PAPELES DEL PSICÓLOGO Vol. 39-3 Septiembre - Diciembre 2018

nocidas (de ser parecidas), así como la escritura. La eventual re-invención de la escritura supondría a su vez la invención previa de la agricultura y el trueque, si como parece la escritu- ra ha derivado de formas de contar (quizá un caso de exapta- ción). Una vez institucionalizada, la escritura reorganiza el propio lenguaje así como la misma funcionalidad del cerebro (Pérez-Álvarez, 2015). El lenguaje y otros artefactos (Sinha, 2015) constituyen anda- miajes y disponibilidades que funcionan como “trinquetes” (“ratchet effect”) que no sólo impiden la vuelta atrás, sino que acumulan e institucionalizan las propias prácticas culturales (Tennie, Call, & Tomasello, 2009). La facilidad con la que los niños aprenden a hablar se presta a la impresión de que el lenguaje está inscrito en los genes y en el cerebro. Sin embar- go, no es tan obvio que el lenguaje esté ahí a la espera de la ocasión para generarse. Bastaría considerar el rico andamiaje del mundo, no “pobreza de estímulos” según la objeción de Chomsky a Skinner (Primero, 2008), para ver que lo universal es en realidad el carácter institucional del ser humano, con sus andamiajes y disponibilidades. El Cuadro 2 trata de mostrar siquiera esquemáticamente la diferente ontología dualista-monista reductora de la psicología como ciencia de la mente y la conducta y en su caso la neuro- ciencia cognitiva, en relación con la ontología plural tripartita de una concepción de la psicología centrada en el sujeto (no la mente o el cerebro), el comportamiento (no la conducta como ejecución externa) y el mundo organizado con todas sus anda- miajes y affordances (no información a procesar). De acuerdo con las especificaciones apuntadas, se propon- dría una concepción de la psicología como ciencia del sujeto y el comportamiento (Pérez-Álvarez, 2018a). La inclusión del su- jeto pretende remarcar su alternativa a las nociones de mente y cerebro que figuran en las concepciones de la psicología (co- mo ciencia de la mente y la conducta o neurociencia cognitiva) que se quieren superar, debido al dualismo, mentalismo y ce- rebrocentrismo que suponen. Además, la noción de sujeto im- plica la subjetividad que también se quiere incluir por derecho propio en toda psicología que se precie, y no como sesgos, hi- pótesis o constructos. Nada psicológico debe ser ajeno a la psicología empezando por los aspectos subjetivos pre-reflexi- vos, implícitos, inconscientes, no-verbales, inefables, el “lado oscuro de la mente” (Everett, 2016). Tras los “remilgos” de la ciencia positivista, en lo que va del siglo XXI parece haber una renovado interés en incorporar lo subjetivo en la ciencia de la conducta (Valsiner, 2013, p. 257). Por otra parte, la referencia a comportamiento pretende resaltar la relación mutuamente constitutiva del sujeto con el mundo que la noción usual de conducta no tiene según parece la ejecución externa de una mente que tuviera una representación del mundo. Peculiaridad de la psicología como ciencia La psicología es una ciencia peculiar. Para empezar, trata con realidades interactivas (no fijas naturales), influenciables por el propio proceso de investigación (Hacking, 1995; Haus- wald, 2016). Los objetos de la psicología son ellos mismos su- jetos: entes interactivos donde los haya. Además, los fenóme- nos psicológicos consisten en eventos efímeros y procesos irre- versibles ocurriendo en la frontera del pasado y el futuro: el presente (Valsiner, 2013). Con todo, la vida es relativamente estable gracias a su natu- raleza institucional. Por ello mismo, los fenómenos psicológicos son también relativamente regulares. Dentro de ser efímeros, únicos, los fenómenos psicológicos no dejan de ser similares, como para permitir la generalización en base a “principios que gobiernan la emergencia de las nuevas singularidades” (Valsiner, 2014a, p. 257). Por más que procesos irreversibles, los fenómenos psicológicos no dejan de constituir estructuras con formas reconocibles. Las nociones de contingencia discri- minada y de affordance serían ejemplos de estructuras. La no- ción de estructura o Gestalt se está reivindicando en psicopatología como alternativa a la clasificación basada en síntomas (Pérez-Álvarez y García-Montes, 2018). Otra peculiaridad de la psicología es que es una ciencia limi- nal , en un campo intermedio entre la biología y la cultura, en la intersección de las ciencias naturales y humanas (Valsiner, 2014a, p. 6). Esta condición está en la base del tradicional problema de la psicología oscilando entre su reducción por un lado u otro, sin tener clara su autonomía como ciencia de qué. La oscilación hoy día tiende a bascular hacia el reduccionismo neurocientífico y biomédico, pero también hacia el estadístico y algorítmico. En ambos casos, los fenómenos psicológicos se disipan, sea una reducción mecanicista por debajo del nivel del sujeto o supraindividual por encima del sujeto conocida la no ergodicidad de los promedios estadísticos carentes de valor para el caso individual. En términos ontológicos, la oscilación MARINO PÉREZ-ÁLVAREZ 169 A r t í c u l o s CUADRO 2 COMPARACIÓN ESQUEMÁTICA DE LA ONTOLOGÍA DUALISTA- MONISTA DE LA PSICOLOGÍA COMO CIENCIA DE LA MENTE Y LA CONDUCTA ASÍ COMO DE LA NEUROCIENCIA COGNITIVA (a), EN RELACIÓN CON UNA ONTOLOGÍA PLURAL TRIPARTITA DE UNA PSICOLOGÍA CENTRADA EN EL SUJETO, EL COMPORTAMIENTO Y EL MUNDO (b) Las flechas en (a) sugieren el doble proceso input-output donde el mundo entra como información cuyo procesamiento mental-cerebral sale como conducta. Las flechas bidireccionales en (b) sugieren el carácter mediador del comportamiento de los sujetos en relación recíproca con el mundo.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDY3NTY=