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Mayo , nº 25 , 1986 Copyright 1986 © Papeles del Psicólogo
ISSN 0214 - 7823

ESTEREOTIPOS REGIONALES DE LOS MADRILEÑOS

FERNANDO CHACON FUERTES

Departamento de Psicología Social , Facultad de Psicología. Universidad Complutense, Madrid.

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Las investigaciones sobre estereotipos gozan de una larga tradición en Psicología Social. Desde que Lippmann (1922) acuñara el término, se han venido realizando cientos de trabajos sobre estereotipos raciales, étnicos, nacionales, profesionales, religiosos, etcétera. Al tiempo, se han ofrecido distintas explicaciones teóricas sobre el concepto mismo del estereotipo, a partir de perspectivas cognitivas, psicoanalíticas, psicosociales, etcétera.

Actualmente, existe cierto acuerdo en considerar los estereotipos como resultado de procesos de categorización, y referidos a "aquellas creencias populares sobre los atributos que caracterizan a una categoría social y sobre los que existe un acuerdo sustancial" (Mackie, 1973, p. 435). Los estudiosos de la categorización social han insistido, en efecto, en el papel fundamental jugado por este proceso en la estereotipia, dado que la percepción diferencial de distintos grupos sociales es imposible sin una previa categorización de las personas como pertenecientes a un grupo u otro.

No se trata, en cualquier caso, de categorización de objetos físicos. No se pretende, en consecuencia, que todos los miembros de una categoría presenten todos los rasgos definitorios de la misma, y sean todos "ejemplares" igualmente "buenos" de ella. Más bien, las categorías de personas se consideran como las típicas "fuzzy sets" (Rosch, 1975), organizadas en torno a casos prototípicos. Así, las categorías sociales serían de algún modo probabilísticas, y sus miembros variarían en su grado de pertenencia existiendo miembros-límite en solapamiento con otras categorías (Cantor y Mischel, 1979). En este sentido, los estereotipos serían realmente "predicciones probabilísticas" sobre las características que distinguen a unas categorías de personas de otras (MeCauley, Stitt y Segal, 1980, p. 197).

Desde un enfoque cognitivo, los estereotipos se consideran como . "conceptos cognitivo-estructurales, referidos a un conjunto de expectativas sostenidas por un perceptor sobre los miembros de un grupo social" (Hamilton, 1979, p. 65). En este sentido, influirían, a modo de "schemas" en el procesamiento de la información que recibe sobre personas o grupos y, en concreto, durante los procesos de codificación, interpretación, etcétera, de tal información. Ver Tabla 1.

Aparte de la indudable función de economía cognitiva y predictibilidad de comportamientos (Sangrador, 1981, p. 141, ss.), los estereotipos facilitan también la identidad social del individuo, al ayudarle a definir su lugar en la sociedad (Tajfel, 1978). En efecto, la identidad social, ese conocimiento que tiene el individuo de pertenecer a ciertos grupos o categorías sociales, junto con el significado emocional y evaluativo resultante de tal pertenencia (Tajfel, 1972), no puede definirse más que a partir de la categorización social, que actúa segmentando el entorno social del individuo, de modo que aparezcan diferentes categorías de personas, la suya y las demás.

En este sentido, poca duda cabe de que los estereotipos juegan asimismo un papel relevante en relación a la identidad regional o nacional de un pueblo. Al fin y al cabo, son estimaciones de carácter regional o nacional, y de hecho, en la literatura sobre estereotipos suele defenderse la existencia en ellos de un "fondo de verdad" que, por muy simplificado, exagerado, incompleto, etcétera, que sea, está probablemente cerca del carácter propio de un pueblo. Esto es singularmente cierto en aquellos rasgos que aparecen regularmente tanto en los auto estereotipos como en los heteroestereotipos de un pueblo.

Hace unos años, Sangrador (1981) publicó una monografía sobre estereotipos regionales españoles, que venía a cubrir una lamentable laguna en nuestro país al respecto. Desde entonces, el proceso autonómico ha seguido su lógica evolución, y al tiempo, España se ha ido incorporando paulatinamente a Europa, con los consiguientes cambios en las percepciones que de ella se tiene en Europa, lo que supuestamente habría influido también en la propia autoimagen de los españoles.

