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Papeles del Psicólogo es una revista científico-profesional, cuyo objetivo es publicar revisiones, meta-análisis, soluciones, descubrimientos, guías, experiencias y métodos de utilidad para abordar problemas y cuestiones que surgen en la práctica profesional de cualquier área de la Psicología. Se ofrece también como foro para contrastar opiniones y fomentar el debate sobre enfoques o cuestiones que suscitan controversia.

PAPELES DEL PSICÓLOGO
  • Director: Serafín Lemos Giráldez
  • Última difusión: Enero 2024
  • Periodicidad: Enero - Mayo - Septiembre
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  • ISSN Electrónico: 1886-1415
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Papeles del Psicólogo, 1998. Vol. (69).




REFLEXIONES SOBRE LA PSICOLOGÍA CLÍNICA EN LA PRÁCTICA PRIVADA

Francisco Bas Ramallo, Susana Bas Maestre

Doctor en Psicollgía, Psicoterapeuta. Licenciada en Psicología, Psicoterapeuta.

Desde la perspectiva de la práctica privada, en este trabajo se analizan las condiciones bajo las que un psicólogo clínico que termina su carrera accede al mercado laboral. Los retos y dificultades que tiene que afrontar. Las relaciones entre la formación recibida y las exigencias del mercado de trabajo. Sus posibilidades de supervivencia y lo que podría intentar hacer. Se constata que un 68% trabaja solo y se estima que durante la década de los ochenta, un 90% de los gabinetes de psicoterapia terminaron disolviéndose en la Provincia de Madrid. En una segunda parte el trabajo se extiende repasando las relaciones del psicólogo clínico de la privada con varios tópicos: la problemática de la formación post-grado y la obtención de las acreditaciones necesarias para un ejercicio protegido legalmente y asegurando un mínimo de calidad en su práctica; la evolución de las relaciones con el Colegio Oficial de Psicólogos, las Asociaciones Profesionales y la Universidad. Se finaliza el trabajo señalando los retos que esta profesión presenta cara a su futuro. El intrusismo y el fraccionamiento de las áreas aplicadas de la Psicología en dominios autónomos (con titulaciones independientes) puede generar un futuro incierto. Pero también hay en el colectivo signos para poder ir superando esos retos.

From a private practice perspective this article analyses the situation of a clinical psychologial who has finished his/her degree and enters the job market. The challenges and difficulties he/she has to face. The relation between the educational background and the job market demand. His/Her possibilities of surviving and what he/she can try to do. It is known that 68% work alone and that during the 80´s an estimated 90% of the phychotherapy offices in Madrid dissolved. The second part of the article expands on reviewing the relation of the private clinical psychologist with various topics: problems in post graduate education and obtaining the necessary accreditation for legal protection of the practice and assuring minimum quality in his/her practice; the evolution of the relationship with the Official School of Psychologists, professional associations and universities. The last part of the article analyses the challenges this profession holds for the future. The intrusion from other fields and fractionization of the applied areas of Psychology into independent discipline could create an unsure future. But there are also ways of overcoming those challenges.

En 1995 llevamos a cabo un análisis sobre este tema (Bas Ramallo, 1995), aunque no nos centrábamos exclusivamente en el ámbito de la privada. Querríamos en este otro momento "bucear" en el mundo de la actividad quizás más anónima y de carácter más íntimo que un profesional puede ejercer: el de la terapia psicológica dentro del contexto del sector privado.

De la constelación de temas sobre los que podríamos centrar nuestro interés vamos a limitarnos a los siguientes:

1. Condiciones iniciales del candidato en el momento en que quiere iniciar la andadura intentando buscar un trabajo en la "privada" o montando su propio gabinete de terapia

2. Supervivencia. Medios disponibles para sobrevivir. Asistencia técnica. Fuentes de estrés.

3. Relaciones del psicólogo clínico de la privada con otros temas y ámbitos, tales como: a) Problemática de la Acreditación; b) Colegio Oficial de Psicólogos; c) Asociaciones; d) Universidad; 4. Retos futuros.

En relación al primer punto, hay que reconocer que aunque la formación teórico-práctica con que salen actualmente los licenciados en psicología al mercado de trabajo ha mejorado considerablememte respecto a la que recibían hace una década, sigue siendo claramente insuficiente para poder ejercer su profesión directamente. El origen de este problema se ha analizado en varios foros y trabajos previos, pero nosotros sólo deseamos subrayar algunos factores clave que, a nuestro juicio, han posibilitado y siguen manteniendo este problema.

