PAPELES DEL PSICÓLOGO Vol. 40-1 Enero - Abril 2019

ticas de la producción científica reciente (por ejemplo, diseños metodológicos prevalentes, países con mayor productividad, etc.) puede aportar información útil para orientar la investiga- ción venidera. El presente artículo intenta responder tales interrogantes a través de una investigación documental encuadrada en los li- neamientos de la revisión bibliográfica sistemática (Perestelo- Pérez, 2013). Enmarcada en esta estrategia metodológica, este trabajo realiza un relevamiento de una porción de la produc- ción científica reciente, siendo sus objetivos: (a) determinar la perspectiva conceptual-operacional predominante en los estu- dios actuales; (b) identificar las variables que actúan como an- tecedentes y consecuencias de la implicación en el trabajo; y (c) establecer las características principales de las investigacio- nes hasta aquí desarrolladas. No obstante, antes de responder a estos objetivos es pertinente realizar algunas consideraciones previas. Implicación en el trabajo: de la ambigüedad conceptual a su estatuto como constructo independiente En sus orígenes, la investigación sobre implicación ha estado atravesada por una notable ambigüedad, siendo posible iden- tificar la coexistencia de cuatro conceptualizaciones diferentes, a saber: (a) su comprensión en términos del lugar prominente que el trabajo ocupa en la vida de la persona (Dubin, 1955; Guion, 1958); (b) su equiparación a la participación del em- pleado en su trabajo (Allport, 1943; Bass, 1965); (c) su con- cepción como el grado de importancia que el desempeño laboral tiene para el autoconcepto y la autoestima del sujeto (French & Kanh, 1962; Lodahl & Kejner, 1965) y; (d) su defini- ción en los términos de un estado cognitivo de identificación psicológica con el trabajo realizado (Brooke, Russell, & Price, 1988; Kanungo, 1982; Paullay, Alliger, & Stone-Romero, 1994). Si bien las cuatro conceptualizaciones mencionadas compar- ten como común denominador la relevancia del trabajo, la pri- mera alude al grado de importancia atribuido al trabajo en general en comparación con otras esferas de la vida, tales co- mo la familia, el ocio, la religión y la comunidad (Dubin, 1955; Guion, 1958). Contrariamente, en las restantes concep- ciones la implicación se encuentra circunscripta al trabajo par- ticular y específico desarrollado por el individuo (Allport, 1943; Lodahl & Kejner, 1965; Kanungo, 1982). Del mismo modo, mientras que en la segunda conceptualización (Allport, 1943; Bass, 1965) la implicación es entendida en términos es- trictamente conductuales (vale decir, como el grado de autono- mía para tomar decisiones e influir positivamente en la estrategia y en los resultados de la organización); en las dos últimas en énfasis recae en los aspectos evaluativos. No obs- tante, mientras que una subraya componentes emocionales co- mo la autoestima (Lodahl & Kejner, 1965); la otra acentúa la faceta cognitiva del constructo (Kanungo, 1982). La ambigüedad conceptual y el “exceso” de significados atri- buidos inicialmente al término fueron motivo de críticas y cues- tionamientos. En efecto, diversos autores (Blau, 1985; Kanungo, 1982) objetaron que la conceptualización de la im- plicación como participación en el trabajo presenta cierta re- dundancia con los conceptos de autonomía (del inglés work autonomy ) y liderazgo participativo. Del mismo modo, conce- birla como el grado de importancia otorgado al trabajo resulta en una insoslayable superposición con el constructo “centrali- dad del trabajo”. De aquí que tales concepciones no hayan prosperado como conceptualizaciones válidas, siendo prácti- camente relegadas de la literatura específica a partir de 1980 (Brown, 1996). Con miras a precisar qué es y qué no es la implicación en el trabajo Kanungo (1982) introdujo el constructo work involve- ment ; concepto que fue recogido en la literatura en español bajo la denominación de “implicación hacia el trabajo”. Desde la perspectiva del autor, mientras la implicación hacia el traba- jo representa una creencia normativa culturalmente determina- da sobre la importancia del trabajo en general; la implicación en el trabajo es una creencia descriptiva basada en la capaci- dad de un trabajo en particular (el actual) para satisfacer las necesidades más importantes del individuo. Además de este constructo, se ha advertido (Morrow, 1983) que otros conceptos que integran el entramado nomológico de la psicología organizacional (particularmente, los referidos al compromiso) también podrían ser objeto de controversia. Tal es el caso, por ejemplo, de los conceptos de pasión por el tra- bajo, engagement, flow y compromiso organizacional. El término pasión describe una fuerte inclinación hacia una actividad (en este caso, el trabajo) que genera placer y que se considera importante, siendo su nota distintiva la internaliza- ción de ésta en el self (Vallerand, 2015). Aun cuando tanto en la pasión como en la implicación el trabajo ocupe un lugar prominente en la vida de la persona, en la implicación no se erige necesariamente como un componente de su identidad personal (Brooke et al., 1988; Kanungo, 1982); condición que sí es determinante en el caso de la pasión. El engagement describe un estado mental positivo de realiza- ción relacionado con el trabajo, siendo sus principales caracte- rísticas el vigor, la dedicación y la absorción en la tarea (Bakker & Schaufeli, 2014). Si bien engagement e implicación comparten su naturaleza motivacional, el engagement constitu- ye un estado relativamente transitorio que oscila diariamente al ritmo de las experiencias laborales; situación que no se com- prueba en la implicación, la que se encuentra libre del influjo de los pormenores cotidianos (Salessi & Omar, en prensa). El flow, en tanto, constituye una experiencia a corto plazo ca- racterizada por la inmersión absoluta en el trabajo, emociones positivas y experiencias de disfrute (Bakker, 2008). Al igual que la implicación, el flow presupone experiencias de placer, motivación e interés por la tarea, independientemente de los resultados derivados de la participación en ella. No obstante, en el flow la actividad laboral no es necesariamente significati- va en la vida de la persona constituyendo, además, una expe- riencia temporal emergente de la interacción con la tarea y circunscripta al tiempo que insuma la misma (Salessi & Omar, en prensa). SOLANA SALESSI Y ALICIA OMAR 47 A r t í c u l o s

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