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Papeles del Psicólogo es una revista científico-profesional, cuyo objetivo es publicar revisiones, meta-análisis, soluciones, descubrimientos, guías, experiencias y métodos de utilidad para abordar problemas y cuestiones que surgen en la práctica profesional de cualquier área de la Psicología. Se ofrece también como foro para contrastar opiniones y fomentar el debate sobre enfoques o cuestiones que suscitan controversia.

PAPELES DEL PSICÓLOGO
  • Director: Serafín Lemos Giráldez
  • Difusión: (Noviembre 2013)
         Media de difusión: 57.900 ejemplares
  • Periodicidad: Enero-Abril | Mayo-Agosto | Septiembre-Diciembre
  • ISSN: 0214 - 7823
  • ISSN Electrónico: 1886-1415
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Papeles del Psicólogo, 2000. Vol. (76).




LA UTILIZACIÓN DE LOS TESTS EN ESPAÑA

José Muñiz y José Ramón Fernández Hermida

Universidad de Oviedo

Los tests constituyen una de las tecnologías de recogida de datos más utilizadas por los psicólogos en el ejercicio de su profesión. Al igual que cualquier otra tecnología científico-profesional, los tests son susceptibles de usarse adecuada o inadecuadamente. En la actualidad existe todo un conjunto de instituciones, tanto nacionales como internacionales, que están llevando a cabo actividades diversas encaminadas a potenciar el uso adecuado de los tests. En nuestro país el Colegio Oficial de Psicólogos ha puesto en funcionamiento una Comisión de Tests que está trabajando también en esa dirección, coordinada con otras organizaciones internacionales. A iniciativa de la Comisión de Trabajo sobre Tests de la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos Profesionales, se está realizando una encuesta en los países europeos para conocer la opinión de los psicólogos acerca de diversos aspectos relacionados con la práctica de los tests. Esta información resultará de gran ayuda para tomar las decisiones adecuadas y así mejorar el uso que se hace de los tests tanto en Europa como en nuestro país. En el presente trabajo se exponen los resultados de la encuesta obtenidos en una muestra de 3.455 psicólogos españoles. En líneas generales se observa una actitud positiva de los psicólogos hacia el uso de los tests, a la vez que se pone de manifiesto la necesidad de que las instituciones adopten un papel más activo para mejorar el uso de las pruebas. Los resultados indican que los tests que más utilizan los psicólogos españoles son los de Inteligencia, seguidos de los de Personalidad y escalas de evaluación psicopatológica. En el trabajo se analizan los resultados de la encuesta en detalle y se discuten algunas de las posibles medidas para mejorar el uso de los tests en nuestro país.

Tests and Testing in Spain. Tests constitute one of the technologies more frequently used by psychologists in their professional practice. As any other scientific technology, tests can be used in appropriate or inappropriate ways. Currently, different institutions, both national and international, are developing projects and activities aimed to improve testing practices. In our country, the Spanish Psychological Association (Colegio Oficial de Psicólogos) has created a task force on Tests and Testing which, coordinated with other international committees, is working in the same direction. In Europe the task force on Tests and Testing created by the European Federation of Professional Psychologists Association (EFPPA) has designed a questionnaire in order to sample the opinions of professional psychologists about tests and testing. This information will be very helpful in making the right decisions to improve testing practices in Europe, our country included. In this paper, the results obtained using the EFPPA Questionnaire are presented. A sample of 3.455 Spanish psychologists answered the questionnaire. In general, Spanish psychologists show a positive attitude toward tests and testing, manifesting, at the same time, the need for institutions to adopt a more active role in promoting good testing practices. Results show that tests more frequently used are Intelligence tests, Personality questionnaires, and clinical assessment scales. Finally, the results are analyzed in detail, and some possible measures to improve testing practices in our country are discussed.

