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Noviembre , nº 16 y nº 17 , 1984 Copyright 1984 © Papeles del Psicólogo
ISSN 0214 - 7823

LA PSICOLOGÍA COMO PROFESIÓN

Adolfo Hernández Gordillo

Ponencia presentada en el Seminario sobre el Tercer Ciclo.

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Definir qué entendemos como psicólogo profesional, puede parecer un ejercicio baladí, pero quizá ayuda a delimitar un poco el terreno. Desde un punto de vista legal, el acceso al ejercicio profesional como psicólogo está limitado por dos condiciones: poseer uno de los títulos académicos reconocidos por la Ley de creación del Colegio a saber: Licenciado o Doctor en Psicología, y en Filosofía y Ciencias de la Educación y/o en Filosofía y Letras, Sección de Psicología, así como titulados superiores con el Diploma de Psicología obtenido antes de 1974, y estar colegiado. Esas dos condiciones las cumplen 13.133 sujetos, a 1 de mayor de 1984.

Obviamente, ni son todos los que están, ni están todos los que son. Por otra parte, hay un cierto número de titulados que no están colegiados. Por otra parte, no todos los colegiados se dedican total o parcialmente a la Psicología como actividad profesional. Finalmente, hay muchas personas que desde diversas titulaciones -psiquiatras, pedagogos, asistentes sociales, sociólogos, maestros, etc.-, ejercen tareas concretas, que pueden ser consideradas como psicológicas.

Si utilizamos criterios estrictos, es decir, una combinación de requisitos legales (tener titulación y estar colegiado), laborales (dedicarse como actividad principal a la psicología, trabajar al menos treinta horas, tener una situación contractual regulada, ganar un sueldo equivalente al de otros profesionales de nivel equivalente, etc.) y funcionales (contenido principal de las tareas de carácter psicológico), me atrevería a afirmar que no pasarla de 4.500 personas el colectivo al que podríamos considerar con bastante fundamento como psicólogos profesionales.

En resumen, ser titulado no equivale a ser profesional, hay excelentes profesionales que no poseen la titulación pertinente, y hay titulados que son pésimos profesionales o que no son profesionales en absoluto. La Universidad produce titulados, el mercado de trabajo requiere profesionales.

El análisis de cómo se produce el salto de universitario a profesional, de bajo qué condiciones se efectúa la inserción en el mercado de los recién titulados, es una de las tareas a la que deberíamos dedicar estudios y reflexión para acabar con el triste y conocido eslogan de "Universidad, fábrica de parados".

El mercado universitario de los Psicólogos

Si tuviéramos que explicar a un visitante extranjero a qué se ha debido la explosión producida en los últimos años en los estudios de Psicologia, no encontraríamos razones plausibles y válidas que dieran cuenta de este fenómeno. ¿Cómo explicar a qué demanda social se ha respondido para producir entre 15 y 20.000 titulados en sólo trece años? ¿Qué estudios de mercado de trabajo se han efectuado para determinar, cuántos psicólogos, en dónde y con qué perfiles ocupacionales eran precisos? ¿Responde a alguna precisión o planificación la implantación de los estudios de Psicologia en tantas y tantas Universidades españolas?

¿Qué flujo anual de titulados seria adecuado para atender las demandas del mercado de trabajo una manera razonable? ¿Es posible realizar previsiones de mano de obra a corto y medio plazo?

¿Cuál es el psicólogo, con qué perfil o cualificación, que el mercado de trabajo requiere?

Sin duda que estas preguntas no son específicas para el área de la Psicología, pero es conveniente, que aún afectando a la generalidad de los estudios universitarios, reflexionemos sobre las consecuencias en nuestra área de interés.

En primer lugar sería preciso recolectar los siguientes datos:

- Datos estadísticos y nominativos de titulados por Facultad y año. Esto que parece una tarea fácil, hasta el momento ha sido un objetivo inalcanzable en términos generales. Aún no sabemos cuántos y quiénes son los titulados en Psicología.

- Conocimiento del nivel de salida de. los titulados. Si bien cada profesor puede controlar cómo evoluciona el nivel de sus alumnos de un año a otro, no se han realizado investigaciones para conocer cuál es el nivel de salida, medido mediante una prueba final, y qué variaciones hay en sentido transversal (en cada Facultad) y en sentido longitudinal (año a año). Por otra parte, el conocimiento del nivel de salida nos permitirla contrastar dicho nivel con los resultados de investigaciones sobre las cualificaciones demandadas por el mercado de trabajo.

