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Papeles del Psicólogo es una revista científico-profesional, cuyo objetivo es publicar revisiones, meta-análisis, soluciones, descubrimientos, guías, experiencias y métodos de utilidad para abordar problemas y cuestiones que surgen en la práctica profesional de cualquier área de la Psicología. Se ofrece también como foro para contrastar opiniones y fomentar el debate sobre enfoques o cuestiones que suscitan controversia.

PAPELES DEL PSICÓLOGO
  • Director: Serafín Lemos Giráldez
  • Difusión: (Noviembre 2013)
         Media de difusión: 57.900 ejemplares
  • Periodicidad: Enero-Abril | Mayo-Agosto | Septiembre-Diciembre
  • ISSN: 0214 - 7823
  • ISSN Electrónico: 1886-1415
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Papeles del Psicólogo, 2002. Vol. 22(83).




TELETRABAJO Y SALUD: UN NUEVO RETO PARA LA PSICOLOGÍA

María Bernardina Alonso Fabregat* y Eva Cifre Gallego**

*U.N.E.D. **Universitat Jaume I de Castellón

El teletrabajo implica cambios en la organización del trabajo que conllevarán nuevas necesidades y nuevas demandas, así como sus propios riesgos para la salud, compartidos o no, con el resto de trabajadores. Así, se hacen necesarias nuevas herramientas desde las ciencias humanas y de la salud para la promoción de nuevas medidas preventivas y paliativas en busca de una salud integral. El presente estudio es una revisión de la literatura del nuevo fenómeno de teletrabajo y de los potenciales riesgos para la salud física y psicológica asociados a éste, con el objetivo por un lado de realizar una previsión de cual puede ser en el futuro las necesidades de este nuevo colectivo, de cara a preservar su salud, adaptación y funcionamiento óptimo, y por otro lado de hacer una reflexión en voz alta del posible papel de la Psicología en este nuevo ámbito de trabajo

Teleworking implies changes in the organization of the work that will bear new needs and new demands, as well as their own risks for the health, shared or not with the rest of workers. This way, they become necessary new tools from the human and health sciences for the promotion of new preventive and palliative measures in search of an integral health. This study is a revision of the literature about the new phenomenon of teleworking and its potential risks on the workers’ physical and/or psychological health. Thus, the aim of this study is, on one hand, to carry out a forecast of which can be the future needs of this collective in order to preserve its health, adaptation and optimal functioning and, on the other hand, to reflect on the role to be played by Psychology in this new field of working.

La sociedad actual, donde prima, la velocidad, la productividad y la cantidad y calidad de información, unido a un drástico avance en tecnologías, ha traído consigo, nuevas y diferentes formas de interacción entre las personas. Este nuevo contexto conlleva cambios importantes en hábitos de vida en general, produciendo una nueva Revolución (Sociedad de la Información) tanto en el ambiente laboral, como en el doméstico. Lo que Norbert Bilbeny (1993) ha denominado Tercera Revolución Industrial. En este sentido, se dice que las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en general, e Internet en particular, están cambiando las relaciones laborales, los negocios y el comportamiento de la empresa, convirtiéndose de este modo en una de las oportunidades del mundo de los negocios con soluciones en todas las áreas de gestión empresarial y especialmente en materia de Recursos Humanos (Rueda, 2000).

El trabajo a distancia o teletrabajo, entendido como un modo de empleo en el que el trabajador está localizado remotamente de una oficina central o de un centro de producción, con o sin contacto cara a cara con co-trabajadores, pero que permite la comunicación vía el uso de alta tecnología de sistemas de comunicación (Conner, Fletcher, Firth-Cozens y Collins, 1994), es una nueva forma de actividad laboral, que está experimentando un fuerte crecimiento en los últimos años en Europa. A pesar de que en España, según el "Informe sobre Teletrabajo en Europa" de 1999 de la Comisión Europea, el teletrabajo parece seguir un ritmo más lento que en los países nórdicos (2,8 % del total de trabajadores frente al 15,2% de la fuerza de trabajo de Suecia o el 16,8% de Finlandia), este despegue parece ser imparable en los próximos años debido fundamentalmente a la mejora de las infraestrucutras que, según la Asociación Catalana de Teletrabajo, es la que ha frenado este avance en los últimos años.

