PAPELES DEL PSICÓLOGO Vol. 39-3 Septiembre - Diciembre 2018

dremos las contribuciones más importantes de dicha literatura, así como futuras líneas de investigación. ORGANIZACIONES DE ALTA FIABILIDAD El rápido desarrollo de nuevas tecnologías ha cambiado enormemente la naturaleza del trabajo, incrementando la com- plejidad de los sistemas en una gran variedad de organizacio- nes (Hendrick, 1991). Entre estos sistemas complejos están aquellos definidos como “de alto riesgo” o de “alta fiabilidad”, catalogados de esta forma porque un accidente causado en ellos puede llevar a una catástrofe humana y/o medioambien- tal de incalculables consecuencias. Ejemplos de este tipo de or- ganizaciones son las centrales nucleares, las plantas químicas, petroleras, o la industria de aviación comercial, entre otras. Dada la complejidad en su tecnología y sus potenciales ries- gos inherentes, estas organizaciones requieren un ajuste apro- piado entre los subsistemas técnico y humano (Perrow, 1984), lo que supone un reto importante en el estudio de la seguridad. Es decir, no sólo cabe la posibilidad de que un accidente tenga su causa exclusivamente en el fallo de la tecnología, o aislada- mente sea causa de un error humano, sino que la interacción entre la tecnología y las personas puede desembocar en even- tos no deseados. La investigación sobre seguridad en sistemas socio-técnicos complejos ha ido progresando a través de dos tendencias pre- dominantes y polarizadas. La primera es conocida como la Te- oría de Accidentes Normales o “Normal Accidents Theory”, propuesta por Charles Perrow (1984) tras el accidente nuclear de Three Mile Island (TMI) en 1979. El argumento básico de esta aproximación es que la complejidad de las tecnologías de estas organizaciones, así como la estrecha y compleja interde- pendencia entre ésta y los humanos, lleva a interacciones y re- sultados impredecibles, causando accidentes inevitables o “normales”. La segunda es la aproximación conocida como la Teoría de las Organizaciones de Alta Fiabilidad o High Relia- bility Organizations Theory (La Porte, 1996; Roberts, 1990, 1993; Rochlin, 1993) que defiende que las organizaciones pueden evitar los accidentes y llegar a ser altamente fiables creando prácticas de gestión apropiadas. Si bien ambas pers- pectivas (así como su debate) han sido tremendamente útiles para poder entender cómo estas organizaciones gestionan la seguridad, su alcance de estudio se ha limitado a las prácticas generales de gestión organizacional, y por lo tanto, han igno- rado en gran parte el estudio más concreto y pormenorizado del comportamiento humano de seguridad. El siguiente aparta- do nos adentra en la industria nuclear, habida cuenta de la im- portancia del comportamiento de las personas para mantener una operación fiable a pesar de la inevitable complejidad y volatilidad de las centrales. LA INDUSTRIA NUCLEAR Y EL PAPEL DE LAS PERSONAS Según Frischknecht (2005), el desarrollo de la industria nucle- ar puede dividirse en tres etapas diferenciadas: la fase tecnoló- gica, la fase ergonómica y del desempeño humano, y la fase de cultura de seguridad. La fase tecnológica La tecnología nuclear comenzó con la primera fisión nuclear controlada en Chicago en 1942. A partir de ese momento, in- genieros especializados comenzaron a crear reacciones de fi- sión en cadena, llevando el concepto a nivel industrial. La tecnología y los aspectos técnicos fueron utilizados para man- tener el proceso nuclear en un nivel de seguridad y fiabilidad necesarios. Las personas fueron entrenadas para controlar di- cho proceso e intervenir en caso de emergencia. Se esperó que éstas se adaptasen al proceso de operación de la reacción, pe- ro no fueron consideradas en ningún momento parte del siste- ma, sino soporte. Fase de ergonomía y desempeño humano El accidente nuclear de TMI en 1979 levantó la duda sobre el rol humano en el proceso de generación nuclear. En este acci- dente se comprobó la reducida capacidad (mental) humana para dar respuestas bajo situaciones estresantes. Así, la ergo- nomía de las salas de control se convirtió en una cuestión de suma importancia para los estudiosos y profesionales. Se introdujeron diferentes soportes de apoyo al operador co- mo sistemas de visualización de parámetros, y se examinó y mejoró la ergonomía relacionada con los procedimientos. El accidente anteriormente mencionado también dejó entrever la tremenda influencia que tenía el conocimiento de los operado- res sobre el nivel de seguridad de la planta. De esta forma las instalaciones mejoraron el entrenamiento durante los años si- guientes, construyendo simuladores idénticos a las salas de control como instrumento básico en el aprendizaje y entrena- miento de los operadores. Habida cuenta de que en aquellos años la industria nuclear estaba dominada por ingenieros, fueron estos profesionales quienes determinaron cuáles eran las limitaciones humanas. Sus puntos de vista formaron la base para mejorar la seguri- dad de las plantas. Desde el punto de vista de un ingeniero, la ausencia de fallos o errores se interpretaba como un indicador de calidad y seguridad y por ende, la prevención de fallos téc- nicos y errores humanos mejoraba la fiabilidad y la seguridad de las centrales. Por lo tanto, la investigación de eventos no de- seados (para evitarlos) llegó a ser un aspecto importante, y se desarrollaron herramientas de análisis con especial énfasis en la evaluación de los eventos causados por errores humanos. De esta forma se consideró a los operadores como compo- nentes del sistema, que podían actuar correctamente o fallar. Así, el análisis de la fiabilidad humana emergió como una nueva disciplina para predecir la probabilidad del error huma- no. Durante esta fase, se reconoció la importancia de las per- sonas en el proceso de generación nuclear, aunque éstas fueran consideradas como elementos débiles del sistema. Fase de cultura de seguridad El accidente de Chernobyl en 1986 reveló que no sólo el de- sempeño de los individuos contribuye a mantener la seguridad en la industria nuclear. La influencia de las centrales, es decir, de todo un conjunto de factores organizativos, en las personas COMPORTAMIENTO HUMANO DE SEGURIDAD 184 A r t í c u l o s

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