- Seguimiento longitudinal de una o varias promociones, para conocer no sólo la tasa de mortalidad estudiantil, sino también métodos de inserción en el mercado de trabajo, estrategias que facilitan el éxito universitario y/o profesional, etc.

- Análisis cualitativo de los contenidos, métodos y planes de enseñanza. ¿Qué Psicología se enseña hoy en las diversas Facultades? ¿Con qué métodos? ¿Con qué medios? ¿Con qué resultados? - Análisis del profesorado: cualificación, experiencia profesional, experiencia docente e investigadora.

En este apartado seria preciso tener en cuenta el siguiente interrogante, ¿Cómo van a orientar y enseñar adecuadamente unos profesores, que han pasado del estatus de estudiante al de profesor sin haber pasado previamente varios años ejerciendo la profesión, y que no compatibilizan la enseñanza universitaria con alguna clase de ejercicio profesional?

Antes de continuar, y sabiendo que se me objetará que la finalidad de la Universidad no consiste únicamente en facilitar formación profesional, sino también e incluso principalmente una formación cultural, una preparación a las tareas de investigación, etc., quiero dejar constancia que desde mi punto de vista la formación universitaria de los psicólogos adolece de graves problemas, derivados sin duda de cómo se han implantado los diversos planes de estudios, pero que uno de los principales, sino el principal, es su escasa dimensión profesional no en función de los conocimientos impartidos, sino como consecuencia de la debilidad de los programas de entrenamiento. El psicólogo, y esto es una obviedad, no debe sólo saber qué es una entrevista, no sólo debe conocer qué es una dinámica de grupo, debe además saber coordinar, observar, etc., grupos.

Como es lógico, la tendencia a repetir los procesos por los que uno ha pasado, favorece al mantener planes de estudio basados en la transmisión de conocimientos, y en donde la polémica se sitúa sobre qué contenidos enseñar, más que sobre cuáles son las destrezas o habilidades a adquirir.

Sin duda, yo estaría dispuesto a admitir como válida aquella afirmación de Lewin de que no hay nada más práctico que una buena teoría, así como la necesidad de que los psicólogos estén convencidos de la bondad del método científico y de la metodología experimental. Como decía Giusseppe Fumai, presidente de la Sociedad Italiana de Psicología, en el reciente Congreso del C.O.P., en Italia, en la que los estudios de Psicología contienen tres especializaciones, hacia lo didáctico, lo aplicado y lo experimental, son los que han cursado la especialización de tipo experimental, los que resultan más preparados para afrontar las tareas del trabajo, aplicado. Pero incluso en este caso, es un problema de entrenamiento lo que se plantea.

En ese sentido era muy revelador el estudio que se realizó en el C.O.P. sobre las necesidades formativas de los psicólogos (Eduardo Crespo, "Necesidades formativas de los psicólogos", Papeles del Colegio número 6, octubre 1982, páginas 20-28). Se detectó la siguiente contradicción aparente: el licenciado en Psicología sentía una necesidad muy fuerte de continuar formándose, pero esa necesidad no se cubría con formación, sino con trabajo.

Hasta el momento sólo hemos planteado algunas cuestiones que deberíamos conocer, previamente a adoptar decisiones sobre qué nuevos planes de estudio poner en marcha, así como algunas reflexiones sobre la necesidad de desarrollar programas de entrenamiento.

Pero si es discutible el grado en que la cualificación obtenida en la carrera universitaria es más o menos buena, es más o menos adecuada para las finalidades del desarrollo de tareas de investigación, docencia y aplicación, lo que no admite discusión es el hecho de la sobreproducción masiva de titulados en Psicología en esta última década.