Por estas y otras razones, resulta conveniente plantearse un intento, aunque modesto y preliminar a posteriores investigaciones de verificar hasta qué punto tales estereotipos se mantienen establemente o se pueden atisbar en ellos ciertas modificaciones.

I. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACION

La finalidad de nuestro estudio es doble. Por un lado, pretendíamos conocer los estereotipos que los madrileños tienen de las personas pertenecientes a diversas comunidades autónomas, así como de los españoles en general y su auto estereotipo. Esta información nos permitía, al mismo tiempo, comparar los estereotipos regionales con la imagen que los madrileños tienen de los españoles.

Por otra parte, estábamos interesados en comprar nuestros resultados con los obtenidos por Sangrador en 1979. Suponíamos que el proceso autonómico y la evolución política podía haber afectado a la imagen que los miembros de una autonomía tienen de los de otra. Por esta razón, utilizamos una muestra similar a la empleada por Sangrador (estudiantes universitarios), asimismo tanto el procedimiento como el instrumento para evaluar los estereotipos (la lista de adjetivos) eran similares. Ver Tabla 2.

Sin embargo, existe una diferencia importante, Sangrador (1981) analizó los estereotipos de cinco regiones: Andalucía, Castilla, Cataluña, Galicia y País Vasco (además del estereotipo de los españoles). En la actualidad no existe "Castilla" como entidad política, estas circunstancias y el hecho de realizar la investigación en la Universidad Complutense de Madrid, nos movió a sustituir "Castilla" por "Madrid", esta decisión tiene dos consecuencias importantes:

1. Aunque nuestra intención era referirnos a la Comunidad Autónoma de Madrid, no hay duda de la preponderancia de Madrid capital dentro de la Comunidad Autónoma. Somos conscientes, por tanto, que la mayoría de los juicios de los sujetos se refieren más bien a los habitantes de la ciudad y no a los miembros de la Comunidad Autónoma.

2. Aunque la mayoría de la muestra de "castellanos" empleada por Sangrador (1981) eran madrileños o, al menos, llevaban muchos años residiendo en Madrid, y este hecho justifica la comparación de sus resultados con los de nuestra investigación también es cierto que la imagen de los "castellanos" es diferente de la de los "madrileños". Por esta razón, no es comparable el autoestereotipo de los castellanos del estudia de Sangrador (1979), con el autoestereotipo de los madrileños analizado en la presente investigación.

II. MUESTRA

Se empleó una muestra de doscientos estudiantes (ciento cuarenta y una mujeres, cincuenta y nueve varones) matriculados en la asignatura de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid. Sus edades estaban comprendidas entre diecinueve y veintidós años. Todos ellos habían nacido y residían en Madrid o provincia.

Como complemento de nuestro trabajo y con el objeto de estudiar hasta qué punto coincidía el autoestereotipo de las personas nacidas y residentes en Madrid, con el estereotipo que de los madrileños tienen aquellas personas residentes en Madrid por motivos de estudios, pero no nacidos en dicha Comunidad Autónoma, se incluyó una segunda muestra de características similares a la anterior constituida por ochenta y ocho estudiantes no originarios de Madrid (treinta y seis de Castilla-La Mancha, veintiocho de Castilla-León, catorce de Andalucía, Extremadura, diez de Galicia, País Vasco y Cataluña). Ver Tabla 3.

III. INSTRUMENTO DE MEDIDA Y PROCEDIMIENTO

Empleamos la misma lista de 80 adjetivos utilizada por Sangrador (198l). Los sujetos debían elegir aquellos 10 adjetivos que, según su opinión, expresaran alto típico o característico de las personas pertenecientes a las siguientes autonomías o regiones- Andalucía, Cataluña, Galicia, País Vasco, Madrid, y, por último, España. Se pedía a los sujetos que trabajasen rápido, sin pensar demasiado y que leyeran detenidamente todos los adjetivos antes de emitir sus juicios.