No es pues de extrañar, sin embargo, que a raíz de esta nueva situación, aparezcan nuevas necesidades instrumentales para la gestión y organización, así como una regulación legal de las relaciones trabajo-empresa-sociedad en general, que en relación con la salud queda recogido en el marco legislativo de la ley de Prevención en Riesgos Laborales (Ley 31/1995, de 8 de Noviembre). En este sentido, las autoridades en materia de salud, tanto a nivel estatal como a nivel europeo, han dejado ya patente su preocupación al respecto en diversos documentos que, aunque aparecidos de manera esporádica, sí que parecen reflejar algunos de los riesgos, o peligros más inminentes, del teletrabajo en la salud. Muestra de ello es, a nivel del estado español, la Nota Técnica de Prevención (NTP 412) elaborada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales junto con el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) sobre los criterios de implantación del teletrabajo. A nivel europeo, a finales de 1998 ya se celebró en Bilbao la conferencia titulada "El cambiante mundo del Trabajo" por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, en la que el teletrabajo destaca como una de las nuevas formas de trabajo a las que la Agencia tendrá que prestar atención por el desafío que representa de cara a la mejora de la seguridad y la salud en el trabajo del futuro en Europa. Posteriormente, esta Agencia presenta, en su Boletín Informativo del año 2001, dos acuerdos entre los agentes sociales en los sectores de las telecomunicaciones y el comercio sobre las líneas directrices para el teletrabjo (incluidos elementos relativos a la seguridad y la salud), después de que el teletrabajo apareciera en el "Informe sobre necesidades y prioridades en materia de investigación sobre la seguridad y la salud en el trabajo en los Estados miembros de la Unión Europea" (1999) como una de las áreas destacadas de la futura investigación en Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) relacionadas con las nuevas pautas de trabajo.

En este sentido, es evidente la necesidad de nuevas herramientas desde las ciencias humanas y de la salud para nuevas medidas preventivas y paliativas en busca de una salud integral, al igual que ocurre en otros contextos laborales donde ya están instauradas. Con estos cambios en la organización del trabajo, se van a producir nuevas necesidades y nuevas demandas, así como riesgos asociados. Y está claro que la Psicología, tanto en su vertiente básica como en su vertiente aplicada, tiene mucho que decir (véase Cifre, Beas y Llorens, 2000 para una revisión más amplia sobre el teletrabajo desde la Psicología del Trabajo y las Organizaciones tanto a nivel de investigación como de aplicación en el desarrollo y gestión de los Recursos Humanos).

El presente artículo es una revisión sobre aquellos factores o inconvenientes que pueden incidir de manera negativa o positiva sobre la salud física o psíquica de los trabajadores, con el objetivo doble de realizar, por un lado, una previsión de cuáles puede ser en el futuro las necesidades de este nuevo colectivo, de cara a preservar la salud, adaptación y funcionamiento óptimo de las personas, y por otro lado de hacer una reflexión en voz alta del posible papel de la Psicología en este nuevo ámbito de trabajo.

¿QUÉ ES TELETRABAJO?

Origen y desarrollo histórico

Los conceptos de teleworking y telecommuting, expresan la modalidad laboral en la que se reemplaza el tránsito del trabajador hacia donde está el trabajo, commuting, por la modalidad del trabajo hacia donde está el trabajador. Esto se ha hecho posible gracias al desarrollo de la tecnología telemática (telecomunicaciones e informática), entendida como la "combinación de ordenadores y sistemas de telecomunicación que ofrece gran variedad de servicios, técnicas, aplicaciones o servicios específicos" (Prieto, Zornoza y Peiró, 1997, pág. 16).