Este fenómeno de sobreproducción de titulados universitarios no es un fenómeno exclusivo de los psicólogos, si bien entre nosotros alcanza tintes especialmente dramáticos: pasar en trece años de 0 a 20.000 licenciados, aproximadamente, cuando entre 1956 y 1972 sólo salieron 1.746 Diplomados de la Escuela de San Bernardo. Víctor Pérez Díaz ha desarrollado una teoría explicativa, cuyo argumento estructural consistiría en que hay un mecanismo inflacionista en el mercado de trabajo de puestos altamente cualificados, por el cual la oferta de estos puestos crece a un ritmo necesariamente inferior a la demanda social de educación universitaria. (Para un comentario más extenso ver Alfonso Hernández, "La situación laboral de los psicólogos (2)". Papeles del Colegio número 6, octubre 1982, páginas 43-49.

Una de las consecuencias de la sobreproducción masiva es la infracuálificación profesional, además del paro y el subempleo. Hay que tener en cuenta que el titulado en desempleo se descapacita al desprofesionalizarse y al no poder poner en práctica los, en ocasiones, exiguos y teóricos conocimientos aprendidos en su etapa universitaria.

Si fuera posible adoptar medidas drásticas y radícales, con el stock de titulados actualmente en el mercado es prácticamente seguro que se podrían cubrir las demandas sociales de atención psicológica en los próximos diez años. Quiere eso decir que si se cerraran las Facultades para los alumnos de nuevo ingreso, y se dedicara el potencial formativo universitario a la especialización, perfeccionamiento de ese stock, así como a la investigación, el proceso de implantación de la profesión ganaría bastante, así como su credibilidad.

Los países de economía planificada (los socialistas), así como los de influencia anglosajona suelen ser bastante selectivos, en el sentido de no admitir más estudiantes que los que el mercado de trabajo pueda necesitar, así como los que los recursos formativos disponibles puedan formar con as debidas garantías de calidad y rigor.

La tradición en España va en otro sentido, ha habido una expansión significativa en la matrícula universitaria, y una lo las carreras más afectadas por esa explosión de matriculas ha sido la de Psicología, en primer lugar porque para muchas personas posee un valor intrínseco el estudiar Psicología, haya o no después posibilidades para el ejercicio Profesional. Por otra parte no está entre las carreras más difíciles.

Asimismo el aumento espectacular de la oferta formativa, posibilita el que muchos accedan a estos estudios, porque ente otras razones no tienen que desplazarse a otra localidad. Recordemos que poseen Facultades de Psicología as Universidades: Complutense y Autónoma, de Madrid; Barcelona, Central; Valencia y U.N.E.D. Se puede estudiar también Psicología en Santiago, Oviedo, Salamanca (Estatal y Pontificia), San Sebastián, Mallorca, Tenerife, Murcia, Sevilla y Granada. En 36 localidades, además, hay Centros Asociados de la U.N.E.D., en los que se puede estudiar Psicología.

Parece claro que la oferta formativa está sobredimensionada, para un país que en trece años ha pasado de 1.500 Diplomados a más de 20.000 titulados, y que se ha puesto en cabeza en la relación de número de psicólogos por habitante: 528 psicólogos por millón de habitantes.

El mercado de trabajo de los psicólogos

Como es bien sabido, nuestra profesión está integrada fundamentalmente por mujeres y jóvenes. Hay un 63% de mujeres por un 37% de hombres. Aproximadamente, un 10% tiene menos de veinticinco años y un 70% menos de treinta. Sólo un 3% tiene más de cuarenta y cinco años. La Distribución territorial es irregular y está muy concentrada.

Distribución Territorial de los colegiados y distribución de la población

 

% Población

%Colegiados

Andalucía
Aragón
Norte (Asturias y Cantabria)
Baleares
Canarias
Castilla-León
Madrid (Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia)
Cataluña
Galicia
Navarra (+ Rioja)
Comunidad Valenciana
País Vasco

17,09
2,18
4,36
1,74
3,63
6,86


22,18
15,81
7,46
2,02
9,68
5,68

(N=37.000.000)

9,56
1,24
2.45
1,33
3,20
2,96


34,77
23,70
4,74
1,40
9,75
4,86

(N=13.133)


Las Delegaciones de Madrid, Cataluña y Valencia, agrupan al 68% de los colegiados, algo más de las dos terceras partes.

La concentración de psicólogos en Madrid y Barcelona viene explicada en gran medida porque poseen dos Facultades en cada caso, y porque la primera promoción salió en ellas en 1971. Además, al ser zonas más desarrolladas hay más posibilidades de empleo, a pesar de la competencia, que en zonas con menor desarrollo. As! Andalucía, a pesar de que el número de psicólogos está muy por debajo del porcentaje de la población, tiene unas tasas de paro altísimas.