Para evitar la posible influencia de la tendencia de los sujetos a elegir los primeros adjetivos de la lista, se confeccionaron cuatro tipos de lista, variando el orden de los adjetivos. Aunque los 40 primeros adjetivos recibieron el 52% de las atribuciones y los 40 últimos el 48%, esta diferencia no es significativa.

A diferencia del estudio de Sangrador (1981), en nuestra investigación se fijaba en 10 el número de atribuciones que podía hacer cada sujeto. Esta decisión se tomó por dos razones:

- Facilitaba el análisis de los datos.

- La media de atribuciones realizadas por cada sujeto en el estudio de Sangrador (1981) era de 9.96, con muy pocos sujetos que realizaron menos de 8 o más de 12. Ver Tabla 4.

IV. ANALISIS DE DATOS

Para hallar el contenido del estereotipo se eligieron aquellos adjetivos cuyo porcentaje de atribuciones superaba significativamente (n. c. 95%) el que les hubiera correspondido por azar. El conjunto de dichos adjetivos, en número variable según los casos, fue definido como el estereotipo.

La uniformidad de cada estereotipo se calculó según la fórmula de Katz y Braly (1933), hallando el número mínimo de adjetivos necesarios para incluir el 50% de las asignaciones. Lógicamente, el valor obtenido será tanto mayor cuanto menor sea la uniformidad del estereotipo, es decir, el grado de consenso entre los sujetos al describir un grupo regional.

Para hallar la similaridad entre los contenidos de los distintos estereotipos, ya sea de los cinco grupos regionales entre sí, o los obtenidos en 1981 con los de nuestros estudios, el método más adecuado es el análisis de Cluster. Debido al carácter preliminar de este informe, aún no disponemos de estos análisis, por ello hemos de limitarnos a estudiar la similaridad de una forma correcta, pero más sencilla.

Por un lado hallamos el porcentaje de adjetivos que coinciden en el contenido de ambos estereotipos. Este dato es un indicador de hasta qué punto se utilizan los mismos adjetivos en un estereotipo y en otro. Pero el contenido de los estereotipos puede variar también en el orden en que se localizan los diferentes adjetivos, para estudiar estas posibles variaciones hallamos el coeficiente de correlación de Spearman los perfiles regionales objeto de comparación. Para ser incluido en este análisis un adjetivo tenía que formar parte al menos de uno de los estereotipos cuya similaridad quería comprobarse.

V. HETEROESTEREOTIPO DE LOS DIVERSOS GRUPOS REGIONALES

Adjetivos más utilizados por los madrileños para describir a los grupos regionales.

En las tablas 1-4 aparecen los adjetivos más utilizados por los madrileños para describir a los distintos grupos regionales: andaluces, catalanes, gallegos y vascos.

Asimismo, en la tabla 5 se presentan el contenido del estereotipo que los madrileños tienen de los españoles. En cada tabla aparecen los adjetivos con porcentajes de asignación superiores a los del azar, con sus correspondientes frecuencias y porcentajes; asimismo, se incluye el índice de uniformidad de cada estereotipo.

El porcentaje mínimo de asignaciones necesario para incluir un adjetivo en el estereotipo (p-.05) es de 16.33%.

Para analizar qué imagen regional se aproximaba más a la imagen que los madrileños tienen de los españoles, hallamos el porcentaje de adjetivos que tenían en común el estereotipo de los españoles con cada uno de los cuatro estereotipos regionales:

• Españoles/Andaluces:57.14%

• Españoles/Gallegos: 45.83%

• Españoles/Vascos: 33.33%

• Españoles/Catalanes:12.50%

Los adjetivos compartidos por los estereotipos de los andaluces y los españoles son: juerguistas, abiertos, hospitalarios, vivos, religiosos, amantes de su tierra, amables, apasionados, serviciales, generosos, sencillos y bebedores.

Los adjetivos compartidos por la imagen que los madrileños tienen de los gallegos y los españoles son: tradicionalistas, hospitalarios, honrados, religiosos, serviciales, sensibles, sentimentales, amables y amantes de su tierra. Ver Tabla 5.