La profesión de psicólogo es ciertamente compleja, pues tiene como objetivo el entender y predecir la conducta humana en los distintos escenarios en los que se desarrolla, que son muchos y variados, casi infinitos. La acción humana no se deja apresar fácilmente, no es lineal y directa, mas bien tiende a ser retorcida e indirecta, no iba descaminado Kant cuando decía que nada estrictamente recto puede hacerse del retorcido tronco del que están hechos los humanos. Para tratar de alcanzar ese noble objetivo de entender a los humanos, los psicólogos utilizan aquellos procederes y métodos que mejor cuadran al objeto de estudio y más se ajustan al contexto en el que se dan las conductas a estudiar. Puesto que hay muchos tipos de conducta y no son menos numerosos los contextos en los que se dan, los psicólogos se ven obligados a manejar técnicas y métodos variados, todos ellos legítimos, siempre y cuando los resultados obtenidos sean capaces de superar una rigurosa comprobación empírica, lo cual no es negociable. Pues bien, entre esa plétora de posibles técnicas a disposición del psicólogo, los tests ocupan un lugar destacado, hasta tal punto que no es infrecuente que el lego identifique a los psicólogos con los tests. Un test es una muestra objetiva y significativa de conducta que toma el psicólogo porque considera que le va a ser útil para entender algún aspecto de la conducta humana. Los tests, como cualquier otro instrumento de medida, en cualquier ámbito de la ciencia, genera mediciones no exentas de errores, de lo que se trata es de minimizarlos, es decir, de hacer que las pruebas sean lo más fiables posible. Por otro lado, las inferencias que se hagan a partir de los datos obtenidos con los tests han de contrastarse empíricamente, es decir, han de validarse; no se validan los tests, se validan las inferencias hechas a partir de ellos.

Los tests, como cualquier otra tecnología, pueden utilizarse adecuadamente, en cuyo caso constituyen un inestimable recurso para los psicólogos, o pueden usarse de forma incorrecta, en cuyo caso pueden causar serios perjuicios a las personas implicadas en el proceso de evaluación. Bien utilizados, los tests abren la posibilidad histórica de juzgar a las personas de forma igualitaria, por sus méritos demostrados, no por criterios como la cuna, la tribu, la familia, la apariencia, las cartas de recomendación, o el juicio subjetivo de supervisores y profesores (Muñiz, 1997, 1998). Ése era su espíritu pionero y sigue siéndolo, otra cosa es que gentes sin la preparación pertinente utilicen las pruebas de forma impropia, lo cual no es del todo ajeno a la historia de nuestra ciencia psicológica (Cronbach, 1975). De cara al futuro, trátase de minimizar en lo posible los usos inadecuados de tests y escalas, sin caer en la perezosa postura intelectual de negar de plano su utilización por el simple hecho de que en algunas situaciones usuarios ignorantes no los utilicen como debieran.

Todo lo dicho hasta ahora resulta muy académico y aséptico, pero los profesionales que usan los tests como parte de su trabajo suelen hacerse necesariamente algunas preguntas muy concretas, tales como, ¿los tests de los que dispongo reúnen las condiciones técnicas exigibles? ¿Los profesionales utilizan adecuadamente los tests? ¿Cuáles son los tests más utilizados? ¿Qué se puede hacer para mejorar los tests y su práctica? Este artículo trata sobre esas cuestiones y las opiniones que los psicólogos españoles tienen sobre ellas, pero antes de intentar contestarlas, veamos una breve panorámica de lo que se está haciendo para evitar la mala práctica de los tests. Si el uso de los tests, tanto en países de nuestro entorno como España, es manifiestamente mejorable, y lo es, lo primero que habría que preguntarse es ¿por qué se utilizan mal los tests? Una autora tan conocida como Anastasi (1987) se hace esta misma pregunta y tras analizar tres posibles razones, a)intento deliberado de distorsionar la verdad, b) negligencia, y c) insuficientes conocimientos acerca del uso de los tests, concluye que esta tercera, insuficientes conocimientos acerca del uso de los tests, es la causa más frecuente de una práctica inadecuada. Si ello es así, y hay un acuerdo bastante generalizado en que lo es, hay que plantearse a continuación qué se puede hacer para remediarlo. Las posibles fuentes de errores en el uso de las pruebas son muy variadas, Eyde y cols. (1993), por ejemplo, identifican algunas de las más habituales, como son: no ser consciente de la necesidad de utilizar varias fuentes de datos convergentes, tomar decisiones importantes basándose únicamente en las puntuaciones en los tests, no restringir la aplicación de los tests a personal cualificado, fotocopiar materiales sujetos a copyright, hacer interpretaciones que van más allá de los límites del test, etc.

En los distintos países las organizaciones e instituciones implicadas han ido adoptando distintas medidas encaminadas a la mejora del uso de los tests. No se olvide que hay muy diversos colectivos interesados en que la práctica de los tests sea la adecuada, tales como los editores de pruebas, los autores de los tests, los profesionales, asociaciones de psicólogos, Colegios Oficiales, los propios evaluados como consumidores de tests, etc. Las acciones emprendidas para mejorar el uso de las pruebas pueden articularse en torno a dos estrategias generales: Restricción y Formación.