Las primeras referencias que se tienen sobre el teletrabajo, se producen en Estados Unidos, durante la primera gran crisis mundial del petróleo de los años 70. El primer proyecto piloto sobre teletrabajo documentado data de 1973 (Nilles, Carlson, Gray y Hanneman, 1976). Existen experiencias anteriores, aunque no fueron concebidas como teletrabajo (p.e. la llevada a cabo por la empresa Fotosanz, artes gráficas y diseño en 1968).

Ante la grave crisis y cambio en la estructura de costes de los años 70, las grandes compañías norteamericanas, empezaron a llevar a cabo nuevos procedimientos para la reorganización de los recursos productivos de manera que disminuyera el consumo de materias primas procedentes de fuentes energéticas como el petróleo, permitiendo así abaratar costes en la producción. Simultáneamente, en los ámbitos empresariales, fue aumentando el interés por la información como recurso y como poder estratégico para las empresas, produciéndose el cambio a una sociedad cada vez más telematizada, donde la posesión de la información más "fresca" y reciente se convierte en una ventaja y necesidad para la competitividad de las empresas.

Tipos de teletrabajo

Las posibilidades del teletrabajo abarcan diferentes ámbitos y diferentes tipos de actividades o acciones, siempre relacionadas con la información tales como la de conversión de información (mecanógrafos, trascripción de datos, etc.), gestión de la información (agentes de seguros, contables, documentalistas…), difusión de la información (periodistas, investigadores, analistas, editores…), acceso a la información, compartir información (relaciones cliente-proveedor, empresas colaboradoras,…) y acceso remoto a información (directivos a los trabajadores que se encuentran físicamente distantes…). Como recoge Padilla (1997) "telework" es una estrategia funcional de una organización, basada en trabajar cuando quiera, en cualquier parte, haciendo los recursos humanos por tanto más flexibles.

En la literatura encontramos otros conceptos relacionados con teletrabajo, la mayor parte de los cuales hacen referencia bien al modelo organizativo de los teletrabajadores o al tipo de teletrabajadors (véase Cifre y otros, 2000 para una descripción más amplia). En relación al modelo organizativo cabe destacar el Teletrabajo desde Casa (a tiempo parcial o completo), el Teletrabajo Combinado (cuando el lugar de trabajo varía entre la oficina y el hogar), el Teletrabajo Móvil (teletrabajador en cualquier lugar, con el único requisito de que se comunique con su compañía o cliente a través) y Centros de Trabajo (oficinas satélite, centros de trabajo vecinales y oficinas en el extranjero). En cuanto al tipo de teletrabajador, pueden ser telempleado (trabajador con relación contractual con la empresa), freelance o teleautoempleado, y combinado entre la relación contractual de la empresa y el trabajo por encargo.

"Perfil" del teletrabajador

Cabe señalar en primer lugar que la investigación científica sobre el teletrabajo en general, y el teletrabajador, en particular, es todavía bastante escasa por parte de la Psicología. Este vacío se suple en parte por una tendencia existente desde las diferentes asociaciones de teletrabajo que pretende definir lo que, según su experiencia, sería el "perfil ideal" del teletrabajador, haciendo especial hincapié en las características psicológicas que, debido a las características particulares del puesto de trabajo, debería tener una persona que quisiera teletrabajar. Un ejemplo de estas definiciones lo ofrece la Asociación Española de Teletrabajo (AET). Según esta asociación, si tuviéramos que definir un perfil ideal de teletrabajador este tendría que cumplir una serie de características (Asociación Española de Teletrabajo, AET, Enero 2001), cuya ausencia o exacerbación pueden ser motivo de patología. Así, el teletrabajador debe de ser una persona disciplinada, constante, con una gran capacidad de adaptación (ya hemos mencionado que las tecnologías relacionadas con esta actividad cambian a una gran velocidad, así como la necesidad de nuevos conocimientos por parte de los teletrabajadores), con aptitud para trabajar en un medio de escaso contacto social, sin feedback de compañeros, con alto autocontrol para organizarse el trabajo sin apenas supervisión exterior, con la formación y preparación adecuada a la actividad que va a desempeñar, con capacidad para saberse automotivar y no desanimarse, con facilidad en la toma de decisiones y resolución de problemas (autonomía), con habilidades tecnológicas más allá de las necesarias para su trabajo, capaz de realizar una buena planificación de su trabajo cumpliendo horarios y fechas de entrega y con alta autoeficacia.

