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Diciembre , nº 18 , 1984 Copyright 1984 © Papeles del Psicólogo
ISSN 0214 - 7823

PSICOLOGÍA Y SEXUALIDAD

Sociedad Sexológica de Madrid

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El Primer Congreso del Colegio Oficial de Psicólogos, celebrado entre los días 21 al 25 de Mayo de este año, definió la profesión psicológica y a los psicólogos como "los modernizadores capaces de ajustar las conductas humanas a los cambios sociales". Es una definición ambigua pero rigurosamente exacta, porque plantea la cara y cruz de la psicología. Facetas que, por otra parte, no son específicas de esta profesión, sino que pueden aplicarse a cualquier otra disciplina de las ciencias físicas y humanas, pero que, en la psicología, cobran especial relieve porque el objeto de estudio y trabajo es directamente la conducta humana.

En efecto, en la breve pero intensa historia de la psicología, podemos encontrar profesionales que se han dedicado a la tarea de "ajustar las conductas humanas" a las demandas sociales, sin plantearse si "los cambios sociales" tenían como fin el desarrollo positivo de los humanos hacia una cota mayor de bienestar y felicidad o si, por el contrario, respondían a intereses particulares de grupos más o menos amplios en perjuicio de la inmensa mayoría. Una falsa concepción de la ciencia como "aséptica" y "apolítica", por encima de ideologías y credos, sostenía una argumentación que no resiste el menor análisis. Sin embargo, otros profesionales de la psicología dedicaron sus mejores esfuerzos a "esclarecer las conductas humanas para que fueran sujetos de los cambios sociales" planteándose, que son los individuos con la conciencia clara de su conducta y de sus intereses los únicos agentes que pueden cambiar la sociedad en provecho de todos y no de unos pocos. Por lo tanto, los psicólogos han sido "modernizadores" siempre, pero con finalidades distintas según la interpretación que daban a su profesión: Unos ajustaban conductas humanas anacrónicas a las exigencias sociales del presente que les tocaba vivir, sin más propósitos, y otros ajustaban las conductas pasadas y presentes para que los sujetos construyeran los cambios sociales con miras al futuro.

La infidelidad humana

En el vasto campo de trabajo que las conductas humanas le plantean a la psicología, la sexualidad es un área donde todo lo dicho se manifiesta con especial claridad y acritud. Durante decenas de años, hasta nuestros días, numerosos trabajos científicos han justificado, ensalzado y mantenido los valores sociales represores de la sexualidad, ajustando las conductas con argumentos de dudosa fiabi1idad pero eficacia probada sobre la importancia de la pureza, la salubridad de la abstinencia, la patología de la homosexualidad o la peligrosidad de la masturbación, entre otras muchas "lindezas" profesionales. Pero, otros muchos profesionales, como Sigmund Freud que se atrevió a plantear la existencia de la sexualidad en la infancia en medio de una sociedad victoriana, de Wilhelm Reich, que aireó a los cuatro vientos las importancia de la represión sexual para alienar y esclavizar a los humanos, en una sociedad al borde del fascismo, de Masters y Johnson, que aplican terapias sexuales que sin duda escandalizaron a la puritana sociedad yanqui. Estos y otros muchos profesionales de la conducta han buscado las causas de la infelicidad humana, han buceado en las contradicciones de la personalidad, han observado y analizado las manifestaciones externas psíquicas y somáticas, y, al final, han extraído conclusiones, tesis, datos, que pueden aumentar la racionalidad, el bienestar y la felicidad de los humanos. Han sido los auténticos "modernizadores capaces de ajustar la conducta humana para que deje de ser víctima y se convierta en agente de la historia".

Los psicólogos han jugado un papel importante en el auge de la sexología, no sólo en el campo de la investigación y de la terapia, que suelen ser las áreas más prestigiadas y reconocidas profesionalmente, sino en tareas más desconocidas y descuidadas como son la educación y la divulgación social. La inmensa labor educativa y divulgadora de la sexología, que en España apenas ha comenzado desde hace un lustro, tiene en el psicólogo un agente de primera línea. En la mayor parte de los centros dedicados a la planificación familiar, a la promoción de la salud, a la psicopedagogía infantil, el psicólogo es el profesional que dentro del equipo, asume más directamente el tema de la educación sexual y de su divulgación en charlas, cursillos y jornadas. En la mayor parte de los congresos y jornadas, son los psicólogos los que plantean las ponencias más avanzadas sobre el tema sexológico, los que aparecen más preocupados por la sexualidad. No es una apología profesional, son hechos. Cualquiera puede visitar los centros mencionados y ver cómo funcionan los equipos. Las Jornadas de Planificación Familiar recientemente celebradas en este año muestran la evidencia de lo que decimos. Ello no desmerece ni va en detrimento de la magnífica labor que otros profesionales de la medicina, de la sociología de la pedagogía, etc., están realizando, muchas veces formando parte de los mismos equipos. Es precisamente una de las características más relevantes de la sexología, su pluridisciplinariedad, la imposibilidad de circunscribirla a una profesión determinada. En el área formativa y divulgadora, tan importantes son los datos biológicos que aporta la investigación médica, corno los que se refieren al comportamiento que aporta la psicología, sin olvidar las pautas sociales que reprime o amplían el campo de la sexualidad y que son objeto de estudio de la antropología y la sociología. También la pedagogía, la etología, la etnología, entre otras, aportan datos necesarios para comprender la sexualidad en su sentido global como fenómeno humano. En el área terapéutica, la sexología no sólo desborda el campo estrecho del corporativismo profesional, planteando la necesidad imperiosa del trabajo en equipo, sino que incluso, supera el dogmatismo doctrinario de las distintas escuelas-psicológicas con un enfoque ecléctico y pragmático que se ha revelado altamente eficaz. Esta pluralidad se ha visto claramente reflejada en la creación de las Sociedades sexológicas que actualmente abarcan casi todo el mundo. Surgidas la mayoría de ellas de la iniciativa de un grupo de profesionales con una profunda conciencia humanística, tanto sus objetivos, sus actuaciones, como la diversidad de sus miembros, las asemejan más a los tradicionales movimientos de liberación sexual de los cuales se sienten de alguna forma herederas, que a las sociedades profesionales en sentido estricto. Así lo reflejan los congresos que la Asociación Mundial de Sexología organiza cada dos años ("Sexo, Ley y Violencia", "Sociedad y Sexualidad", "Cultura, Sexualidad y Antropología", etc.) como las actividades de las sociedades nacionales y regionales (La Sociedad Sexológica de Madrid recoge firmas en favor de profesionales represaliados por sus actividades sexológicas, edita manifiestos reivindicativos, gestiona ante las autoridades el cambio de leyes represoras, etc.). Dentro de estas múltiples actividades, la psicología y los psicólogos, como decíamos al comienzo, juegan un importante papel, más en los momentos actuales, en nuestro país, en los que, sin pretenderlo, es el colectivo más activo y que asume el protagonismo en la transformación social y personal por una sexualidad más libre, racional y sana.

Este A FONDO pretende dar un ejemplo, sólo un botón de muestra, de lo que hemos dicho. Limitado forzosamente por el número de páginas, serán simples esbozos, pero suficientes para que reflejen la realidad de un trabajo fecundo y una colaboración estrecha entre psicología y sexología. Tiempo y espacio habrá más adelante para tocar en profundidad temas concretos.