Restricción

La estrategia basada en la restricción agrupa todas aquellas acciones que tratan de restringir el uso de los tests a profesionales que tengan acreditados sus conocimientos para manejarlos. El sistema más extendido, vigente también en España, es la clasificación de las pruebas en tres niveles, A, B y C, según el grado de especialización requerido. Así, en el grupo A estarían las pruebas de rendimiento y conocimientos, en el B los tests colectivos de aptitudes e inteligencia y en el C los tests de aplicación individual de inteligencia y personalidad, así como otras pruebas complejas, como algunos tests proyectivos. En España para poder adquirir las pruebas de los niveles B y C hay que estar en posesión del título de psicólogo. Esta restricción de uso, suponiendo que se implementa con rigor, que es mucho suponer, ¿garantiza por sí sola un uso adecuado de los tests? La respuesta es claramente que no, como muestran empíricamente Moreland y cols. (1995) y Simner (1996). La medida, aunque interesante y necesaria, no garantiza por sí sola un buen uso de los tests, ha de complementarse con otras convergentes. Es evidente que el mero hecho de poseer el título de psicólogo no garantiza la formación adecuada para utilizar con rigor muchas de las pruebas encuadradas en los apartados B y C. Para evitar esto, en países como Inglaterra se llevan a cabo acreditaciones para pruebas específicas, existiendo en el colegio de psicólogos inglés una relación de las personas acreditadas (Bartram, 1996). Las restricciones impuestas varían bastante de unos países a otros (Bartram y Coyne, 1998; Muñiz et al., 1999), pero parece claro que por sí solas no son garantía de una buena práctica, debiendo complementarse con la vía formativa. Desde luego, si un profesional es sensato nunca utilizará una prueba para la cual no tiene la preparación adecuada, de modo que, en esto como en otros casos, su criterio profesional es clave.

Formación e información

En cuanto a las acciones formativas e informativas implementadas para tratar de mejorar el uso de los tests son también muy variadas, basándose en la plausible asunción de que si un profesional conoce adecuadamente la práctica de los tests, la probabilidad de que los use inadecuadamente se rebaja notablemente, por lo que ésta parece ser la estrategia más eficaz a largo plazo (Fremer, 1996; Tyler, 1986). Algunas de las acciones se centran sobre el propio test, ofreciendo información acerca de su calidad técnica, tal es el caso de las revisiones hechas por expertos. En Holanda el colegio oficial de psicólogos revisa periódicamente los tests existentes en el mercado mediante un modelo de revisión estándar (Evers, 1996) y publica las revisiones en un libro que se pone a disposición de los profesionales. Algo parecido se hace también en Inglaterra (Bartram, 1996). En España la Comisión de Tests del COP ha diseñado un modelo de revisión de tests basado en los modelos holandés e inglés, con el fin de revisar en un futuro próximo los tests más utilizados en nuestro país. La Federación Europea de Asociaciones Profesionales de Psicología (EFPPA) ha establecido una Comisión de tests que, entre otras cosas, está elaborando también un modelo europeo para la revisión de tests, que podrían adoptar los distintos países, entre los que se encuentra España. Trátase, en definitiva, de poner a disposición del profesional la mayor información disponible sobre la prueba, junto con los juicios razonados de los expertos.