El desajuste entre las características "idóneas" (tanto individuales como organizacionales) para este tipo de trabajo y las características reales de los teletrabajadores pueden en última instancia llevar a una falta de salud física y/o psicológica. Si bien podemos deducir que no existe una personalidad de teletrabajador "correcto" o "incorrecto", sí que podemos señalar la importancia de las diferencias en aptitudes, experiencias, motivación y preferencias individuales en cuanto a su papel modulador entre el conjunto particular de tareas, su ambiente hogareño y la cultura organizacional y su salud física y/o psicológica.

Consecuencias en la salud y el bienestar psicológico de los teletrabajadores

Nuestro cuerpo es la expresión física de los pensamientos, sentimientos y emociones y es el depositario de todas y cada una de nuestras experiencias desde el despertar de la vida.

Jonh Ivarleck

En la actualidad se asume que la salud y la enfermedad de las personas se relacionan directa o indirectamente con cuestiones de tipo psicológico. Fundamentalmente determinados hábitos conductuales, la forma cómo evaluamos y afrontamos las múltiples, nuevas, y en constante cambio, demandas ambientales y personales que están presentes en nuestro mundo, pueden estar afectando nuestra salud física y/o mental, favoreciendo con ello la falta de funcionalidad de las personas en su medio.

Es obvio que de toda la problemática e inconvenientes derivados del teletrabajo, podemos vislumbrar una serie de consecuencias para la salud y el bienestar del trabajador. Si bien muchas de estas consecuencias las podemos encontrar igualmente en otros medios laborales, otras serán especificas de este medio laboral concreto. Por tratarse de una actividad humana bastante reciente, muchas de las consecuencias a medio y largo plazo están aún por determinar.

Como ya se ha comentado en otros lugares (ver, por ejemplo, Cifre, 2000), el uso de las TICs no tienen porqué tener una influencia ni positiva ni negativa sobre la salud del trabajador per se, sino que hay que tener en cuenta otros factores contextuales que pueden hacer que este uso sea negativo o positivo. En el uso concreto del teletrabajo, como nueva modalidad de trabajo que depende en alta medida del uso de TICs, es indiscutible que éste puede presentar unas ventajas potenciales para el trabajador, tales como: aumento de las oportunidades de trabajo, mayor flexibilidad laboral, reducción de desplazamientos, reducción de estrés, compatibilidad de trabajo y vida familiar, etc.. Sin embargo, la literatura también recoge los principales inconvenientes, que pueden llegar a traducirse en riesgo para la salud del teletrabajador tales como son: ergonomía (ubicación física mal diferenciada del resto de la casa, mala equipación del espacio físico de trabajo, no cumplir las características de temperatura, luz y otras para el adecuado desarrollo del trabajo…)¸ problemas relacionados con los horarios (trabajar poco o en exceso, la no concordancia del horario laboral con los biorritmos naturales del teletrabajador, caos en los horarios de ingesta, sedentarismo y otros…); problemas relacionado con el atuendo (teletrabajar en pijama, no diferenciar el atuendo de las tareas domésticas del de teletrabajar); "Síndrome de la patata en el escritorio"; distractores potenciales (otros familiares, enfermos, teléfono, visitas inesperadas…); problemas relacionados con colectivos que socialmente parten de desigualdad (mujeres, discapacitados…). (Canadian Telework Asociation, 1997; Gonçaves, Octubre 2000).

Pasamos a continuación a desarrollar con mayor detalles algunos de estos y otros riesgos del teletrabajo para la salud, diferenciándolos (en la medida de lo posible) entre riesgos a la salud psicosocial, salud física y riesgos relacionados con la ergonomía de una oficina en el hogar.