Los diseñadores de los planes de estudio han mantenido una visión estrictamente científica de la formación, y no científico-profesional como, a nuestro juicio, tenía que haber sido. Los profesores universitarios mantienen la actitud actual porque las principales contingencias que reciben (especialmente las económicas) no se vinculan con la actividad profesional (de hecho hay una Ley de Incompatibilidades que les impide tener ingresos fuera de la Universidad por tal ejercicio) y sí más bien con actividades científicas, pedagógicas o de investigación. Pero con mucha frecuencia, tampoco hay contingencia con su actividad teórico-práctica dentro de la Universidad, que sí sería compatible (por ejemplo, participación incentivada en Clínicas Universitarias, Servicios de Psicología Aplicada, etc.). De cualquier modo, cada vez son más los profesores que de uno u otro modo se acercan al quehacer clínico "en directo", y sus ámbitos de investigación se vinculan con más frecuencia a los temas cotidianos del psicólogo clínico presentes en su consulta. Pero los principales responsables de los planes de estudio siguen demasiado lejos de la realidad profesional. Hay que elogiar algunas iniciativas recientes del COP para que esto se enderece. Los nuevos planes de estudio reflejan esta problemática en la mayoría de las Universidades. La falta de formación laboral en los licenciados (enseñanza de materias tales como gestión de empresa, organización laboral, legislación, economía de empresa, etc.), hace que éstos salgan a un mercado extremadamente competitivo prácticamente desarmados, pero imbuidos en la problemática de escuelas y tendencias que favorece aún más su bloqueo e indigencia de partida. Reflejan así la problemática típica que se desarrolla dentro de las Facultades, no la problemática del trabajo (puestos de trabajo, modos de acceder al mercado laboral, etc.). Según nuestras fuentes, hay treinta mil psicólogos colegiados en España y cincuenta y cinco mil estudiantes de Psicología. Es decir, en cuatro o cinco años puede haber entre sesenta y ochenta mil psicólogos en España, de los cuales, y si la tendencia no cambia sustancialmente, alrededor de un ochenta por ciento se dedicarán (o desearán dedicarse) a la práctica privada. Hay pocas investigaciones que avalen este último dato (cfr. Ávila, 1989; Olabarría, Fernández y Ávila 1997), pero de ser éste y los anteriores verdaderos deberían hacernos reflexionar muy seria y responsablemente respecto a la formación recibida y su adecuación al mercado de trabajo. Necesitamos científicos, pero también necesitamos buenos profesionales (sin tratar de dicotomizar estos dos términos). En un futuro próximo la falta de formación práctica en áreas de mercado de valor estratégico puede tener graves consecuencias para el futuro profesional de los psicólogos (y no sólo de los clínicos). ¿Abrir Facultades de Psicología Clínica y de la Salud que incluya la Psicoterapia?. Es un tema muy complejo y de difícil decisión. El COP se ha posicionado claramente respecto a la relación entre la Psicología Clínica y la Psicoterapia en fecha próxima (Berdullas, 1997; Junta Estatal del COP, 1997). La formación post-grado, de carácter profesional, siguiendo estándares europeos puede ser otra salida. Pero la comentaremos más adelante, en el punto 3a.

Lo cierto es que las condiciones en las que se encuentra un candidato para ejercer su profesión, aparte de realizar un máster o cualquier otra formación post-grado complementaria, es confusa. Se parte en general de cero, hay que buscar un lugar si queremos montar nuestro propio gabinete, unos canales para darse a conocer, optar por formar un equipo o trabajar solo, buscar recursos económicos que le permitan soportar los primeros años en donde es muy probable que sus ingresos sean muy inferiores a sus gastos, generar líneas de procedimiento y organización dentro del grupo, etc., etc. Todos ellos van a constituir retos importantes. Es un dato de la experiencia aportada por nuestros alumnos que los problemas en las relaciones humanas, en el caso de constituir un equipo de trabajo en base a "amigos" o incluso organizando una empresa con selección de candidatos, etc., suele constituir un obstáculo muy frecuente y explica una parte importante de la mortalidad de los gabinetes.