Al lado de esta información sobre el propio test, diferentes organizaciones elaboran diversos documentos para guiar a los profesionales en el uso de las pruebas. Los más generales de estos son los códigos éticos y deontológicos, que siempre incluyen algunas indicaciones en relación con el uso de las pruebas, véase por ejemplo el código español (Colegio Oficial de Psicólogos, 1993), el europeo (European Federation of Professional Psychologists Association, 1996), o el norteamericano (American Psychological Association, 1992). Otro código general de sumo interés es el que está elaborando la asociación europea de evaluación psicológica (Fernández-Ballesteros, 1997), el cual trata de abarcar no sólo el uso de los tests, sino otros aspectos implicados en el proceso global de la evaluación. Ahora bien, lo más habitual es que las organizaciones elaboren estándares o directrices específicas dirigidas a guiar y orientar todos los aspectos implicados en la práctica de los tests, desde su construcción hasta su aplicación. Existen numerosas directrices de este tipo (Muñiz, 1997), pero las más utilizadas en todo el mundo son los estándares técnicos elaborados por la Asociación de Psicología Americana en colaboración con otras dos organizaciones (American Psychological Association et al. 1999). Estos estándares están más orientados a los aspectos técnicos, mientras que las directrices elaboradas por la International Test Commission (ITC) se orientan más al uso de los tests. Estas directrices de la ITC han sido adaptadas al contexto español por la comisión de tests del COP y se publicarán en breve en nuestro país. Otro aspecto importante es el de la traducción/adaptación de las pruebas de unas culturas a otras, lo cual es especialmente relevante en un país como España, en el que la mayoría de las pruebas son importadas, agravándose incluso la situación al utilizarlas en los tres idiomas oficiales (vasco, gallego y catalán), además del castellano. A este respecto son de sumo interés las directrices editadas por la ITC sobre cómo proceder para una adaptación correcta de los tests de unas culturas a otras, ya publicadas en castellano por Muñiz y Hambleton (1996). Sólo hemos citado algunas de las directrices más conocidas, una buena revisión de las distintas iniciativas sobre directrices para el uso de los tests puede consultarse en Bartram (1998).

Objetivos del trabajo

En las líneas anteriores hemos tratado de esbozar una panorámica general de la problemática implicada en el uso de los tests, que sirva como marco de referencia para entender los distintos tipos de iniciativa emprendidos para mejorar su práctica. De todo lo dicho puede concluirse que restringir el uso de los tests a profesionales cualificados, junto con una acción persistente de información y formación de los usuarios parece ser la fórmula más eficaz para combatir la utilización inadecuada de los tests. Ahora bien, ¿qué piensan los psicólogos españoles de todo esto? ¿Son partidarios de usar tests? ¿Los usan? ¿Cuáles? No sabemos con certeza las respuestas a estas y otras preguntas similares, así que el objetivo central de este trabajo será tratar de responder empíricamente a esas cuestiones, pues sin conocerlas mal se podrán tomar medidas correctoras, si ello fuera necesario. Para llevar a cabo el trabajo se pasó una encuesta a una muestra de psicólogos, tal como se describe a continuación.

Encuesta

Se utilizó la encuesta elaborada por la Comisión de Tests de la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos Profesionales (EFPPA). Esta encuesta se diseñó para recoger la opinión de los psicólogos profesionales de los distintos países europeos acerca de los tests y su uso. Su adaptación a nuestro país se llevó a cabo en el seno de la Comisión de Tests del Colegio Oficial de Psicólogos. Como puede verse en el Apéndice, la encuesta consta de

25 ítems tipo Likert y una pregunta abierta acerca de los tests más utilizados. Se incluye además un apartado para que se puedan hacer cualquier tipo de observaciones. En los ítems tipo Likert la escala de puntuación va de 1 (Desacuerdo total) a 5 (Totalmente de acuerdo).

Descripción de la muestra

La encuesta se envió por correo a todos los miembros del Colegio Oficial de Psicólogos. Se incluía un sobre con el franqueo abonado y una carta explicativa de los objetivos de la encuesta. También era posible responder a la encuesta a través de internet, identificándose previamente como colegiado. Como se observa en la Tabla 1, se recibieron 3.455 respuestas válidas, un 12,4% de las cartas enviadas, lo cual puede considerarse satisfactorio. La distribución de las respuestas en función del área profesional, del sector de trabajo (público, privado) y tasa de desempleo puede observarse en la Tabla 2. Esta distribución es bastante coincidente con la distribución real, según los datos de los que dispone el Colegio Oficial de Psicólogos obtenidos en una muestra de 6.765 colegiados (columna COP de la Tabla 2), lo cual parece indicar que no se observan sesgos sistemáticos relevantes en el patrón de respuestas obtenido.

Resultados

En la Tabla 3 aparecen las medias y desviaciones típicas obtenidas para cada uno de las preguntas de la escala.

