|
LA INTERVENCION PSICOLOGICA EN LOS PERMISOS DE ARMAS
Francisco Tortosa Gil* y Roberto Duran Romero**
* Catedrático de Psicología , Universidad de Valencia. ** Vocal del COP- Madrid.
[ Imprimir ]
ANTECEDENTES Y MARCO LEGAL DE ACTUACION
En Diciembre de 1.985 y tan sólo un día después
de que el B. O. E. publicara el R. D. 2272/85 por el que se determinaban las
aptitudes psicofísicas que debían poseer los conductores de vehículos
y por el que se regulaban los Centros de reconocimiento destinados a verificarlas,
el B. O. E. nos sorprendía con una nueva publicación, el R. D.
2283/85 por el que se regulaba la emisión de los informes de aptitud
necesario para la obtención de licencias, permisos y tarjetas de armas.
Los psicólogos que trabajábamos en los Centros
de Reconocimiento habíamos estado muy pendientes del Real Decreto de
Conductores porque suponía, desde su publicación, que el examen
de aptitud psicofísica se hacía extensible a todos los conductores,
puesto que hasta esa fecha nuestra intervención se limitaba a los conductores
profesionales.
Este momento histórico, importante en nuestra profesión,
fué sin duda el causante de que el Real Decreto de Armas pasara, en un
principio, un tanto desapercibido. Con el paso del tiempo y una vez restablecida
la normalidad de nuestra actuación en los Centros, comenzaron a surgir
los primeros problemas referentes a lo que la normativa de Armas establecía.
En las primeras reuniones de la Coordinadora Estatal de Psicología
y Seguridad Vial empezaron a plantearse, en los debates, los problemas más
significativos que la intervención de los psicólogos en los informes
de aptitud sobre licencias de Armas suscitaba.
A grandes rasgos podríamos resumirlos en los siguientes:
1- La falta de un modelo anterior que sirviera de referente,
no sólo en nuestro país, sino también en el resto de
países comunitarios e incluso extracomunitarios.
2- La ambigüedad en la redacción del Real Decreto
y la ausencia de una Orden Ministerial que orientara sobre los instrumentos
de evaluación, las variables de personalidad relevantes y los criterios
para determinar el apto y el no apto. No ocurría así con el
de Conductores que sí abordaba estos aspectos y facilitaba nuestra
intervención.
3- El contexto de la actividad profesional en los Centros,
muy marcado por factores como el tiempo de exploración, que a su vez
está muy relacionado con las tarifas que se aplican a los solicitantes,
nos llevó a la utilización de pruebas de personalidad del tipo
cuestionarios (EPI, EPQ-A, PNP, CAQ, BELL, PSY. etc).
4- La utilización de estos cuestionarios, a su vez,
reportaba otros inconvenientes:
- La distorsión motivacional que acompaña estas
aplicaciones en selección.
- Los sesgos culturales que hacen que sujetos de entornos
rurales encuentren dificultades de realización de pruebas de "papel
y lápiz".
- Baremos que no tienen en cuenta el amplio espectro de sujetos
solicitantes de estos informes de aptitud.
5- La ausencia en la administración de recursos para
atender los casos de discrepancia entre informes, la comunicación de
los informes interrumpidos o negativos.
Si bien estos aspectos, en la actualidad, algunos ya se han
resuelto, en el ámbito estatal todavía quedan deficiencias.
6- Por último, la falta de una formación específica
que abordara la intervención de los psicólogos en este área.
UN PROYECTO DE INVESTIGACION
Los problemas planteados nunca han sido ajenos al Colegio Oficial
de Psicólogos. Siempre se ha tenido muy en cuenta la credibilidad y el
prestigio profesional que esta determinada actividad conlleva. Por esta razón,
cuando la Asociación Nacional de Centros Médico-Psicotécnicos
(ASECEMP), le hizo llegar al COP la propuesta de participación en un
proyecto de investigación, no se dudó.
