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Septiembre , nº 4 y nº 5 , 1982 Copyright 1982 © Papeles del Psicólogo
ISSN 0214 - 7823

EL PROFESOR DE EDUCACIÓN ESPECIAL EN EL EQUIPO

José Antonio García

Pedagogo, trabaja como profesor de pedagogía terapéutica

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Haciendo una serie de consideraciones en torno a la función y al rol de profesor de educación especial en medio de las contradicciones y dificultades de diferente tipo en que se encuentra en la actualidad, diré que lo fundamental en la educación de este tipo, es que el profesor tenga claro los objetivos que persigue, es decir, que no acepte sin más el papel que le adjudica el sistema, sino que tome conciencia de su verdadera función.

Quizá esté equivocado, pero a través de mi contacto con deficientes, creo que no se puede concebir el término "deficiente" más que en relación con algo. En relación con una función o capacidad de movimiento o de otro tipo. En algunas ocasiones tenemos también que extender el concepto de deficiencia a otras funciones que no poseemos los que somos considerado como normales, entonces creo que nadie queda excluido de tener deficiencias.

De lo anterior, encuentro yo que tanto la sociedad como el sistema escolar especial pretenden como un principio muy en voga la integración; lo cual me parece un noble empeño. Pero en el fondo es un poco una falsedad, puesto que es la misma sociedad la que en principio está estableciendo factores deseintegrantes. Yo trabajo en un centro de minusválidos físicos, en el cual todos tienen una o varias deficiencias asociadas, no han podido ir a las escuelas de sus pueblos que son a las que en realidad deberían ir, puesto que algunos partiendo simplemente de un impedimento motriz, se han convertido más tarde en inadaptados escolares porque son rechazados por el sistema normal escolar, pudiendo convertirse más tarde en un inadaptado psíquico.

Otra cosa que conviene recordar dentro del concepto de educación especial, es la categoría que ha tenido siempre de cajón de sastre, donde lo mismo cabe un oligofrénico que un deficiente motórico, y al mismo tiempo, el concepto que tienen los centros especializados respecto a la función de los profesores que trabajamos en los mismo. Por lo general solamente se sabe que existen especialidades como la del lenguaje y digamos el profesor especial de base, que es un profesor cuya formación es totalmente general, sin profundizar en ningún campo y así sirve lo mismo para un caso que para otro.

Cuando la Administración te califica como especialista sin tener en cuenta si uno va a trabajar en un centro motóricos, sensoriales o lo que sea. La idea que yo tengo al respecto, es que el concepto de educación significa simplemente una adaptación del concepto general a los individuos y esto vale tanto para la educación especial como para la normal. Pero quizá la especial sobre todo si nos referimos a los deficientes mentales, no puede quedar solamente en meras actuaciones técnicas y por técnicos distintos que fragmentan a la persona. El doctor Ricardo Hernández ha citado al profesor como la persona que puede asumir el papel principal en la educación; creo que en teoría es esto a pesar de las dificultades reseñadas.

No desintegrar tanto

He partido diciendo que es la sociedad la que primero desintegra y después pretende integrar, lo correcto sería que no desintegrase tanto y así no tendría que integrar después. Ahora mismo estamos bajo la teoría pedagógica de la educación personalizada a partir de la Ley General de Educación, que precisamente va a eso; a la atención individualizada y atendiendo a las diferencias individuales. Sin embargo, eso lo entiendo como una plasmación del principio de igualdad de oportunidades, como ejemplo de una enseñanza no discriminatoria.

La realidad es que ahí están los programas mínimos que significan un retroceso sobre la situación anterior de las nuevas orientaciones pedagógicas; hoy son sólo objetivos mínimos obligatorios para todos, con lo cual todo aquél que no se someta al programa hecho por los técnicos queda marginado. Quiero decir que de educación personalizada, nada, por lo que pienso que más que educar estamos aplicando técnicas de adiestramiento, provocando conductas adaptativas e introduciendo mecanismos reflejos, simplemente para que el niño funcione sin ser un problema para los demás. Creo debemos creer en la capacidad del hombre. Aquella distinción entre deficientes educables y no educables me parece un tanto artificial y a partir de mi experiencia digo que todos los niños que vienen a los centros de educación especial son educables, aún reconociendo que las exigencias no son las mismas para todos ellos.

Existe una educación personalizada con la cual me identifico, y que podríamos resumir en una taxonomía, en una clasificación que es la siguiente: por una parte, un área que sería activación y motivación, con orientación al impulso de vivir y a la confianza en la vida; en segundo lugar, el cultivo de la sensoromotricidad como formación para las capacidades de utilidad en la vida práctica; en tercer lugar, el cultivo a la información y a la comunicación como medio de orientación en la vida y en el contacto social; y, por último, las normas de valor y estabilización como formación para las actitudes de la vida, es decir, el campo actitudinal, el campo de la afectividad también. Pero si nos fijamos en esta clasificación realmente no es solamente el programa de educación especial, sino el programa de cualquier tipo de educación.

Podríamos preguntarnos si los llamados disminuidos, son sujetos que necesitan un centro especial, un centro específico y si no se podrían educar en un centro normal; personalmente me inclino por penar que no. Yo me he tropezado con muchísimos chicos y he participado personalmente en una experiencia en un colegio nacional, en el que habían aulas de educación especial, que eran consideradas como una especie de basurero del colegio donde se arrojaban a todos los chicos que no podían seguir el programa normal. Lo que observamos es que aquello iba de mal en peor y después de haber hecho una valoración de cada caso y de haber recurrido a la asistente psicólogo y otros técnicos, nos dimos cuenta de que no todos los que estaban allí eran deficientes; tenían un déficit sociocultural, pero nada más. En unos casos comprobamos que había un déficit afectivo en otros un problema de percepción y en otros un problema X, pero que no eran disminuidos. La experiencia ya sabéis más o menos por dónde va y los resultados al efectuar un cambio en el planteamiento educativo los he comprobado personalmente, han permitido que esos supuestos minusválidos hayan continuado estudios, con su aspecto físico, así como con su capacidad de lenguaje y su manera de relacionarse con los demás, sin ninguna diferencia respecto de los demás niños. Creo que el trabajo de los técnicos y profesionales debe centrarse en la cooperación y por tanto yo diría a los equipos multiprofesionales que para ser eficaces no podemos trabajar en forma masificada, por ejemplo cuatro especialistas para 1.000 alumnos, puesto que este tipo de experiencias son las que han tenido lugar en el pasado y de ahí que se crea falsamente en la inoperatividad del equipo multiprofesional.