PAPELES DEL PSICÓLOGO Vol. 39-1 Enero - Abril 2018

Actualmente, el modelo de redes se presenta en la socie- dad como un enfoque prometedor en la forma de concep- tualizar la psico(pato)logía (Fried y Cramer, 2017). De hecho, algunos autores creen que el análisis de redes pue- de transformar en cierta medida el campo de la psicopato- logía (McNally, 2016). Desde el modelo de redes ni una variable latente subyacente sería la causa de la covarianza de los síntomas, ni los síntomas serían indicadores inter- cambiables de un trastorno subyacente. En consecuencia, los síntomas no reflejan trastornos mentales subyacentes, son constitutivos de ellos. Por ello, el análisis de redes pue- de tener un papel relevante en la comprensión de los fenó- menos psicopatológicos, soslayando las limitaciones del modelo médico basado en una causa latente común. Ade- más el análisis de redes puede arrojar pistas sobre los me- canismos psicológicos que subyacen al desarrollo y mantenimiento de los problemas de salud mental. Es esencial incorporar diferentes ópticas y perspectivas que ayuden a repensar, en cierto modo, el comporta- miento humano (en sentido amplio). No cabe duda que la comprensión y estudio de la conducta humana es una labor compleja, donde operan una infinita cantidad de variables procedentes de múltiples niveles de análisis (biológico, psicológico y social). En cualquier caso, ayu- de a cambiar o no el modelo de redes el actual abordaje epistemológico y metodológico de la psicología, en con- creto de la psicopatología, al menos este acercamiento se presenta como una nueva aproximación a partir de la cual observar, medir, analizar, comprender e intervenir en los fenómenos psico(pato)lógicos (Fonseca-Pedrero, 2017). En esencia, trata de dar respuesta a ciertos pro- blemas de los que adolece algunas áreas de la psicolo- gía actual como pudiera ser superación de la noción de variable latente y supuesta causa subyacente. Obvia- mente el análisis de redes no se debe ver como algo in- compatible con otros acercamientos teóricos y metodológicos, sino como un enfoque complementario. Su correcto uso y su utilidad dependen del objetivo de estudio y de los intereses particulares del clínico o el in- vestigador así como de otros aspectos referidos al buen uso y calidad de los instrumentos de medida (Fonseca- Pedrero y Muñiz, 2016, 2017; Hernández, Ponsoda, Muñiz, Prieto, y Elosua, 2016). La investigación en análisis de redes se encuentra en estos momentos en su infancia, por lo que es necesario seguir trabajando en la construcción de un modelo cien- tífico sólido y refutable e incorporar nuevas evidencias científicas (Borsboom, 2017). Obviamente, este modelo no está exento de ciertas limitaciones y algunos autores han realizado ciertas reflexiones cautelares (Guloksuz, Pries, y van Os, 2017; Wichers, Wigman, Bringmann, y de Jonge, 2017). Primero, los estudios bajo esta pers- pectiva llevan un claro coste de tiempo, sobre todo aque- llos que realizan seguimientos longitudinales de los participantes. Segundo, todavía los modelos psicométri- cos de redes no están consolidados y son computacio- nalmente complicados, incluso para los expertos en la materia. Tercero, se debe distinguir aquellos estudios científicos que permiten un análisis bajo esta perspectiva respecto a los que no, esto es, no todos los trabajos se tienen que ver desde el prisma de redes. Cuarto, el mé- todo de redes con su impresionante y elegante tecnolo- gía puede ir en detrimento de análisis cualitativos narrativos y clasificaciones prototípicas más que politéti- cas. Quinto, las redes psicológicas suponen y a la vez tienden a homogeneizar los síntomas, cuando los mis- mos síntomas podrían ser cualitativamente distintos, as- pecto que requiere de un análisis fenomenológico (Parnas, 2015; Pérez Álvarez, 2012; Pérez-Álvarez y García Montes, 2018; Sass, 1992). Sexto, no se debe incurrir en una especie de metodologicismo, esto es, el método debe estar al servicio de los temas y problemas de la psico(pato)lógica y no a la inversa. Séptimo, se de- bería contemplar la necesidad de incorporar el error de medición en la estimación de la red. Muchas líneas de investigación interesantes se abrirán paso en los próximos años. Primero, sería interesante desplazarse hacia modelos de redes multinivel que per- mitan integrar aquellos estudios que recaban informa- ción proveniente de múltiples niveles de análisis, dentro de una estrategia traslacional e interdisciplinar. Segun- do, sería conveniente comenzar a analizar el comporta- miento desde una perspectiva dinámica (longitudinal), personalizada (individual) y de estadificación (niveles de gravedad) (Fusar-Poli, McGorry, y Kane, 2017; Nelson et al., 2017; van os et al., 2013), incluyendo la posibili- dad de diseñar estrategias de diagnóstico, intervención o incluso análisis funcionales del comportamiento. Por ejemplo, se podrían diseñar intervenciones individualiza- das en función de la estructura de red estimada y conec- tividad de los signos y síntomas. Cuarto, sería interesante hacer programas y paquetes estadísticos más sencillos y “amigables” que pudieran ser usados por el profesional de la psicología, aspecto que permitiría, en- ANÁLISIS DE REDES EN PSICOLOGÍA 8 A r t í c u l o s

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