En Junio de 1. 991 se mantiene la primera entrevista entre
el COP y la ASECEMP. Esta Asociación propone que el COP financie una
tercera parte del proyecto y que ellos mismos financien el resto. De sucesivos
encuentros se concluye incorporar al Ministerio del Interior y que las tres
entidades subvencionen a partes iguales.
Encontrada la fuente de financiación, había que
buscar ahora la persona que dirigiera el proyecto. A tal efecto se entró
en contacto con la Unidad de Investigación de Psicología y Seguridad
Vial de la Universidad de Valencia, (Hoy INTRAS) dada su vinculación
a temas de investigación del área del Tráfico y Seguridad
Vial.
El equipo investigador estuvo formado por personas pertenecientes
al Departamento de Psicología Básica de la Universidad de Valencia.
D. Francisco Tortosa Gil, Catedrático y Director del
proyecto.
D. Enrique Carbonell Vaya, Profesor Titular.
D. Mariano Choliz Montañes, Profesor Titular interino.
Dª Cristina Civera Molla, Profesora Asociada.
Dª Rosa Bañuls Eegeda, Becaria FPI.
Los objetivos que el proyecto se planteó inicialmente
fueron los siguientes:
1- Actualizar la información sobre variables psicológicas
y tenencia de armas.
2- Establecer las variables y criterios que permitan una
evaluación de los aspirantes a la obtención o renovación
del permiso de armas.
3- Sugerir instrumentos para la evaluación de los
aspirantes a la obtención o renovación del permiso de armas.
La investigación se propuso en tres fases diferenciadas
recogidas en el convenio suscrito por la Fundación Universidad-Empresa
de Valencia de la Universitat de València con el COP la ASECEMP y el
Ministerio del Interior.
La primera fase tenía como objetivo el análisis
bibliográfico. Se secuenció de la siguiente manera:
1º Búsqueda de referencias, (determinación
de los perfiles de búsqueda, realización de la búsqueda
de referencias y análisis de éstas).
2º Obtención de documentos. (elección de documentos,
petición y recepción).
3º Análisis de la literatura (Revisión de los
trabajos científicos relevantes y elaboración de conclusiones)
.
4º Metanálisis. (Selección de investigaciones
empíricas relevantes, a partir de la realización de un metanálisis).
El objetivo de la segunda fase era la realización de
un análisis empírico.
Desde la información relevante proporcionada por el
anterior análisis poder establecer una serie de variables y una variedad
de instrumentos a partir de los cuales poder establecer mediante un análisis
empírico los criterios en la toma de decisiones.
Esta fase tuvo la siguiente estructura:
1º Selección de variables e instrumentos desde los
datos de la 1ª Fase.
2º Evaluación de un número suficiente de sujetos
pertenecientes a las siguientes poblaciones Policía Nacional, Delincuentes,
Población General con permisos de armas y Población General
sin permiso de armas.
3º Análisis de datos, iinformatización, análisis
estadísticos complementarios).
Con motivo del RECOSEVIAL / 5. V Congreso Nacional de Centros
de Reconocimiento para la Seguridad Vial, el director de la investigación,
presentó una ponencia que llevaba por título:
"Variables psicológicas implicadas en el uso de armas
de fuego: Análisis y Selección de procedimientos de Evaluación.
"
Esta ponencia recogía conclusiones parciales de las
dos fases mencionadas.
A principios del año 1. 996 el equipo de investigación
hizo llegar a las entidades financiadoras las conclusiones finales. Con esto
se cumplía la tercera fase del proyecto.
IMPACTO SOCIAL Y CONCLUSIONES
Tanto los detractores como los defensores extremos de la tenencia
y uso de armas tienen su cuota de razón, y no pequeña.
Las armas son instrumentos de gran precisión y seguridad
que, utilizadas regladamente pueden producir placer o ayudar al cumplimiento
de la ley, pero mal o descuidadamente guardadas, mantenidas y/o utilizadas pueden
dar lugar a acciones de consecuencias enormemente dolorosas. No se trata de
impedir que la gente tenga acceso a ellas, sino de que quienes lo tengan puedan
controlar adecuadamente su tenencia y uso, para evitar, o minimizar su posibles
consecuencias dañinas.