Consecuencias con la salud psicosocial

Si nos centramos en las posibles consecuencias del teletrabajo sobre la salud psicosocial de los trabajadores, podemos diferenciar entre dos tipos de consecuencias: las relacionadas con el uso de TICs en general (y por ende, incluyen a los teletrabajadores), y las relacionadas específicamente en el teletrabajo.

En relación con el uso de TICs, el problema de adaptación continua a los nuevos equipos y sistemas está íntimamente relacionado tanto con características personales (autoeficacia, autocontrol, organización, flexibilidad…) como con su formación y preparación especifica y continuada. Si nos preguntamos qué consecuencias pueden tener una mala adaptación a cualquier medio, la respuesta desde la Psicopatología pueden ser varias: emocionales, cognitivas y conductuales, siendo la palabra clave relevante en este caso estrés. En este concepto subyace la idea de un estado especial del organismo caracterizado por un sobreesfuerzo, para poder adaptarse a una situación, que por lo menos él percibe como más urgente y costosa. Todo esto se verá modulado por las características personales y recursos de los que disponga el sujeto.

Relacionado con las TICs ha aparecido un concepto nuevo: "tecnoestrés" (véase Salanova, Cifre y Martín, 1999a y b). Esta patología surge como consecuencia de no poder trabajar con las nuevas tecnologías y se manifiesta de dos maneras distintas pero conectadas entre sí: la relación conflictiva con las tecnologías de la información y su identificación exagerada. Ambas manifestaciones aparecen en la vida diaria de varias maneras, y se expresan desde la tensión ante la imposibilidad de manejar un teléfono móvil o un ordenador portátil hasta la ansiedad por revisar a cada momento el correo electrónico, o la obsesión por extender las jornadas laborales por estar conectado a Internet.

Las consecuencias del estrés para un organismo pueden implicar básicamente un conjunto complejo de respuestas fisiológicas, aunque también suelen ocurrir otras respuestas psicológicas asociadas. El estrés es pues una respuesta del organismo que puede afectar gravemente a la salud, el bienestar y la calidad de vida del que lo padece y de los que le rodean.

El estrés es un factor de riesgo de tres de las principales causa de muerte de las sociedades actuales: cáncer, enfermedades cardiacas y accidentes cerebrovasculares, además de estar relacionado con otros tipos de alteraciones como el asma, el dolor crónico, el insomnio y alteraciones gastrointestinales, así como con la puesta en marcha de comportamientos desadaptativos como fumar, comer en exceso, beber en exceso, falta de ejercicio físico y abuso de fármacos y otras sustancias.

Por otra parte, la autoeficacia es, de entre los recursos individuales, un elemento que parece jugar un papel fundamental en este proceso de tecnoestrés. Bandura la define (1982, 1986, 1997) como "las creencias en las capacidades propias para organizar y ejecutar el curso de acciones requeridas para manejar las posibles situaciones". Según algunos estudios empíricos, parece ser que la autoeficacia especifica para la informática actúa como variable moduladora para el burnout (Salanova, Grau, Cifre y Llorens, 2000) en su dimensión cognitiva (cinismo) y no tanto en la dimensión afectiva de éste (agotamiento).

Finalmente cabe señalar que el teletrabajo, al depender de las TICs, se encuentra siempre en un constante desarrollo. Esto exige una continuada actualización de equipos y herramientas tecnológicas, adaptación constante y preparación de los usuarios en conocimientos y habilidades relacionados con estas tecnologías, lo cual puede presentar un estresor a los trabajadores por el intento de estar siempre "a la última".

En cuanto a los riesgos y consecuencias relacionados específicamente con el teletrabajo, varios son los inconvenientes, que se pueden traducir en riesgos, del teletrabajo. Según la Canadian Telework Association (1997), dichos inconvenientes se pueden resumir en: percepción de soledad, percepción de estancamiento profesional, dificultades de compaginar trabajo y familia, escasa regulación legal e institucional, problemas relacionados con los nuevos tipos de interacciones laborales empleados-empleados y empleados-superiores, desajuste entre las características idóneas para el desempeño de su trabajo y las características de las que él disponga. Vamos a profundizar a continuación en algunos de los más importantes.