2. Carecemos de información sobre la supervivencia de los Gabinetes privados. El COP debería de proveer fondos para estudiar este sector. Ofrecer becas y financiación para un estudio sistemático. Nosotros hemos hecho una prospección en base a dos trabajos anteriores: el de Verania Andrés y Pilar Ferrezuelo (1984) relativa a la confección de la Guía de Recursos Asistenciales en Psicología Clínica en la Provincia de Madrid (1983) y otro documento también del COP, la Guía de Recursos del Psicólogo (1991). En ambos se incluyen los Centros privados de la Provincia de Madrid. El primero también incorpora los públicos y el segundo se extiende a Extremadura y Castilla - La Mancha.

Según las autoras del primer trabajo, sólo contestó el 41% de los encuestados. Respondieron 144 Centros privados, luego inferimos que había censados unos 350 gabinetes en 1982 (año de la encuesta). De entre los 144 Centros presentes en la Guía, hemos seleccionado aleatoriamente 50, y hemos tratado de identificarlos en el otro estudio de 1991. Sólo lo hemos conseguido en 5 casos. Es decir, según esta primera aproximación al estudio de la continuidad de los Centros de psicología clínica en la provincia de Madrid, sólo un 10% de éstos se han mantenido entre 1982 y 1991. Naturalmente que podemos hacernos preguntas para cuestionar la validez de estas conclusiones (los psicólogos cambian el nombre de los Centros, se van a trabajar a otros empresas o gabinetes, ocultan su existencia por diversas razones, etc.), pero, que sepamos, no hay otros estudios. La impresión general de los psicólogos consultados coincide, en general, con la tendencia que señala esa cifra. La mortalidad de los Centros rondaría el 90% a lo largo de esa década.

Otro estudio que hemos acometido para tratar de conocer mejor la composición de los gabinetes es analizar el número de psicólogos que la forman. En base a la Guía de 1991 éstos son los datos: el 68% está formado por un solo psicólogo, un 10% por dos, otro 10% por tres, un 5,5% por cuatro y un 6,5% por cinco o más. La media es de 1,8 psicólogos por Centro. En definitiva, la soledad es una característica generalizada en nuestro trabajo. Dos de cada tres trabajan solos. Este factor tiene consecuencias a varios niveles (estrés, "desenganche", búsqueda de otras opciones laborales o mantenimiento del doble empleo con lo que esto puede implicar en distintos aspectos, etc.).

La confluencia de los dos factores señalados (mortalidad y aislamiento) constituye un buen reflejo de las dificultades que tiene que afrontar una empresa como la de ejercer, y vivir de ello, en psicología clínica.

¿Qué hacer ante problemas de esta envergadura?. Podríamos indicar algunas sugerencias. Incorporarse a Asociaciones Profesionales. Generar hábitos de formación continua que permite mantener contactos frecuentes con colegas de nuestra orientación y/o de otras. Asistir con frecuencia a Congresos y Jornadas. Investigar acerca de nuestro trabajo, especialmente acerca de lo que podríamos considerar nuestros fallos. Vigilar las fuentes de estrés personales (extraterapéuticas y propias de nuestra labor). Estar atentos a nuevas áreas de desarrollo de la Psicología Clínica aplicada, y un largo etcétera que podríamos añadir.

La labor terapéutica mantiene una vulnerabilidad permanente respecto a lo que podríamos denominar como "fuerza de la contingencia", es decir, "si no trabajo no cobro". Esto se da en otras actividades liberales, pero el significado que puede añadir la falta de esta contingencia es obvio: "no valgo como psicólogo" y "me he de dedicar a otra cosa". Y esto se decubre a veces después de haberse dedicado 6 ó 7 años a la Psicología (carrera, cursos post-grado, inicio del trabajo, etc.). Es necesario que el psicólogo clínico (o mejor, el terapeuta), sea entrenado lo antes posible en habilidades terapéuticas y trabaje adecuadamente sus propios problemas y su equilibrio personal. La supervivencia a veces no tiene que ver tanto con los conocimientos de Psicología que se poseen cuanto con la habilidad con que se utilizan. También cuenta mucho la sensibilidad, la empatía, creatividad, intuición, y un largo etcétera que no suelen constituir materias de estudio reglado en las Facultades de Psicología. En cambio, pueden ser determinantes para explicar por qué un psicólogo no sobrevive cuando ejerce su profesión.