Los datos hablan por sí mismos, pero merece la pena subrayar algunos. Destaca en primer lugar la conciencia clara de los profesionales de que las enseñanzas recibidas durante la carrera de Psicología no son suficientes para utilizar correctamente la mayoría de los tests (Ítem 1). La consecuencia inmediata es la necesidad de una formación de postgrado. También resulta evidente (Ítem 2) que los profesionales demandan una mayor información técnica sobre los tests. La necesidad de establecer requisitos técnicos mínimos obligatorios (Ítem 6) resulta muy clara, así como la demanda de una legislación que controle los posibles abusos en la utilización de los tests (Ítem 7). Hay un acuerdo bastante generalizado sobre la conveniencia de que el COP ejerza un papel más activo en la regulación del uso de los tests (Ítem 15). La actitud claramente positiva de los profesionales hacia el uso de los tests queda reflejada en los ítems 17 y 18. Los profesionales los consideran una excelente fuente de información si se combinan con otros datos y se usan adecuadamente, no de cualquier manera.

Entre los problemas de uso más habituales encontrados por los encuestados en su entorno, cabe destacar que en general no se aprecia que sea un problema grave (Ítem 10), aunque el problema está ahí, con una puntuación media de 3,37. A la hora de identificar los problemas de uso aparece como lo más frecuente el hacer fotocopias (Ítem 19.1), el no tener presentes las condiciones locales (Ítem 19.6) y no estar al día y contrastar las interpretaciones con otros (Ítem 19.3).

Consistencia interna de la escala

El coeficiente alfa de la escala es de 0,63, lo cual resulta más bien bajo, como era de esperar, puesto que la escala no se construyó bajo la óptica de obtener un instrumento homogéneo, sino que se trató de los ítems cubriesen las distintas dimensiones implicadas en el uso de los tests. De hecho al realizar una análisis factorial de la escala se obtuvieron seis factores con valores propios mayores que la unidad (Tabla 4), que explican el 50,4% de la varianza total. La rotación de los factores fue ortogonal, suprimiéndose en la Tabla 4 los pesos de las variables con valores inferiores a 0,40 para facilitar la interpretación.

En el primer factor se agrupan todos los ítems relacionados con los problemas de uso de los tests en el entorno profesional de los psicólogos. El segundo factor también es muy claro, saturando en él los ítems indicadores de la actitud de los psicólogos hacia los tests. El tercer factor se refiere a la necesidad de regular el uso de los tests. El cuarto factor se centra en la formación, información y conocimientos sobre los tests. El quinto factor agrupa dos ítems referidos a la permisividad en el uso de las pruebas, y el sexto podría denominarse de competencia y derechos de las personas evaluadas. La estructura factorial resulta bastante clara y responde razonablemente a las dimensiones barajadas a la hora de construir los ítems.

Tests más utilizados

En la Tabla 5 aparecen clasificados por categorías los tests que aparecen citados como más utilizados por los psicólogos. En la Tabla 6 aparecen los tests concretos más utilizados. Como se puede observar se trata de tests clásicos, con predominio de los psicométricos frente a los proyectivos, de los que sólo aparece el Rorschach en séptimo lugar. Esto contrasta con los resultados obtenidos por Muñiz y cols. (1999) en los países latinoamericanos, donde predominan los tests proyectivos. En Argentina, por ejemplo, los tres tests más utilizados, según los expertos consultados, son, por este orden, el Rorschach, Figura Humana y TAT, es decir, los tres proyectivos.

Análisis de los datos y conclusiones

Lo primero que cabe subrayar en los datos obtenidos es la actitud positiva que muestran los psicólogos hacia los tests utilizados adecuadamente. Estos resultados coinciden en líneas generales con los obtenidos en un trabajo anterior realizado por Poortinga y cols. (1982) en varios países, en el que participó España (Seisdedos, 1982). Los datos también resultan convergentes con los obtenidos por Muñiz y cols. (1999) en un trabajo en el que se pedía la opinión a los expertos de varios países, incluido el nuestro. Todo ello parece indicar que los psicólogos no tienen ninguna reserva ante el uso de los tests en el ejercicio de su profesión siempre y cuando éstos se utilizan en su justa medida, es decir, como una herramienta coadyuvante de la labor profesional y no como varitas mágicas para solucionar problemas o tomar decisiones. Esta actitud positiva no impide a los psicólogos manifestar con claridad que la práctica diaria de los tests en España dista bastante de ser perfecta y que hay diversos aspectos que deberían de mejorarse cuanto antes. Echan de menos, por ejemplo, una mayor implicación de las organizaciones profesionales en la regulación del uso de las pruebas, así como una mayor información sobre aspectos técnicos de los tests, tales como revisiones independientes, investigaciones, etc. También hay una clara demanda de una formación continuada, pues resulta evidente que la formación de la carrera no es suficiente para utilizar todas las pruebas publicadas