El primero a señalar es la falta de control externo o de supervisión, lo que puede provocar, que se trabaje en exceso o que se trabaje poco, produciendo así tensión y estrés y afectando a horarios y ritmos biológicos, como valoraremos más adelante.

Además, también aparece el problema de horarios, entendiéndolo por exceso o déficit de horas de trabajo y dejando el análisis de la no concordancia del horario laboral con el ritmo circadiano para más tarde.

Relacionado con el exceso de trabajo encontramos el concepto de workalholism, cuya traducción es "adicto al trabajo". Este término emerge en la década de los 70 en la sociedad americana. Surge de la unión del termino work (trabajo) y de alcoholism (alcoholismo). Existen cuatro criterios para definir la persona adicta al trabajo: una especial actitud laboral, una excesiva dedicación de su tiempo y esfuerzo y un cierto trastorno compulsivo e involuntario a continuar trabajando, además de un desinterés general por otro tipo de actividades. Por tanto estas características nos permiten vislumbrar una cierta patología y desajuste persona-medio, que indudablemente puede llevar a la enfermedad y a otras consecuencias sociales y psicológicas en él y sus significativos, y a la que los teletrabajadores pueden ser especialmente sensibles.

Consecuencias para la salud física

Ya en relación con la salud física, los factores potencialmente nocivos están relacionados directamente con el teletrabajo en casa, y no tanto con el teletrabajo móvil.

Para comenzar, un factor nocivo para la salud que recoge la literatura del teletrabajo, es el sedentarismo, al tratarse de la realización de actividades primordialmente de tipo cognitivo, donde se está la mayor parte del tiempo sentado. En líneas generales los especialistas de la salud, aceptan que el comportamiento sedentario, en su acepción de falta de actividad física habitual, es perjudicial para las personas, favoreciendo o agravando el riesgo de enfermedades diversas y contribuyendo a deteriorar el funcionamiento cotidiano o simplemente impidiendo el mayor disfrute de las experiencias diarias. También se ha relacionado la falta de ejercicio físico con algunos trastornos psicológicos.

Otro factor es el denominado Síndrome de la patata en el escritorio, que se caracteriza por la accesibilidad a la comida en cualquier momento de la jornada. Por tanto esto conlleva un exceso de nutrientes innecesarios desequilibrando el balance gasto/consumo y descontrol en los horarios, ya que no se respetan los descansos entre las comidas. Además, se accede a alimentos generalmente muy calóricos, chocolates, caramelos, galletitas… Esto, junto con la interacción con el sedentarismo y el no gasto de energía, puede conducir a una obesidad funcional que comentaremos más adelante.

Los especialistas han encontrado una ingesta excesiva en personas con ciertos niveles de ansiedad y nerviosismo. En este caso no se refiere a comer en exceso en las comidas programadas, sino a comidas extras. Si el sujeto está en casa se prepara una comida rápida y jugosa, devorándola asimismo rápidamente. Siempre se debe de descartar a la hora de valorar una obesidad la existencia de patrones de comida compulsiva como respuesta emocional a la ansiedad. En nuestro caso la accesibilidad de la comida en el propio medio laboral es un problema añadido.

También podemos encontrar otros comportamientos compulsivos como respuesta a la ansiedad: tabaquismo, abuso de sustancias e incluso abuso de fármacos. Directamente relacionado con el Sedentarismo y el Síndrome de la patata en el escritorio nos encontramos con la Obesidad. Es uno de los principales problemas en la sociedad occidental, factor y causa de otros problemas de salud. Si bien la obesidad es un trastorno complejo en el que intervienen múltiples factores (biológicos, psicológicos, sociales y contextuales), existen dos que ejercen una influencia directa: el exceso de ingesta (en este caso Síndrome de la patata en el escritorio) y la falta de ejercicio (sedentarismo). Generalmente engordamos cuando el consumo energético es superior al gasto energético, produciéndose un desequilibrio consumo-gasto produciéndose un incremento en el peso/grasa corporal.

