular de Spiegel y Spiegel (1978). A
su vez, la versión corta de la AHR resulta más potente, agradable
y preferida que la versión larga, (Martínez-Tendero, Capafons,
Weber, y Cardeña, 2001; Reig, Capafons, Bayot, y Bustillo, 2001).
LA METÁFORA DIDÁCTICA: CONSOLIDACIÓN
EN EL CAMBIO DE ACTITUDES
Una vez el cliente ha experimentado la auto-hipnosis, le presentamos
una metáfora cuyo objetivo es consolidar las ideas siguientes: la hipnosis
no es peligrosa, implica esfuerzo y perseverancia para conseguir los cambios
conductuales, y es un instrumento importante, pero como coadyuvante. La metáfora
se usa como recurso didáctico que ayuda al cliente a consolidar y recordar
la información sobre la hipnosis (Porush, 1987). Una vez auto-hipnotizado,
se pide al cliente que se imagine a sí mismo afrontando una serie de
dificultades ficticias (sobrevivir en una jungla) que va resolviendo con éxito,
gracias a su esfuerzo y al uso correcto de un machete que representa a la hipnosis
(Capafons, 2001a). La investigación muestra que, tras escuchar la metáfora,
la mayoría de los participantes cambian su opinión sobre la hipnosis,
aceptándola como una técnica coadyuvante y para el auto-control,
(Capafons, Alarcón y Hemmings, 1999).
Hetero-HVA (mano alerta)
La (hetero) Hipnosis Vigilia Alerta (HVA) se usa en este modelo
como complemento y apoyo a la AHR, especialmente con aquellos pacientes que
presentan mayores dificultades con la auto-hipnosis, por su preferencia a ser
hipnotizados por el terapeuta (Capafons, 1998a; 2001a). El terapeuta puede hipnotizar
al paciente con la finalidad de reforzar la eficacia de las auto-sugestiones
que se administre utilizando la auto-hipnosis (Capafons, 2001a; 2004). Habitualmente,
se sugiere que la AHR resultará eficaz para activar los recursos del
cliente, y que tendrá éxito en modular, regular y producir cambio
terapéutico (Capafons y Mendoza, en prensa). Por otro lado, con esta
técnica se anima al paciente a mantener los ojos abiertos, a adoptar
la apariencia de personas activadas e incluso tener la posibilidad de mantener
una conversación con el terapeuta (igual que ocurría con la AHR).
La HVA requiere un leve ejercicio físico (mover la mano dominante rítmicamente
hasta alcanzar la automatización del movimiento) que ayuda a evocar una
activación general, de modo que el cliente puede caminar mientras permanece
hipnotizado. Este método de inducción incluye sugestiones de mente
expandida, y de incremento del latido cardíaco, de la respiración
y de la velocidad de funcionamiento del cerebro. La investigación indica
que la HVA tiene ciertas ventajas sobre otras técnicas como la hipnosis
activo-alerta (Bányai, Zseni y Túry, 1993) ya que: a) resulta
más agradable (Cardeña, Alarcón, Capafons y Bayot, 1998)
y promueve mayor nivel de sugestión (Alarcón, Capafons, Bayot
y Cárdena, 1999); b) incluye unos ejercicios previos para evitar que
los pacientes confundan estar activado con estar ansioso, algo que puede ocurrir
(Ludwig y Lyle, 1964); c) es menos engorrosa que el método de Bányai,
dado que no necesita de una bicicleta ergonómica o de una sala muy grande;
d) porque la persona hipnotizada con vigilia-alerta mantienen los ojos abiertos,
lo que no siempre ocurre con el método activo-alerta de Bányai;
e) porque genera un menor número de abandonos que la técnica activo-alerta.
EL MODO CLÍNICO DE PROCEDER DEL MODELO DE VALENCIA
DE HIPNOSIS DESPIERTA
La idea básica es convencer al cliente, a través
del uso de las sugestiones hipnóticas, de que tiene más posibilidades
de superar su problema de las que cree. Se trata de incrementar las expectativas
de eficacia personal y de resultado (Kirsch, 1985; 1986), fomentando la motivación
del cliente para involucrase en la intervención. Esto es común
al uso de la hipnosis tradicional (Barber, 1985). En nuestro caso, creemos que
se va un paso más allá, en la medida que las sugestiones se dan
con los ojos abiertos. Esto permite establecer un juego con el paciente, quien
comienza a comprobar que una serie de estímulos (lápices, relojes,
o cualquier objeto, incluso imaginado), pueden provocar reacciones que, de forma
natural no provocarían. Por ejemplo, ver o tocar un reloj puede provocar,
según se sugiera, pesadez y, al cabo de un rato, lo contrario, ligereza.
Estos ejercicios nos permiten formular al cliente tres preguntas clave:
1. "¿Qué razón hay para que un conjunto
de objetos evoque distintas reacciones, cuando no hay ninguna causa para que
provoque de forma natural ninguna de ellas?" La respuesta es obvia: la
forma de pensar y de hablarse sobre él (darse sugestiones), y el permitir
que el cerebro ponga en marcha sus mecanismos auto-regulatorios (una actitud
pasiva correcta, en términos de la Logoterapia de Frankl, (1985)).
2. La siguiente pregunta es, también, obvia: "¿Es
posible que la magnitud, forma, características, etc., de su problema
(por el que la persona pida ayuda) dependa de que no usa correctamente su lenguaje
y pensamiento, dificultando las funciones auto-regulatorias de su cerebro?".
La respuesta también es simple: parece que sí, ya que la persona
ha experimentado distintas emociones según se haya auto-sugestionado.