Las organizaciones profesionales y científicas, tanto a nivel internacional como nacional, han tomado buena nota de esta demanda de un papel más activo y están implementando algunas medidas en esa dirección, como ya se ha señalado en la introducción de este artículo. En el caso de España el Colegio Oficial de Psicólogos ha establecido una Comisión de Tests que viene trabajando en estos temas desde hace varios años. Fruto de ese trabajo ha sido la publicación en castellano de las directrices de la International Test Commission (ITC) para la Adaptación y Traducción de los tests de una cultura a otra (Muñiz y Hambleton, 1996), lo cual es muy importante en nuestro país, donde los tests importados son legión, amén de la traducción de éstos al resto de las lenguas oficiales: vasco, gallego y catalán. En breve se editarán en castellano las directrices de la ITC para el uso de los tests, así como un modelo para la revisión de las pruebas por expertos, lo cual pondrá a disposición de los profesionales una autorizada información sobre las características técnicas de las pruebas. Modelos de este tipo ya están funcionando con resultados muy satisfactorios en Inglaterra y Holanda. Cabe esperar que todas estas medidas y otras que se desarrollarán en el futuro contribuyan a ir mejorando el uso que se hace de los tests. Una de las medidas actualmente en debate en la Comisión de Tests de la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos Profesionales (EFPPA) es la posibilidad de utilizar un sello de acreditación o control de calidad que garantice la adecuación técnica de las pruebas, por el momento Alemania es el país que más ha avanzado en esta dirección, aunque aún no ha implantado el sistema en toda su extensión.

La otra gran demanda es la necesidad de una formación especializada de postgrado, complementaria a la recibida en la carrera, la cual es claramente insuficiente para la utilización de muchas de las pruebas existentes. Las soluciones que se están dando varían bastante de unos países a otros. Hay diferencias en cuanto a quien imparte la formación, siendo habitual que lo hagan las universidades, asociaciones de profesionales, compañías privadas, editores de tests, instituciones gubernamentales, etc. En realidad nadie tiene la exclusiva de la formación, lo deseable es que exista y que los programas se impartan por profesionales expertos. En España constatamos un déficit de oferta formativa al que habrá que poner remedio de algún modo. No es éste el lugar para entrar en qué tipo de programas serían los más adecuados, pero sí parece que tendría que haber una oferta flexible en la que al menos se tuviesen en cuenta tres parámetros: especialización requerida por la prueba, tipo de profesional y campo de especialización. Si, por ejemplo, se consideran las tres categorías clásicas de especialización utilizadas actualmente (A, B, C), tres tipos de profesionales (psicólogos, médicos/psiquiatras, profesores/otros), y tres áreas de especialización (Clínica, Trabajo, Educativa), tendríamos un modelo 3x3x3, que daría lugar nada menos que a 27 programas de formación diferentes, aunque obviamente con muchos de sus módulos comunes. En cualquier caso, habría que incidir sobre los siete grandes factores (Eyde y cols., 1988, 1993; Moreland y cols, 1995) implicados en el uso adecuado de los tests, a saber, evaluación integral, uso apropiado, conocimientos psicométricos, confidencialidad de los resultados, precisión en las puntuaciones, respeto de las normas y comunicación e interpretación de los resultados a las personas evaluadas.

Hemos pretendido dar una visión general del estado de la cuestión sobre el uso de los tests y de las opiniones de los psicólogos al respecto, de las cosas que se han hecho para mejorar el uso, de las que se está haciendo y de las que faltan por hacer. Pero los desarrollos recientes en el ámbito de la medición de las variables psicológicas ponen ante nosotros nuevos e interesantes retos. La investigación y los avances en el campo de la medición de las variables psicológicas están conociendo un desarrollo inusitado en los últimos años, impulsado sobre todo por dos fuerzas motrices: a) el gran desarrollo de los nuevos modelos psicométricos de Teoría de Respuesta a los Ítems (TRI), que han permitido el tratamiento adecuado de problemas que no encontraban una solución óptima en el marco de la teoría clásica, y b) la influencia de las nuevas tecnologías, especialmente el ordenador, en la evaluación. Dos de los desarrollos más importantes a los que hay que enfrentarse, porque ya están ahí, son la evaluación psicológica a través de Internet, y la utilización cada vez más generalizada de los Tests Adaptativos Informatizados. Estos tests proponen dejar atrás la época actual en la que se aplica el mismo test a todos las personas evaluadas, pues ajustar y adaptar la prueba a la persona evaluada aporta mejoras notables en todos los aspectos: mayor precisión, economía de tiempo y motivación de las personas evaluadas. No hablamos de futuribles, este tipo de pruebas ya se utilizan rutinariamente, para una buena introducción en castellano véase Olea, Ponsoda y Prieto (1999), existiendo también unas directrices específicas para tests informatizados (APA, 1986).