La obesidad incrementa el riesgo de morbilidad y mortalidad, debido a su efecto potenciador de otras enfermedades, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes y otras relacionadas con el funcionamiento esquelético-muscular (lumbago, problemas en las articulaciones, artritis…). También está relacionada con trastornos gastrointestinales, vesiculares, enfermedades del hígado y varios tipos de cáncer…).

Ergonomía y ambiente laboral

El teletrabajador que trabaja desde casa puede encontrarse con una serie de problemas en algunos casos comunes a sus compañeros que trabajan en la oficina (generalmente relacionados con la ergonomía de los equipos informáticos y con temas relacionados con la higiene del puesto, tales como la luz o la temperatura) y otros comunes con los trabajadores desde casa sin TICs (horarios, conflicto familia-trabajo,...). La ergonomía en el medio laboral, es decir si las condiciones físicas se adaptan a las peculiaridades y características del organismo del trabajador, es un aspecto fundamental a tener en cuenta. En concreto, entendemos por ergonomía la ciencia que pretende adecuar el puesto de trabajo al hombre que debe realizarlo de forma que el puesto sea confortable, seguro, eficaz y fácilmente comprensible. Los problemas derivados de la falta de ergonomía en los objetos en una oficina tradicional, recoge que las molestias más frecuentes de los trabajadores son: 14% dolor de espalda, 24% dolor de cuello y hombros, 16% dolor de nalgas… También cabe destacar el síndrome de túnel carpiano, cuadro de compresión del nervio mediano a su paso bajo el ligamento palmar del carpo (muñeca). Bajo este ligamento pasan la mayor parte de los tendones flexores de la muñeca y dedos, así como el nervio mediano, encargado de la inervación sensitiva de la cara palmar de los tres primeros dedos y de la inervación motora de los músculos cortos del pulgar. La inflamación de alguna estructura local produce un problema de espacio y el nervio resulta comprimido. Esto produce dolor, en especial por la noche, en la cara palmar de la muñeca que se irradia por los tres primeros dedos, parestesias (hormigueos, acorchamiento), y más adelante, atrofia de los músculos cortos del pulgar. Asimismo son importantes los trastornos relacionados con la exposición a las pantallas de los ordenadores. Se ha encontrado que sujetos que se exponen prolongadamente a éstas sin tomar las medidas adecuadas presenta dolor de cabeza y cansancio visual.

Otro problema, éste más especifico del teletrabajo, es la interacción trabajo-doméstico. Ésta puede crear fuertes tensiones entre el funcionamiento laboral y el familiar. Asimismo una mala diferenciación entre ambos medios puede perjudicar seriamente la salud de trabajador, no respetando horarios, comidas y otros. Esto puede conllevar desarreglos en los biorritmos del trabajador, así como problemas de pareja y otros. La mayor utilidad de los biorritmos, entre ellos de los ritmos circadianos, es la sincronización de la conducta y estados corporales a los cambios del entorno. Éstos son independientes de la temperatura y la mayoría de las funciones de casi cualquier sistema vivo presenta un ritmo aproximadamente de veinticuatro horas. Así pues los relojes biológicos permiten una mayor adaptación del organismo a su medio natural no tecnológico. La melatonina, una hormona segregada por la hipófisis, parece estar relacionada con estos acontecimientos de relojería endógena, jugando además un papel central la luz solar. Relacionado con los biorritmos y los ritmos circadianos nos encontramos la regulación del sueño y la vigilia. Por tanto cuando existe una descoordinación en horarios, debido a la intromisión en la actualidad de una mayor cantidad de artificios tecnológicos se puede producir como patología secundaria insomnio así como desarreglos en la pulsión de ciertas hormonas entre otros trastornos, y que indudablemente pueden conducir a otros trastornos más importantes

Por tanto las oficinas en el hogar se deben de adaptar a las necesidades de su usuario y cumplir una serie de requisitos físicos, como son iluminación, temperatura y calidad de los útiles de trabajo, y diferenciándose claramente el ámbito doméstico del ámbito laboral.