Como vemos, las fuentes internas y externas de vulnerabilidad para la supervivencia son múltiples.

3a) El tema de la acreditación del Psicólogo Clínico ya lo hemos tratado extensamente en otro lugar (Bas Ramallo, 1995). Reproducimos aquí el organigrama funcional que ofrecíamos como propuesta en ese anterior trabajo (Fig.1). El Perfil del Psicólogo Clínico, incluido en este mismo número de Papeles, se extiende también sobre este tema. Uno de nosotros formó parte de la Comisión de Expertos que trabajó con el COP para su elaboración. Ya entonces subrayamos la necesidad de la práctica supervisada previa y de un mínimo de equilibrio personal para poder ejercer la psicoterapia. Ambas funciones debería poder realizarlas el Centro de Formación correspondiente. Muchos Centros privados ejercen formación en psicoterapias a la vez que hacen terapia, y contar con personal acreditado para el ejercicio de sus labores asistenciales, de formación y supervisión es importante. La contratación de personal por las empresas se haría bajo un mayor nivel de confianza. En cualquier caso, el compromiso del COP con la idea del PIR y la formación práctica que reciben los estudiantes de Psicología no permite ya mucho margen de maniobra para hacer otras cosas. Nuestra vinculación a los foros europeos genera otro frente de condicionantes inevitables. El PIR favorecerá directamente a un pequeño número de psicólogos vínculados a la pública (normalizando su estatus y homologándonos como especialidad sanitaria), e, indirectamente, dará fortaleza a la imagen profesional del psicólogo clínico en general.

3b) La relación de los Centros Privados con el COP ha experimentado notables altibajos desde la fundación de éste en 1980. La influencia sobre la política del COP creemos que ha sido globalmente limitada. La razón quizá estribe en las dificultades crónicas del psicólogo de la privada por dedicarse a las tareas del Colegio. Sus horarios no suelen ser compatibles. La "atomización" generalizada de su práctica profesional (aislamiento en el ejercicio, asociacionismo débil, etc.) facilita a su vez el mantenimiento de ese estado de cosas. "Buscarse la vida", privaba. Colaborar con el COP se hace con frecuencia incompatible con esa meta. Siempre ha habido una excepción: los clínicos de la pública (Universidades, Centros de Salud, instituciones oficiales en general). Como funcionarios ya tenían "asegurada la vida". Esa circunstancia ha generado una profunda asimetría en el peso de la influencia de un sector sobre el otro en el COP. Por otro lado, la mayor vinculación (y comunicación entre sí) de los psicólogos de la pública con grupos políticos y sindicales les ha brindado otra fuerza añadida para influir sobre la marcha del COP. A veces hemos tenido la impresión de que las personas independientes han ido progresivamente siendo desplazadas de los centros de decisión estratégicos del COP. Este peligroso sesgo, junto al hecho de representar a la pública de modo mayoritario, ha facilitado en ocasiones un efecto rechazo, un mayor alejamiento de los Centros y personas vinculadas a la actividad privada respecto a la vida del COP. Ese 80 % de psicólogos que trabajan en la privada no se ha visto representado en los órganos de mando de los Colegios de un modo proporcional y sostenido. En definitiva, en la dialéctica de este proceso histórico se ha venido reforzando un distanciamiento entre ambos sectores. Aunque nos consta que siempre ha habido intentos para acercarlos (por una y otra parte), no es menos cierto que en la actualidad algunos Colegios pueden verse como extensiones de los intereses de algunos organismos oficiales, por ejemplo, de la Universidad. Resulta paradójico que una entidad como la universitaria, en donde la mayoría de los profesores no están siquiera colegiados, o no ejercen profesionalmente, puedan disponer de los fondos que los de la privada abonan todos los años al COP con fines sobre los que ellos raramente pueden ejercer un control o influencia. Pero no queremos dar la impresión de severidad excesiva en este análisis. Nos consta que hay personas vínculadas al mundo universitario en los órganos directivos del COP que hacen notables esfuerzos para arreglar estos temas. Por otro lado, las relaciones del COP con la Universidad son deseables, aunque creemos que aún es más importante su relación con los Centros Privados. Sólo desearíamos que fuera más equilibrada y proporcional a fin de que los legítimos intereses de la privada también tuvieran su campo de expresión en los foros adecuados del COP. Desgraciadamente, las propias limitaciones de la privada para vincularse más y el estado actual del desarrollo de este proceso no facilitan esta tarea. Quizá la profundización en la Secciones de Clínica y un ordenamiento equilibrado del personal de las Divisiones futuras podría dar mejor salida a este problema. Pero, en el caso de las Secciones, sus órganos deberían disfrutar de más autonomía de la que disponen ahora y estar formados por más personas independientes.