Para finalizar vamos a comentar brevemente las grandes áreas de la medición psicológica en las que se está dejando sentir con más fuerza la incidencia de las nuevas tecnologías y a las que habrá que estar atentos. Exposiciones generales excelentes pueden consultarse en Prieto y Gouveia (1997) y Prieto y Simon (1997). Siguiendo el reciente y autorizado trabajo de Bennett (1999), habría cinco grandes áreas en las que los recientes avances tecnológicos están produciendo cambios irreversibles. En primer lugar, en el diseño de los tests, que evolucionarán a pruebas cada vez más basadas en modelos y principios cognitivos, lo que terminará mejorando su validez, imparcialidad, utilidad y credibilidad. Otro campo profundamente afectado será la generación de los ítems, en la que cada día se producen mayores avances en la construcción automática de los ítems mediante ordenador, algo que parecía impensable hace pocos años. La presentación de los ítems constituye uno de las áreas más afectadas por los avances de la informática, empujando la presentación de los ítems hacia contextos multimedia, lo que posibilita mejorar notablemente la validez, dada la semejanza de los ítems con las situaciones reales a predecir. Permite asimismo la simulación y presentación secuencial en función de las respuestas previas, por no citar la posibilidad de registrar numerosos datos sobre las respuestas, tales como intentos fallidos, tiempos, etc. Las ventajas sobre la presentación clásica de papel y lápiz son inmensas. La puntuación de las pruebas también se está transformando gracias a las nuevas tecnologías disponibles, no sólo la posibilidad de puntuar de forma rápida y automática los ítems de elección múltiple, o componer informes automáticos auxiliares del profesional. Aquí los grandes avances se están dando en la puntuación de ensayos mediante ordenador, existiendo ya en la práctica bastantes programas que alcanzan mayores acuerdos con las puntuaciones de los humanos que los propios humanos entre sí. Finalmente, la imparable enseñanza a distancia mediante Internet y la propia evaluación a distancia plantea retos y problemas para la medición psicológica inimaginables hace sólo unos pocos años. Podrían citarse además otras temáticas de suma actualidad con las que bregan los expertos, tales como los bancos de ítems, función de información de los tests y de los ítems, sesgo, modelos multidimensionales, etc.

En definitiva, el campo de la medición psicológica hállase hoy inmerso en una gran ebullición y actividad innovadora, como no se había conocido desde los primeros tiempos. Ello plantea nuevos retos a los profesionales, tanto en relación con los avances técnicos sobre las pruebas, como en el uso adecuado y deontológico de las mismas. Las nuevas tendencias van a convivir necesariamente con los modos más clásicos y tradicionales de evaluar, pero los psicólogos españoles harían bien en estar atentos a los cambios rápidos que se producen en el ámbito de la evaluación psicológica si no quieren perder competitividad en el marco europeo en el que estamos abocados a movernos.

Agradecimientos

Los autores desean expresar su mayor agradecimiento a los miembros de la Comisión de Tests del Colegio Oficial de Psicólogos, por su inestimable ayuda en la adaptación del cuestionario de la EFPPA al contexto español, así como por su generosa colaboración y apoyo. Muchas gracias a: María Teresa Anguera, Rocío Fernández Ballesteros, Manuel Martínez, Rosario Martínez Arias, Eduardo Montes, Gerardo Prieto, Carlos Rodríguez Sutil, Nicolás Seisdedos y Manuel García Pérez.

También deseamos agradecer el apoyo y la colaboración prestada por el Colegio Oficial de Psicólogos en todo momento, sin cuya ayuda no se hubiera podido llevar a cabo el presente trabajo.