En España, según datos de la Oficina de Relaciones
Informativas y Sociales de la Dirección General de la Guardia Civil,
al finalizar 1. 995, el número de licencias era de 2. 070. 528, y el
de armas de fuego controladas, de 2. 971. 381, y ello sin contar las armas del
ejército, las fuerzas del orden y los agentes de aduanas, controladas
directamente por el Ejercito. Ello unido al hecho de que la normativa que actualmente
regula el acceso a los diferentes tipos de Licencia de arma lleva vigente 10
años y que los Centros han recibido la competencia relativa al personal
de Seguridad Privada, tanto en lo relativo al acceso a la profesión como
a la renovación periódica de sus licencias y que el volumen de
actuaciones que representa es tan elevado, hacía aconsejable un estudio
en profundidad de las variables psicológicas implicadas en el uso del
arma de fuego.
En EEUU se estima que existen mas de 200 millones de armas
de fuego de propiedad particular y que en la mitad de los hogares se dispone
de algún arma. Cada año se producen 640.000 situaciones aversivas
con armas de fuego, 90.000 ciudadanos son agredidos y se producen 10.000 homicidios
y 20.000 suicidios con arma de fuego. El desenlace fatal con arma de fuego es
una de las diez causas más frecuente de muertes, siendo responsable de
mayor número de muertes que las complicaciones perinatales o las enfermedades
renales (Kassirer, 1991). Este, ya de por sí, dramático dato,
se potencia si tenemos en cuenta que por cada desenlace fatal con armas de fuego
acontecen numerosos incidentes, en muchos casos intencionados, con lesiones
de diversa consideración. Kellerman y Reay (1986) pusieron de manifiesto
que poseer un arma en el hogar hace que sea 43 veces mas probable utilizarla
contra un familiar o amigo que contra un intruso o bandido que penetre en el
hogar. De hecho, el 84% de los accidentes con arma de fuego acontece en el hogar
(Tanz, 1989)
Se puede considerar la situación como un problema de
salud pública de primer magnitud, tanto por su incidencia, cuanto por
el tipo de población que sufre más profusamente sus consecuencias.
Con semejantes datos no es de extrañar que el mismo
presidente de los EEUU, Bill Clinton esté decidido a actuar para atajar
la violencia y el control de armas en su país.
El diario "El País" con fecha 10 de Diciembre de 1.
993 publicaba la siguiente notica:
"Clinton quiere implantar un permiso obligatorio de armas
a nivel nacional. (. . . ) El derecho a poseer armas, enraizado en los propios
orígenes de este país, está garantizado por la Segunda
enmienda de la Constitución y es utilizado por millones de norteamericanos
como un instrumento para defender su vida y la de su familia. (. . . ). El proyecto
del Gobierno, que sin duda despertará gran oposición en el Congreso
y en algunos sectores de la sociedad, pretende que cada aspirante a la compra
de un arma tenga que pasar previamente por un examen en el que pruebe sus condiciones
psicológicas y físicas. (. . . )"
A pesar de esto, Gran Bretaña uno de los países
del mundo con una legislación mas restrictiva en cuanto a tenencia de
armas, siendo la tasa de homicidios 150 veces menor que la de EEUU, tuvo que
soportar en Marzo de este año la terrible experiencia vivida en Dunblane
donde 16 niños y su maestra fueron víctimas de un psicópata
con permisos reglamentarios para disponer de pistolas, revólveres y un
sofisticado rifle para munición de gran calibre.
El diario "El Mundo" en su sección de opinión
publicaba, a los pocos días, lo siguiente:
"Es muy dificil prevenir actuaciones como la de Thomas Hamilton,
poseido por una locura destructiva que nadie fue capaz de detectar a tiempo.