3. Finalmente, se formula la tercera pregunta clave: "Si
ayudándose de la hipnosis ha conseguido notar ligereza, al rato pesadez,
después inmovilidad, para terminar con actividad extrema, ¿no cree que
también podrá experimentar otras cosas que le ayuden a superar
su problema?". La respuesta es, también en este caso, afirmativa.
Habitualmente, las personas suelen responder adecuadamente
a las tres preguntas, y el significado de sus "síntomas" varía:
ya no son algo inamovible que ocurre fuera de su control, si no que es la actitud
y entendimiento que tiene del problema lo que modula e incluso determina parte
de él, o, al menos, de su mantenimiento. En este sentido, nuestro modelo
conjuga la tradición comportamental, las tradiciones humanista-experienciales
de la Logoterapia, y el propio Psicoanálisis del Ego (Korchin, 1976),
en las que el significado y la actitud hacia los propios "síntomas"
son elementos que fomentan los síntomas y dificultan su reducción.
Por lo tanto, la interpretación del significado es algo que tratamos
de modificar con nuestro modelo, pero usando una terminología y un proceder
básicamente comportamentales, derivados rigurosamente de la investigación
experimental. En este sentido, también el Modelo de Valencia de Hipnosis
Despierta es innovador, pero no "nuevo". Creemos que la tradición
estratégica, el propio Psicoanálisis del Ego o la Logoterapia
(Hutzell y Lantz, 1994) encontrarían puntos en común con nuestro
modelo. Para ellos, indicarles que usamos metáforas, que potenciamos
cuando sea necesario una actitud de pasividad correcta (dejar de luchar inútilmente
por el síntoma), que nos basamos en las propias estrategias de la persona,
etc., les podría dar a entender que les estamos descubriendo el Mediterráneo.
Quizá lo más innovador del Modelo de Valencia es lo divertido
(eficiencia) de los ejercicios sugestivos realizados, el lenguaje y estrategias
de intervención comportamentales que usa, y el adherirse sistemáticamente
a los principios y resultados que se obtienen en la investigación experimental
sobre hipnosis.
INVESTIGACIÓN CLÍNICA
Gran parte de los esfuerzos del grupo de investigación
de Valencia se han dirigido a la validación experimental de su Modelo
de Hipnosis Despierta. Sin embargo, hay muy pocos estudios sobre su eficacia
clínica (Capafons y Mendoza, en prensa). Actualmente sólo hay
un estudio publicado (Mendoza, 2000), que utiliza un diseño de N= 1,
que sugiere la eficacia del modelo para dejar de fumar. Además, una investigación
preliminar (Martínez-Valero et al, en preparación) muestra que
un tratamiento cognitivo-comportamental más hipnosis y medicación
resulta más eficaz que el mismo tratamiento sin hipnosis, y que sólo
medicación, en el tratamiento de la fibromialgia.
En general, la experiencia de los clínicos con la hipnosis
despierta es positiva, observando un gran potencial como coadyuvante (Capafons
y Mendoza, en prensa). A modo de ilustración, relatamos el caso de un
paciente, cantante de lírica, cuyo propósito era incrementar la
auto-confianza y la seguridad a la hora de enfrentarse a su público,
dado que padecía dificultades físicas para estar a pleno rendimiento.
Entre otros, se trabajaron pensamientos negativos referidos a ansiedad anticipatoria,
y se le instruyó en la AHR. El paciente refería, gratamente sorprendido,
que le resultaba de gran ayuda en el momento justo en el que estaba actuando.
Ante el público, era capaz de poner en marcha la técnica en muy
pocos segundos y administrarse las autosugestiones seleccionadas. Además,
la persona comentaba que saber que podía utilizar la AHR en cualquier
momento le generaba mucha seguridad. En el seguimiento, este paciente utilizaba
la técnica para relacionarse con su madre con la que solía tener
conflictos, para dormir tranquilamente la noche anterior a una gala, o para
ensayar sus piezas de manera más eficaz, y no perder los nervios. En
definitiva, este paciente había aprendido una manera útil de auto-control.
Esta experiencia concuerda con la de otros clínicos: la AHR fomenta la
generalización de respuestas, por lo que muestra su valor como estrategia
general de afrontamiento.
CONCLUSIONES
En general, es muy difícil crear algo absolutamente
nuevo. Ciertamente, "descubrir o redescubrir" es distinto a "inventar".
Quizás sea esa una de las aportaciones novedosas del Modelo de Valencia
de Hipnosis Despierta: redescubrir la hipnosis despierta setenta años
después de su nacimiento, pero dándole una óptica distinta,
partiendo de los supuestos socio-cognitivo-comportamentales de la hipnosis (Sarbin
y Coe, 1972; Kirsch y Lynn, 1998) y bajo el amparo de la investigación
empírica. El modelo sugiere unas directrices a seguir, pero permitiendo,
de manera flexible, adaptarse a las características de cada caso. Esta
forma de abordar la hipnosis despierta, cuida mucho el lenguaje. No hay ninguna
referencia a trance o estado alterado de conciencia, para evitar asustar o desencantar
a los clientes. Además, enfatiza el auto-control y la perseverancia.
Finalmente, trata de integrar distintas perspectivas sobre la intervención
psicológica clínica, usando la hipnosis como argumento central,
pero como técnica adjunta. Por lo tanto, este modelo considera la hipnosis
despierta como una posible alternativa y complementaria al uso tradicional de
la hipnosis, usando técnicas y prácticas sugestivas agradables,
útiles, fáciles de aplicar y de difundir, y, en definitiva, eficientes.
Sólo la investigación futura indicará si el Modelo de Valencia
es, además, una forma clínica eficaz de usar la hipnosis como
coadyuvante. De momento, la experiencia de los profesionales, siempre heurística,
es afirmativa. REFERENCIAS
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