Casi un 60% de los colegiados pertenecen a las promociones del 79 al 82.

Respecto a la situación laboral, los datos más válidos de que disponemos, en base a encuesta, son los siguientes:

- Ejercen la Psicología como actividad principal: del 45 al 50%.

- Ejercen la Psicología como actividad principal: del 13 al 18%.

- Ejercen sólo una ocupación no psicológica: del 11 al 15%.

- Están en paro: del 20 al 25%.

Como se ve, tan importante como el problema del paro, en el del subempleo o pluriempleo, en algunos casos. La figura del psicólogo que trabaja como docente (EGB, Enseñanza, Medias, etc.) o administrativo, y luego dedica unas horas a pasar consulta en un Gabinete es cada vez más frecuente. Digamos que la forma usual de incorporación al mercado de trabajo, pasa primero por un período más o menos largo de paro total (de un año a dos), sigue con períodos de trabaje eventuales, y gradualmente va avanzando hacia el trabaje como psicólogo a tiempo completo, aunque casi siempre con niveles de ingresos escasos, y con condiciones de trabaje precarias. En el caso de los que estudian Psicología teniendo ya un trabajo (como profesor o administrativo), lo habitual es dedicar unas horas a un Gabinete, manteniendo el empleo que ya poseían, y generalmente les suele ser muy difícil poder dedicarse plenamente a la Psicología.

Área de Aplicación

 

Encuesta A
(N=1869)
(VI-80/III-81)
%

Encuesta B (N=1272)
(IV-81/XII-82)
%

Pedagogía

Clínica

Educ. Especial, Minusválidos

Industrial

Social

Delincuencia

39

38

14

10

3

2

41

37

18

5

3

2


Si bien las áreas básicas de Clínica y Escolar están muy igualadas, se observa el crecimiento del área escolar, que se coloca en cabeza, 4 puntos de porcentaje por encima del área clínica.

Otra área que se observa va adquiriendo una importancia creciente es Educación Especial, Minusválidos. Cada vez son más los psicólogos que o bien forman parte de equipos multiprofesionales o se dedican a la reeducación y rehabilitación, etc. La aprobación en su día de la Ley de Integración de los Minusválidos, y sus desarrollos posteriores no harán más que ampliar las posibilidades de trabajo en este sector.

En el caso concreto de Minusválidos el campo de trabajo está tanto en el INSERSO, en el que en la actualidad los psicólogos van ocupando cargos de responsabilidad: una Jefatura de Servicio, varias Direcciones Provinciales, como en los Gabinetes que trabajan en concierto con éste.

Tipo de Actividad

 

Encuesta A
(N=1869)
(VI-80/III-81)
%

Encuesta B (N=1272)
(IV-81/XII-82)
%

Reeducación

Psicodiagnóstico

Terapia

Orientación escolar

Psicopedagogía

Formación

Psicología organizacional

Clínica laboral

23

35

30

25

19

9

3

2

33

32

30

22

17

5

2

1


Las tareas de Psicodiagnóstico y Psicoterapia se mantienen, mientras la tarea de reeducación sufre una subida espectacular de 9 puntos porcentuales. Hay que tener en cuenta que la actividad de educación se encuadra en el área escolar, de educación especial y clínica, por ese orden de importancia decreciente.

Dado que en "Papeles del Colegio" han ido apareciendo informes detallados donde se analiza más en profundidad la situación de los psicólogos, me remito a ellos, para no abundar en más cifras.

En resumen, creo haber señalado la necesidad de que las Facultades de Psicología se planteen de una nueva manera la formación básica o inicial, y de que organicen cursos y actividades para la formación postgraduado, planteados de una manera no académica, sino muy ligados a la práctica profesional. Más aún considero más crucial en la actual situación inicial sobre el psicólogo ya licenciado, que forma nuevos psicólogos, para el futuro de la psicología en España.

Establecer currículums de especialización, en marcos institucionalizados, y desarrollar líneas de investigación aplicada me parecen los objetivos prioritarios que los profesionales podemos demandar hoy a la Universidad.