A pesar de que en algún caso el porcentaje se acerca al 60%, sin embargo, las correlaciones de Spearman entre el estereotipo de "español" y los cuatro estereotipos regionales son muy bajas, no llegando ninguna a ser significativa. Todo ello quiere decir que aunque en algún caso como en el de los andaluces se da una coincidencia notable. La ordenación de los adjetivos dentro del contenido del estereotipo es muy diferente. Estos datos coinciden con los obtenidos por Sangrador, mediante análisis de Cluster, según los cuales los gallegos y los andaluces son los primeros que se agrupan con los españoles.

Con respecto a la uniformidad podemos observar que el estereotipo mejor definido es el de los andaluces (8.4), seguido por el de los catalanes (9.8). Por el contrario, los estereotipos de los vascos (12.8) y, sobre todo, de los gallegos (14.9) parecen estar mucho más difuminados.

VI. AUTOESTEREOTIPO DE LOS MADRILEÑOS

En la tabla 6 se presentan los adjetivos que constituyen el contenido del autoestereotipo de los madrileños. Como en los casos anteriores, el porcentaje mínimo significativo de atribuciones es del 16.33%.

Como ya dijimos anteriormente y como complemento a nuestra investigación consideramos interesante comparar estos datos con los de una muestra de estudiantes residentes en Madrid, pero no nacidos en esta Comunidad Autónoma. El estereotipo que esta muestra tiene de los madrileños se presenta en la tabla 7.

Al tratarse de una muestra más reducida (ochenta y ocho sujetos), el porcentaje mínimo significativo es superior (18.33).

Ambos estereotipos presentan un porcentaje de coincidencia del 71.43% y un índice de correlación de Spearman de 0.8. Asimismo, su grado de uniformidad es similar (14. 8 frente a 14.4), las dos muestras coinciden en calificar a los madrileños como: abiertos, chulos, hospitalarios, alegres, orgullosos, prácticos, juerguistas, amables, educados, cambiantes, fanfarrones, cultos y amantes de su tierra. Estos altos indicios de concordancia no debe extrañarnos, ya que aunque la segunda muestra no eran nacidos en Madrid, ambos grupos pertenecen, de hecho, a la misma población estudiantil de la Universidad Complutense de Madrid. Ver Tabla 6.

VII. COMPARACION DE LOS RESULTADOS CON ESTUDIOS ANTERIORES

En esta sección compararemos los estereotipos de los exogrupos regionales y de los españoles obtenidos en nuestra investigación con una muestra de madrileños, con los obtenidos por Sangrador (1981) con una muestra castellana. Salvadas las limitaciones comparativas ya reseñadas, este análisis puede servirnos de indicador de la evolución de los estereotipos regionales durante el período de tiempo transcurrido desde 1979 (año en que fueron recogidos los datos).

Uniformidad de los estereotipos

En la tabla 8 se muestran los índices de uniformidad de los diversos estereotipos regionales de ambas investigaciones.

Como puede observarse, en los dos estudios se han obtenido valores muy similares. Aunque en los estereotipos de los andaluces y de los españoles parecen haberse concretado de una manera notable los andaluces y los catalanes continúan siendo los más uniformemente estereotipados, por el contrario la imagen de los españoles continúa siendo muy difusa.

Contenido de los estereotipos

En la tabla 8 se presentan los porcentajes de coincidencia y las correlaciones de Spearman de los cinco estereotipos regionales.

Como puede apreciarse, los estereotipos de los andaluces, catalanes, gallegos y vascos, presentan una estabilidad considerable. En todos ellos, el porcentaje de adjetivos que constituyan el contenido tanto en 1979, como en nuestra investigación es alto. Sin embargo, el índice de correlación de Spearman en los estereotipos de catalanes y gallegos es sólo moderado, esto se debe a cambios de orden dentro del contenido de los estereotipos (como analizaremos más adelante).

Por el contrario, el estereotipo de los españoles parece haber sufrido notables variaciones. Este hecho es lógico si tenemos en cuenta, que la imagen de los españoles es la que estaba peor definida en 1979 (índice de uniformidad = 16.4).