APÉNDICE

Encuesta Utilizada

Datos generales

Edad: Sexo: Hombre Mujer

Año en el que obtuvo la Licenciatura en Psicología:

Especialidad profesional: Clínica Educativa Trabajo Otras (señale cual):

Trabaja en el sector: Público Privado En Paro

Instrucciones

Las cuestiones que aparecen a continuación están formuladas para responder en una escala de 1 a 5; si está en desacuerdo total con la frase señale el 1, si está totalmente de acuerdo señale el 5. Utilice los números 2, 3 y 4 para las situaciones intermedias.

Nota. En esta encuesta se da una acepción amplia a la palabra test, entendiendo por test cualquier tipo de técnica o instrumento de evaluación diseñado para ser aplicado de forma rigurosa en condiciones bien definidas, en cualquier campo de especialización (Clínica, Trabajo, Educativa, etc.). Se excluyen los típicos exámenes escolares.

Encuesta

1. La formación recibida en la carrera de psicología es suficiente para una utilización correcta de la mayoría de los tests

2. Los profesionales disponen de suficiente información (revisiones independientes, investigaciones...) sobre la calidad de los tests editados en nuestro país

3. Mis conocimientos actuales en relación con los tests los recibí fundamentalmente durante la carrera de psicología

4. El uso de los tests psicológicos debería de restringirse a psicólogos cualificados

5. Aunque los no psicólogos podrían aplicar y puntuar los tests, la interpretación e información sobre los resultados deberían estar restringidos a los psicólogos

6. Debería de haber estándares obligatorios que estableciesen los requisitos técnicos mínimos de un test

7. Se necesita legislación para controlar los abusos más serios con los tests

8. Las personas que han sido testadas tienen el derecho a que se les expliquen los resultados

9. La mejor forma de combatir el abuso y utilización inapropiada de los tests es mediante el entrenamiento y la formación de los usuarios

10. El abuso y la utilización inapropiada de los tests es un problema serio en mi país

11. Todo aquel que sea capaz de demostrar su competencia en el uso de los tests debería de ser autorizado para utilizarlos

12. Los controles sobre los tests deberían de ser mínimos, pues inhiben el desarrollo de nuevas ideas y nuevos procedimientos de evaluación

13. Habría que permitir a los editores que vendiesen cualquier test que ellos consideren adecuado

14. Los psicólogos no deberían de utilizar tests en ningún caso

15. El Colegio Oficial de Psicólogos debería de ejercer un papel más activo para regular y mejorar el uso que se hace de los tests

16. En el desempeño de mi profesión utilizo los tests habitualmente

17. Los tests constituyen una excelente fuente de información si se combinan con otros datos psicológicos

18. Utilizados adecuadamente, los tests son de gran ayuda para el psicólogo

19. Estime la frecuencia de los siguientes problemas de uso de los tests en su entorno profesional (1: muy poco frecuente; 5: muy habitual):

1. Hacer fotocopias de materiales sujetos a copyright

2. Hacer evaluaciones utilizando tests inadecuados

3. No estar al día y no contrastar las interpretaciones con otros

4. No tener en cuenta los errores de medida de las puntuaciones

5. No restringir la aplicación de los tests a personal cualificado

6. No tener en cuenta condiciones locales (país, región) que pueden afectar a la validez

7. Hacer interpretaciones que van más allá de los límites del test

20. Cite los tres tests que utiliza con más frecuencia en el ejercicio de su profesión:

Observaciones. Comente cualquier otro aspecto que considere oportuno (si es necesario puede adjuntar más hojas)

BIBLIOGRAFÍA

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Material adicional / Suplementary material

Tabla 1 y Tabla 2. Descripción de las características básicas de la muestra.

Tabla 1 y Tabla 2. Descripción de las características básicas de la muestra.

* Tabla 3. Media y Desviación Típica de cada uno de los items de la Encuesta.

* Tabla 3. Media y Desviación Típica de cada uno de los items de la Encuesta.

Tabla 4 y Tabla 5. Análisis factorial de la Escala.

Tabla 4 y Tabla 5. Análisis factorial de la Escala.

Tabla 6. Test más utilizados en España.

Tabla 6. Test más utilizados en España.

* Fe de erratas: Los autores del trabajo han detectado la existencia involuntaria de errores en los valores numéricos que contiene la Tabla 3, que deben quedar como se indica a continuación.

* Fe de erratas: Los autores del trabajo han detectado la existencia involuntaria de errores en los valores numéricos que contiene la Tabla 3, que deben quedar como se indica a continuación.

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