"
Nuestro país, desgraciadamente, también ha tenido
que vivir un acontecimiento de similares cartacterísticas. El domingo
9 de Junio de 1. 996, un agricultor asesina a tiros a cuatro personas en Herreros
de Rueda (León).
Diario "El Mundo" (Lunes, 10 de Junio de 1. 996)
"El autor de los hechos era sobradamente conocido en el pueblo
como una persona desequilibrada y los lugareños coincidían ayer
en que en alguna ocasión ya había amenazado a algún vecino,
aunque nunca había pasado a mayores. Ningún vecino podía
entender ayer, sin embargo, cómo es posible que un perturbado mental
pueda tener un arma en casa.
El agresor, que era muy aficionado a la caza, disponía
de licencia de armas a pesar de que en numerosas ocasiones las fuerzas del orden
público habían sido advertidas por los propios vecinos del peligro
que esto podía tener."
Continuando con las conclusiones a las que el equipo investigador
han llegado, nos encontramos con los siguientes datos:
Si bien en nuestro país no se han realizado estudios
epidemiológicos como el mencionado anteriormente en EEUU, realizando
una primera aproximación al tema, consultando las fuentes documentales
del Instituto Nacional de Estadística, en lo referente a muertes y accidentes
ocurridos por armas de fuego y comparando los resultados con otras causas, tales
como armas blancas o diferentes enfermedades, nos encontramos con lo siguiente:
1- Muertes por arma de fuego.
Dividiendo las causas de muerte con arma de fuego en tres categorias:
accidentes, suicidios y ataques; determinando la incidencia de cada una de estas
categorías según el sexo y calculando el número potencial
de años de vida perdidos durante los años 1. 987, 1. 988 y 1.
989, el primer dato relevante es el neto predominio de los hombres en las tres
categorías, pese a que la población española es mayoritariamente
femenina.
Entendiendo que la estimación de los años potenciales
de vida perdidos (APVP) podría ser un índice apropiado del impacto
de tales incidentes a nivel social, las muertes por arma de fuego por sí
solas representan un número de APVP mayor que categorías tales
como enfermedades de la sangre y órganos hematopoyéticos;complicaciones
del embarazo, parto y puerperio; enfermedades de la piel y del tejido celular
subcutáneo;enfermedades del sistema osteomuscular y del tejido conjuntivo;o
afecciones originadas en el periodo perinatal.
Para acabar de demostrar el impacto que producen las muertes
por armas de fuego, sólo hay que tener en cuenta que suponen una pérdida
de años potenciales similar a todas las muertes relacionadas con trastornos
mentales y es ligeramente inferior a los años perdidos debido a todas
las enfermedades del aparato genitourinario y las producidas por todas las anomalías
congénitas. A pesar de ello, los datos recogidos son extraordinariamente
conservadores, puesto que únicamente están reflejados los casos
que ha habido un juicio posterior a los incidentes, por lo que cabe esperar
que el impacto de los incidentes por armas de fuego sea en realidad mucho mayor
que el que aparece en las fuentes consultadas.
2- Suicidios.
El suicidio es la causa de muerte por arma de fuego sobre la
que hay más información en las fuentes documentales consultadas.
Se han analizado los factores implicados en el suicidio desde
1.987 a 1.991. Las variables que se tomaron en consideración fueron sexo,
edad, estado civil, profesión y nivel de instrucción.
Los grupos de más edad y los ancianos se están
suicidando más, seguido por los jóvenes entre 20 y 40 años.
En los niños la incidencia es mínima.
El número de suicidios con arma de fuego explica en
la década 85-94 un 8, 5% de los suicidios, frente al 75% en EEUU. Entre
nuestros adolescentes su incidencia es mínima, mientras que es el grupo
de mayor riesgo en EEUU, también allí las diferencias entre hombres
y mujeres son bastante menores.
El grueso de la investigación está conformado
por el estudio de las variables psicológicas relevantes en el uso del
arma de fuego.