Analizaremos ahora brevemente los cambios producidos en cada uno de los estereotipos regionales.

- Andaluces.- 16 adjetivos aparecen en el contenido del estereotipo de los andaluces tanto en 1979 como en la presente investigación: juerguistas, alegres, abiertos, exagerados, graciosos, hospitalarios, charlatanes, vivos, religiosos, supersticiosos, amantes de su tierra, vagos, amables, fanfarrones, cariñosos y generosos.

En 1979 aparecía en el estereotipo de los andaluces el adjetivo "inculto", en nuestra investigación este adjetivo desaparece y surgen los "apasionados" y "serviciales".

Apenas existen cambios de orden significativos dentro del contenido del estereotipo, de ahí lo elevado de la correlación de Spearman. En este sentido sólo son destacables los adjetivos "religiosos" que pasa del puesto tercero al noveno, y "vivos" que ha ascendido del décimo sexto al octavo.

Parece, por todo lo dicho, que el estereotipo de los andaluces está bastante cristalizado y los cambios que se pueden producir en su contenido son pequeños.

- Catalanes.- los adjetivos que aparecen en las dos investigaciones son: tacaños, orgullosos, cerrados, separatistas, trabajadores, materialistas, prácticos, clasistas, amantes de su tierra, ambiciosos, individualistas, antipáticos, emprendedores, egoístas, tenaces, cultos, responsables, inteligentes y racionalistas.

En el estudio de Sangrador aparecía además el epíteto "fanfarrones", en la investigación que presentan más se incluyen: serios, desconfiados, conservadores, rígidos y educados.

Existen, además, notables diferencias en la colocación de los adjetivos, así: "inteligentes" ha pasado del sexto puesto, al veintitresavo; "materialistas" asciende del decimoséptimo al octavo, e igualmente "cerrados" asciende de la posición doceava a la tercera.

- Gallegos: Los adjetivos que se mantienen en el contenido del estereotipo son: amantes de su tierra, supersticiosos, humildes, tranquilos, tradicionalistas, sencillos, hospitalarios, hogareños, religiosos, cerrados, cariñosos, desconfiados, sensibles, sentimentales, tímidos y tristes.

Han desaparecido calificativos como sufridos, incultos o aventureros, y por el contrario en nuestra investigación aparecen los de conservadores, honrados, serviciales y amables.

Es de destacar como el adjetivo conservador", que no aparecía en el contenido del estereotipo en 1979, ha pasado a ocupar el tercer lugar. Es casi inevitable pensar en la posible influencia que haya podido tener los resultados electorales en este pronunciado cambio. Al mismo tiempo, dentro del estereotipo de los gallegos se han producido otros importantes cambios de orden que reducen significativamente el índice de la correlación de Spearman, así, por ejemplo, "cariñosos" desciende del primer lugar al catorceavo, mientras que "hospitalarios" y "tradicionalistas" ascienden de los puestos décimosexto y decimoséptimo al octavo y el sexto respectivamente. Parece que le estereotipo de los gallegos es aún bastante diluido y vago, y ello provoca fuertes alteraciones.

- Vascos: tanto en 1979 como en los resultados actuales se consideraba a los vascos: fuertes, separatistas, amantes de su tierra, brutos, orgullosos, cerrados, extremistas, indomables, comilones, individualistas, tenaces, trabajadores, valientes y nobles.

Desaparecen, en cambio, adjetivos como inteligentes, prácticos, emprendedores, fanfarrones, honrados y respetables; apareciendo: rudos, bebedores, testarudos, tradicionalistas, serios y hospitalarios.

Sin embargo, no se producen alteraciones significativas en el orden de los adjetivos, sólo destaca "indomables", que pasa de ocupar el lugar décimooctavo al noveno.

- Españoles: como ya dijimos, la imagen de los españoles es la que más parece haberse modificado entre 1979 y 1986; ambos estudios sólo coinciden en los siguientes adjetivos: hospitalarios, apasionados, juerguistas, amantes de su tierra, orgullosos, religiosos, bebedores, idealistas y generosos.