3c) La relación de los gabinetes privados con las Asociaciones profesionales ha experimentado un auge importante en la última década. Creemos que es bueno que sea así. La Federación Española de Asociaciones de Psicoterapia (FEAP), la principal agrupación de asociaciones incluía 44 miembros en Septiembre del 97, último dato del que disponemos. Profundizar en el asociacionismo creemos que es una tarea urgente por parte de todos los psicólogos clínicos. Una sociedad democrática se caracteriza, entre otras muchas cosas, por la capacidad de sus ciudadanos para asociarse libremente alrededor de temas e intereses que puedan compartir. Los Centros privados pueden verse muy beneficiados por este movimiento. El COP debería favorecerlos más, como una expresión legítima y deseable de sus colegiados. Una visión centralista del COP podría interferir gravemente en esta meta, haciendo más lento un proceso del que nuestra profesión podrá salir muy reforzada.

Respecto de la FEAP, solo dos comentarios muy breves. De nuevo creemos que la Universidad y las orientaciones políticas tienen un peso cualitativamente muy señalado en su Junta Directiva. La Federación parece querer aglutinar a gran parte de "la privada", manteniendo así la tensión en un extremo del hilo y, por tanto, controlando toda la tensión junto con el COP. Aunque en apariencia el COP y la FEAP mantienen diferencias profundas y posiciones encontradas, puestas reiteradamente de manifiesto en las páginas de Papeles del Colegio o en el Boletín de la FEAP, lo cierto es que creemos que también hay muchas afinidades, tanto en los orígenes de la Federación como en la función de control que sobre el sector tanto privado como público (pero muy especialmente sobre el privado) podría estar ejerciendo la diada. Es bueno el COP y es buena la FEAP, pero también sería de desear una mayor diversificación de los "centros de poder" del ejercicio de nuestra profesión. Por otro lado, la FEAP sigue aceptando que otras profesiones, distintas a la de psicólogo o médico, puedan ejercer la Psicoterapia. Esa condición atenta a la clara definición del perfil de nuestra profesión (que como ya hemos señalado antes, se incluye como documento en este número, tras un largo proceso de gestión), facilitando una ambigüedad profesional que será sin duda aprovechada por otros sectores y profesiones para generarnos un intrusismo adicional al que ya soportamos.

Es urgente una reorientación clara de la FEAP en este sentido. Algunos Centros privados y muchas Universidades no deberían ofrecer formación post-grado a nivel de máster o cursos de especialización a personas no tituladas en Psicología o Medicina (en este caso con las especialidades idóneas o la formación complementaria necesaria). En la actualidad se hace de manera bastante indiscriminada.

3d) Las relaciones de la Universidad con los Centros privados ha mejorado notablemente desde la implantación del Practicum para los alumnos de los últimos años de la carrera. En cualquier caso la falta de realismo de las horas asignadas para estas prácticas y la falta de asignaciones compensatorias para los Centros que las ejercen, hace que su calidad pueda no ser todo lo deseable que quisiéramos.

También echamos en falta un mayor acercamiento de la institución pública hacia los Centros privados ¿Qué pueden ofrecernos las Universidades? creo que presentarnos especialistas para investigación en tópicos de la Clínica y la Psicoterapia, asesoramiento en temas especiales, en donde la investigación básica puede aportar ideas que pueden revertir en aplicaciones tangibles y un largo etcétera. La "privada" también puede ofrecer cosas interesantes: contextos "ad hoc" para investigar procesos terapéuticos, muestras de pacientes con amplia historia conocida (con el anonimato garantizado, naturalmente), la experiencia de los terapeutas y de los Gabinetes, etc, etc.

De nuevo no se aprecia en las Facultades de Psicología, globalmente hablando, una política decidida de acercamiento al sector privado para crear empresas mixtas Universidad-Empresa que reúna esfuerzos tendentes a optimizar sus respectivos recursos, tanto en el ámbito de la investigación básica como en el de la aplicada. Todos deberíamos desarrollar más imaginación y compromiso en esa dirección.