Se parte de la concepción de que los comportamientos
que tienen consecuencias peligrosas o aversivas son conductas adquiridas mediante
aprendizaje, mantenidas por una serie de variables e impelidas por otras. El
objetivo de la investigación es determinar cuáles son los factores
que incitan a tales comportamientos y determina si existe predisposición
o facilidad en determinadas personas para la comisión de dichas conductas.
Por ello en el análisis de los factores que inducen a incidentes con
las mismas, se han distinguido dos aspectos: Variables que explican la adquisición
de la agresión y aquellas que inducen o facilitan el que se produzcan
incidentes en una situación determinada.
Efectivamente existe una serie de características psicológicas
que habitualmente inducen a comportamientos agresivos y antisociales por lo
que se hace necesario su diagnóstico para la selección de las
personas que pueden utilizar armas de fuego.
Con las pruebas psicológicas se pretende evaluar perfiles
psicológicos (de personalidad, conducta y psicopatología, relacionados
directamente con la presencia de comportamientos agresivos y de violencia),
perfiles que facilitan, o al menos, pueden facilitar un uso inadecuado del arma.
Para ello se definen varias categorias de diagnóstico que son necesarias
evaluar, puesto que están directamente relacionadas con la presencia
de conductas lesivas o autolesivas, que se convierten en especialmente peligrosas
si las persona que las padecen tiene acceso a armas de fuego.
Las variables que inducen a dichos incidentes son de dos tipos:
Personales y Situacionales.
Las variables personales son: sintomatología premórbida,
una serie de síntomas que presentan los individuos que, aún en
ausencia de otro trastorno más importante, facilitan la comisión
de incidentes peligrosos, trastornos mentales o de conducta que inducen a tales
altercados y adicción a drogas. En lo que respecta a variables situacionales,
las mas relevantes son la disponibilidad y el efecto arma.
Con la categoría sintomatología premórbida
se refieren a una serie de síntomas (conductas, estados de ánimo
o pensamientos recurrentes) que están asociados a conductas que pueden
producir incidentes peligrosos para la integridad física de uno mismo,
o de los demás. Las cuatro categorias mas relevantes son: tentativas
o ideas de suicidio, ideas delirantes, explosiones de ira o agresividad y manifestar
conducta antisocial.
La segunda de las variables diagnósticas que debe tenerse
en cuenta para otorgar el permiso de armas es la presencia de determinados trastornos
o síndromes mentales o de conducta relacionados con comportamientos peligrosos.
En el diagnóstico de los mismos se ha seguido la clasificación
de la American Psychiatric Association, o DSM-III-R.
Las categorías diagnósticas tenidas en cuenta
han sido:
Trastorno bipolar, trastorno antisocial de la personalidad,
trastorno delirante, Esquizofrenia paranoide, trastorno disfórico del
final de la fase lutéinica, Personalidad sádica y Personalidad
autodestructiva.
Otra de las variables que han argumentado que tiene relación
con la utilización inapropiada de armas es el uso y abuso de drogas.
Entre los factores mas relevantes nos encontramos con la violencia
relacionada con la ditribución, adquisición por parte del adicto
para mantener la conducta adictiva, efectos farmacológicos producidos
por ciertas sustancias tales como la cocaina, crack, anfetaminas y, en general,
los excitantes del SNC, etc. A su vez el consumo de drogas puede producir sintomatología
relacionada con tratornos de conducta y del estado de ánimo que pueden
facilitar el uso indebido del arma de fuego.
Una última variable personal hace referencia a los procesos
psicológicos que facilitan la comisión de conductas lesivas o
arriesgada. Se trata de la toma de decisiones arriesgadas en situaciones límite
o de ambigüedad.
Las variables motivacionales quizá hayan sido las que
han producido un mayor número de investigaciones experimentales en lo
que se refiere al estudio de la conducta de agresión. Además conforman
los estudios realizados con mayor rigor y que más se ajustan a las teorías
del aprendizaje, modelo teórico en el que está basado esta investigación.