Desaparecen calificaciones como reprimidos, individualistas, extremistas, fanfarrones, nobles, valientes, comilones, alegres, inteligentes, cariñosos y exagerados. Es destacaba la variación en los adjetivos "reprimidos" e "individualistas", que en 1979 ocupaban el segundo y el octavo lugar, respectivamente.

Aparecen, por el contrario, nuevos calificativos como abiertos, sufridos, serviciales, honrados, vivos, aventureros, trabajadores, sentimentales, sensibles, amables, tradicionalistas y sencillos.

Si confrontamos nuestros resultados en relación al estereotipo de los españoles con otros estudios anteriores (Rodríguez Sanabra, 1963; Pinillos, 1960) observamos que sólo los calificativos "religiosos", "apasionados", "orgullosos", "vivos" y "generosos" aparecen, al menos, en dos de estas tres investigaciones.

En resumen, tras el análisis comparativo que tentativamente se ha llevado a cabo entre nuestros datos y los ofrecidos por Sangrador (1981), y con las precauciones propias del caso, dada la limitación de las muestras, cabe concluir que los estereotipos regionales españoles muestran una cierta estabilidad, al tiempo que parecen apreciarse, asimismo, algunos cambios cualitativos en su contenido, mientras que el estereotipo de los españoles parece haber sufrido más modificaciones. En cualquier caso, estas conclusiones deberían ser confirmadas en posteriores investigaciones.

BIBLIOGRAFIA

Cantos, N. y Mischel, W.: W. Prototypes in person perception, en L. Berkowitz (Ed.), Advances in Experimental Social Psychology, Vol. 12, New York, Academic Press, 1979.

Hamilton, D. L.: A cognitive-attributional analysis of stereotyping. En Berkowitz, L. (Ed.): Advances in Experimental Social Psychology, Vol. 12. New York, Academic Press, 1979, 53-84.

Katz, D. y Braly, K.: Racial stereotypes of one hundred students. Journal of Abnormal & Social Psychology, 1933, 28, 280-290.

Lippmann, W.: Public Opinion. New York, McMillan, 1956(la edición original es de 1922). Existe una traducción castellana en Fabril Editora, Buenos Aires, 1964.

Mackie, M. M. Arriving at truth by definition: Case of stereotype inaccuracy. Social Problems, 1973, 20, 431-447.

McCauley, C, Stitt, C. L. y Segal, M.: Stereotyping: From prejudice to prediction. Psychological Bulletin, 1980, 87, 195-215.

Pinillos, J. L.: Preferencias nacionales de varios grupos universitarios españoles. Revista de Psicología General y Aplicada, 1960, 54, 343-361.

Rodríguez Sanabra, F.: Estereotipos regionales españoles. Revista de Psicología General y Aplicada, 1963, 68-69, 763-771.

Rosch, E. Family resemblances: Studies in the internal structure of categories, Cognitive Psychology, 1975, 7, 573-605,

Sangrador, José Luis: Categorización con estereotipos. Un estudio de estereotipos regionales. Tesis Doctoral. Universidad Complutense, Madrid, 1979.

Sangrador, José Luis: Estereotipos de las naciones y regiones de España. C.I.S., Madrid, 1981.

Tajfel, H.: la catégorisation sociale. En Moscovici, L., Introduction a la Psychologie Sociale, Vol. I. París, Larousse, 1972.

  Tabla 1.    Lista de los adjetivos más utilizados por la muestra de los madrileños para describir a los andaluces
  Tabla 2.    Lista de los adjetivos más utilizados por la muestra de madrileños para describir a los catalanes
  Tabla 3.    Lista de los adjetivos más utilizados por la muestra de madrileños para describir a los gallegos
  Tabla 4.    Lista de los adjetivos más utilizados por la muestra de madrileños para describir a los vascos
  Tabla 5.    Lista de los adjetivos más utilizados por la muestra de madrileños para describir a los españoles
  Tabla 6.    Lista de los adjetivos más utilizados por la muestra de madrileños para describir a los madrileños
  Tabla 7.    Lista de los adjetivos más utilizados por la muestra de NO madrileños para describir a los madrileños