4. El futuro nos presenta muchos retos. No podríamos abordar cada uno de ellos con un mínimo de profundidad. Por ello, vamos a tratar de señalar mediante un listado aquellos que consideramos más acuciantes:

1) Precisar definitivamente el estatus legal del psicólogo clínico y del psicoterapeuta, a fin de saber a qué atenernos y limitar el intrusismo.

2) Precisar la acreditación de los Centros de Formación de psicoterapeutas, así como el correspondiente para los psicólogos que quieran acreditarse.

3) Favorecer un mayor asociacionismo.

4) Mantener el esfuerzo que ha demostrado la práctica privada en la formación permanente (p. ejemplo, entre 1983 y 1993 los centros privados han quintuplicado el número de cursos anunciados, ofreciendo, por ejemplo, el 92% de todos los cursos ofrecidos en 1993) (Bas Ramallo, 1995, pp.408-410).

5) Profundizar en la extensión de la Psicología de la Salud, Preventiva y Comunitaria.

6) Publicar resultados de la terapia para seleccionar más y más programas y procedimientos de probada eficiencia (otras consideraciones sobre temas técnicos pueden verse en Bas Ramallo, 1992).

7) Implicarse más en investigación aplicada y participar activamente en Congresos y Jornadas profesionales; crear más líneas de colaboración con la Universidad.

8) El recorte del gasto público hará que en el futuro el sector privado adquiera más peso. El COP debería prepararse para ser un fiel y democrático reflejo de esa situación.

9) Crear coberturas de seguridad económica para los Centros de Terapia, dada su especial vulnerabilidad a las oscilaciones de la economía.

10) Mejorar la imagen pública del psicólogo clínico, sus funciones, lo que puede hacer por la sociedad y los individuos y grupos. El COP está haciendo cosas pero debe hacer más.

11) Investigar más sobre el impacto negativo de nuestra práctica profesional en los pacientes.

12) Incrementar nuestra crítica y autocrítica a todos los niveles, tanto en nuestra práctica privada como en los escenarios públicos, a fin de generar dinámicas de superación que permitan vencer errores y la selección de las formulaciones más idóneas para cada situación.

El COP ha desarrollado en los últimos años una intensa y constructiva actividad en varios frentes, todos ellos esenciales para nuestra vida profesional. La universidad se abre más y más al mundo laboral, a través especialmente de sus profesores y de sus líneas de investigación cada vez más vinculadas a necesidades sociales y clínicas. La privada mantiene una pujante línea de formación permanente y de difundir las experiencias que va acumulando.

A pesar de los importantes retos que nos esperan, vemos potencialidades en nuestras instituciones y en el cuerpo de profesionales que nos inspiran confianza y nos permiten contemplar un futuro esperanzador.

REFERENCIAS

Andrés, V. y Ferrezuelo, P. (1984). Guía de Recursos Asistenciales en Psicología Clínica en la Provincia de Madrid. Madrid: COP.

Ávila-Espada, A. (1989). La Psicología Clínica en España: perspectiva de una década. Papeles del Psicólogo, 36-37, 84-89.

Bas Ramallo, F. (1995). Las terapias cognitivo-conductuales: Una visión crítica. Clínica y Salud, 3, 117-150.

Bas Ramallo, F. (1995). Reflexiones sobre la Psicología Clínica en España y sobre la acreditación del Psicólogo Clínico. Psicología Conductual, 3, 401-418.

Berdullas, M. (1997). Noticias breves. Infocop, 1, 14.

Colegío Oficial de Psicólogos. (1991). Guía de Recursos en Psicología. Entidades y Profesionales Liberales. Madrid.

Junta Estatal del COP. (1997). La Psicoterapia como disciplina psicológica. Papeles del Psicólogo, 67, 4-6.

Olabarría, B., Fernández, H. y Ávila-Espada, A. (1997). Reflexiones sobre la Psicología Clínica en España. En Anuario de Psicología Clínica Producida en Lengua Española, Clínica y Salud, 8, (1), 9-36.

Material adicional / Suplementary material

Figura 1. Modelo de Organigrama Funcional

Figura 1. Modelo de Organigrama Funcional

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