Según los trabajos consultados, las variables más relevantes que
inducen a comportamientos lesivos son la frustración, cólera y
activación.
La relación entre disponibilidad de armas e incidentes
ocurridos es evidente y ha sido puesta de manifiesto por numerosas investigaciones
experimentales y estudios epidemiológicos. En un reciente estudio realizado
en USA y presentado en el Annual Meeting of the American Public Health Association
(Kellerman y cols. , 1992) los datos eran significativos. El 73% del total de
suicidios fueron cometidos con armas de fuego. En los hogares en donde había
este tipo de armas, el 86% de los casos de suicidio fueron realizados con este
sistema, mientras que unicamente se utilizaron armas de fuego en el 6% de los
suicidios en los que el individuo no tenía en propiedad arma de fuego
alguna.
En otros trabajos realizados en Australia se detallaron correlaciones
tan elevadas como 0,91 entre disponibilidad de armas de fuego y homicidios perpetrados,
o de 0,94 entre disponibilidad de armas y suicidio.
Berkowitz y LePage (1967) demostraron que las armas tienen
un efecto de incremento de conductas agresivas en las condiciones en las que
se produce irritación. Tal efecto ha pasado a ocupar un lugar de trascendencia
en la investigación en psicología, a lo que se ha venido a denominar
"Efecto Arma".
El objetivo principal de la investigación consistió
en la identificación de las variables psicológicas mas relevantes
en el uso de armas. El trabajo de seleccionar adecuadamente los instrumentos
de evaluación ha sido una de las tareas mas importante. Los instrumentos
de evaluación son de dos tipos: pruebas de diagnóstico de variables
de personalidad y elaboración de un prototipo experimental donde se evaluen
el resto de variables que debido a su especificidad, no se ha desarrollado en
la literatura científica ningún procedimiento de evaluación
apropiado.
Las pruebas sometidas a estudio, y prueba, fueron las siguientes:
Cuestionario de Adaptación de Bell, MMPI (Multiphasic
Minnessotta Personality Inventory), CEP (Cuestionario de Personalidad. 7ª Edición
revisada, Pinillos 1990), Escalas de clima social(Moos, Moos y Trickett, 1981),
Inventario de Adaptación de Conducta (IAC), PNP (Pichot 1959), EPI (Eysenck
Personality Inventory), 16-PF (16 Personality Factors) y CAQ (Clinical Analysis
Questionnaire).
Los instrumentos seleccionados definitivamente fueron el 16-
PF, CAQ y EPI.
Los criterios de selección fueron variados pero entre
otros destacar los siguientes:
Número de investigaciones realizadas con ellas. Número
de investigaciones realizadas en problemas similares. Propiedades psicométricas:
fiabilidad, validez. Evaluación de las variables más relevantes
del estudio. Relevancia en la literatura del psicodiagnóstico. Existencia
de baremos recientes en población española. Poder discriminante
en grupos extremos.
Además de estos criterios generales, la selección
de estas pruebas fue motivada por otros factores de importancia. En concreto
en cuanto al 16 PF y el CAQ, los motivos fueron los siguientes:
Son escalas multirrasgo. En la elaboración de la prueba
utilizan como metodología el Análisis Factorial para determinar
los rasgos. Son ampliamente utilizadas en la literatura científica. Son
absolutamente complementarias.
En cuanto al EPI, si bien no es una escala de evaluación
de la personalidad global, se trata de una prueba relevante en el psicodiagnóstico
en general. Es el mejor instrumento para evaluar dos dimensiones importantes
de la personalidad: la dimensión neuroticismo-estabilidad emocional y
la dimensión extraversión- introversión.
La muestra estuvo compuesta por 225 personas distribuidas en
6 grupos:
Grupo 1 Policía Nacional (72), Grupo 2 Presos (75),
Grupo 3 Cazadores (24), Grupo 4 Conductores (28) Grupo 5 Delito arma de fuego
(15) y Grupo 6 Tenencia ilícita (11).