CONCLUSIONES

El teletrabajo se presenta como una nueva modalidad de trabajo cada vez más real en la sociedad europea y, aunque a un ritmo más lento, española. Y es un campo en el que la Psicología, como estudio científico del pensamiento y la conducta, tiene cada vez más que decir.

En este sentido, podemos afirmar que el abordamiento del teletrabajo debe realizarse necesariamente desde una perspectiva multidisciplinar, que incluya tanto la Psicología como otras Ciencias Sociales como la Sociología y el Derecho, así como Ciencias de la Salud como la Medicina Laboral. De este modo, se hacen necesarias algunas intervenciones en este campo, que podemos resumir en dos puntos. Por un lado, la necesidad de mayor investigación sobre factores y variables relacionadas con esta nueva área de acción de los individuos. En esta línea, desde la Psicología europea, esta investigación se ha realizado principalmente desde el campo de la Psicología del Trabajo y de las Organizaciones (PTO) (véase Cifre, Martínez-Pérez, Beas y Llorens, 2002), subcampo de la psicología relacionado con la conducta humana en, o en relación con, una organización laboral. Por otro lado, también surge como necesaria la creación de programas de prevención y/o intervención para optimizar la adaptación sana y equilibrada de los individuos a estos nuevos ambientes laborales. De nuevo, la Psicología parece tener un papel fundamental, y no sólo los campos más relacionados directamente con el mundo laboral (como la PTO) sino también desde la Psicología Clínica, cuyos conocimientos pueden, como en tantos otros casos, complementarse.

Siguiendo esta línea, es importante reflexionar sobre el papel que desde las Ciencias Sociales y de la Salud nos va a tocar desempeñar en estos nuevos contextos, las necesidades de sus usuarios y de las relaciones con la sociedad en general. Así pues desde la Psicología Clínica, se van a hacer necesarias la creación de nuevos programas de intervención quizás algo diferentes a los existentes, para problemas similares en otros contextos (tratamiento para la adherencia a ejercicio físico, tratamientos de control de ingesta, tratamientos para dejar de fumar, intervención on-line…). Por otro lado desde la Psicología PTO y la Ergonomía se van a tener que llevar a cabo intervenciones sobre temas clásicos pero en un nuevo tipo de organización, tales como son el clima organizacional, dinámica de grupos de trabajo, mejora de las condiciones de trabajo, etc.

Por otro lado, queremos volver a enfatizar la importancia del estudio de las posibles consecuencias en el bienestar psicológico y la salud física en este nuevo campo de acción humana. Es éste un campo de estudio muy amplio, apenas tratado, y en el que queda casi todo por hacer. En concreto, desde el punto de vista del especialista en Psicopatología y Salud, se ve necesaria la realización investigaciones referentes a cuáles pueden ser las patologías concretas de este nuevo medio laboral; cuáles de estas patologías las podemos encontrar en otros medios laborales y cuáles son únicas en este medio. Así pues, se invita desde estas páginas a que la investigación en esta nueva área laboral se intensifique y se pluralice contando, entre otros, con el apoyo de los especialistas en PTO.

Las TICs, y en nuestro caso el teletrabajo, no son en sí mismas ni positivas ni negativas. Depende de las estrategias, formación, leyes y normativas vigentes relacionadas con esta actividad, de las que dispongan los teletrabajadores, las organizaciones y la sociedad en general. Y ahí la Psicología como ciencia, con sus conocimientos de diferentes campos integrados, tiene mucho que decir, como muestra la misma redacción de este trabajo.

Para finalizar, dentro de esta perpectiva integradora, podemos citar a Platón, cuando dice: "Asi como no debemos de tratar de curar los ojos sin la cabeza o la cabeza sin el cuerpo, tampoco debemos de tratar el cuerpo sin el alma…ya que las partes nunca estarán bien si la totalidad no lo está".

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