Los instrumentos de evaluación de la personalidad elegidos
fueron , como ya se mencionó anteriormente, el 16 PF, CAQ y EPI. El pase
de pruebas se realizó individualmente o en pequeños grupos.
La hipótesis general del estudio es que se obtendrían
diferencias significativas en algunos de los factores de personalidad entre
los diferentes grupos y especialmente entre los grupos 2, 5 y 6 respecto a los
grupos 1, 3 y 4.
Las diferencias se producirían especialmente en los
factores del instrumento CAQ puesto que es una prueba que evalua aspectos de
patología de la personalidad, mientras que el 16 PF y el EPI evaluan
aspectos normales (no patológicos en sí). No obstante la presencia
de puntuaciones extremas en algunos de los factores normales de la personalidad,
cuando existe determinada psicopatología, puede interactuar aumentando
la alteración o trastorno y, consecuentemente, el riesgo de la comisión
de delitos con arma de fuego.
Con los datos se han realizado dos tipos de análisis.
En primer lugar diversos Análisis de Varianza (Oneway) para detectar
si existen diferencias significativas en los diferentes grupos estudiados. En
segundo lugar, diferentes Análisis Discriminantes entre diferentes grupos
entre sí, seleccionando el proceso paso a paso, describiendo los coeficientes
de la función de clasificación, así como los coeficientes
de la función discriminante canónica estandarizada y los resultados
de la clasificación, con el porcentaje de casos correctamente clasificados
en cada uno de los grupos.
CONSIDERACIONES FINALES
La revisión teórica ha permitido determinar según
diversas investigaciones previas, la relevancia de determinadas variables psicológicas
en la evaluación del uso adecuado e inadecuado de las armas de fuego.
Un análisis del perfil del prototipo de usuario inadecuado de este tipo
de armas permitió anticipar la hipótesis de que algunas variables
de personalidad psicopatlógicas podían ser relevantes en la predicción
de este inadecuado uso.
Los estudios empíricos realizados a partir de diversas
muestras- criterio ya descritas, y utilizando pruebas disponibles en el mercado
español, han permitido demostrar su enorme utilidad en los siguientes
factores:
En el 16 PF el factor Fuerza del Yo (C).
En el CAQ los factores Psicastenia (AS), Hipocondrías
(D1), Incubación del Descontento (D3), Paranoia (PA).
En el EPI con excelentes resultados el factor Neuroticismo
(N).
La incapacidad de controlar las respuestas emocionales, las
tendencias hacia la exacerbación de los propios problemas y las ideas
irracionales, aparecen como los elementos mas relevantes a la luz de los resultados.
Finalmente los investigadores recomiendan el uso de los siguientes
factores en orden de priorización:
EPI Neuroticismo (N)
CAQ Paranoia (PA)
CAQ Incubación del Descontento (D3)
16 PF Fuerza del Yo (C)
y complementariamente a estos factores, sería de interés
utilizar también los de:
CAQ Psicastenia (AS)
CAQ Hipocondrías (D1)
Bibliográfia
Tortosa, F.; Choliz M. y Carbonell, E. (1994).
"Variables psicológicas implicas en el uso de armas de fuego: análisis
y selección de procedimientos de evaluación". Ponencia del V Congreso
Nacional de Centros de Reconocimiento para la Seguridad Vial. Toledo. Mayo 1.
994.
Tortosa, F. (1996). Conferencia sobre: "Estudio
de las variables psicológicas implicadas en el uso adecuado de las armas".
(Resumen de prensa). Madrid 30 Septiembre 1. 996.
Departamento de Psicología Básica de la
Universidad de Valencia. (Estudi General de València). "Determinación
de las variables y criterios psicologicos para la obtención del permiso
de armas". Informe Final.
Actas de las Coordinadora Estatal de Psicología
del Tráfico y Seguridad Vial del COP.
|