PAPELES DEL PSICÓLOGO Vol. 39-3 Septiembre - Diciembre 2018

PSICOLOGÍA Y DERECHOS HUMANOS 230 A r t í c u l o s zar los problemas y sus causas? ¿Para establecer las medidas a tomar? No es solo la crisis, sino por un nuevo modelo de sociedad basado en la pobreza estructural, riesgos constantes de exclu- sión que afecta a amplios sectores de la población, precarie- dad extendida, incremento desigualdades y menores oportunidades de movilidad social, indefensión e inseguridad. Vivimos en un mundo enfermo. Como señalan pensadores como Koselleck (2007), el miedo es el valor por excelencia; vi- vimos en un mundo en que vuelven las viejas enfermedades so- ciales de falta de amistad, falta de comunicación o persecución al diferente. DATOS SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL Los datos son clarificadores y muestran una sociedad diferen- te a lo que anteriormente conocíamos con importantísimas re- percusiones en las formas de vida y los efectos psicológicos y sociales de estas situaciones. Aumenta el desempleo, la pobreza, la desigualdad, mientras salen a la luz los grandes beneficios de los más poderosos y las corrupciones en muchos ámbitos de la vida pública, se ge- nera un contexto de injusticia y de profunda crisis de valores democráticos que debe indignarnos, conmovernos, comprome- ternos y movilizarnos. Estamos en unos niveles de pobreza ina- sumibles y vergonzosos, en unos niveles de desigualdad insoportables, en unos recortes de derechos inaceptables. Hay un proceso de empobrecimiento generalizado de nuestra sociedad. Se habla, por ejemplo de una generación y una dé- cada perdida por el aumento de la pobreza y la desigualdad. El riesgo de fractura social es evidente en una nueva estructura social donde crece la espiral de escasez y la vulnerabilidad, con empobrecimientos crónicos y procesos de exclusión cre- cientes. Se combinan elevados niveles de desempleo, pérdida de ca- pacidad adquisitiva de la población con descensos de la renta mínima disponible y debilitamiento mediante recortes masivos de las políticas sociales y recorte de derechos muy en particu- lar en sanidad, educación y servicios sociales. Se ha subestimado el coste social a largo plazo de la crisis económica. Cada vez hay más personas que han sido expulsadas de sus hogares. Más personas atrapa- das en el sobreendeudamiento, porque el coste de vida se ha incrementado y sus ingresos han disminuido. La pobreza infantil está aumentando, y los jóvenes se ven privados de la posibilidad de soñar un futuro. La opi- nión pública estigmatiza cada vez más a las personas vulnerables, como si fueran responsables de su situa- ción y la protección social fuese un lujo en una época de austeridad (Red europea contra la pobreza, 2016, p. 15). El futuro no existe, hay que sobrevivir, responder a nuestra propia situación de emergencia y crisis que se torna crónica y permanente. La crisis lo que hace es empeorar la situación y aumentar la desigualdad con pérdida de derechos de colectivos en riesgo. Veamos algunos datos y circunstancias reflejados en diferen- tes estudios (Fundación FOESSA, 2014; Asociación estatal di- rectores y gerentes de servicios sociales, 2017; Intermon Oxfam, 2013; Red europea de lucha contra la pobreza- EAPN, 2016; UNICEF, 2014). 4 Carácter estructural de la pobreza que además se transmite entre generaciones y se cronifica. Encontramos una amplia clase social subsidiada, una cultura marcada por la falta de expectativas, desmotivación y pérdida de autoestima. Se ge- nera un entorno de vida y convivencia asilado del resto so- ciedad, con altos problemas económicos y tambien de salud y convivencia. Un Importante número de personas condena- dos a no tener futuro a los que más pronto que tarde se les calificara de parasitarios, estigmatizándolos y demonizán- dolos, son excluidos, prescindibles, innecesarios. 4 4,5 millones de personas que reciben prestaciones o subsi- dios de desempleo más 789.672 que reciben rentas míni- mas. Personas que no son necesarias ni siquiera para ser explotadas. 4 Aumenta la pobreza. 10.5 millones de ciudadanos/as viven bajo el umbral de la pobreza. La tasa de pobreza pasa del 19.7 % al 21 % de los hogares. Casi 3 millones de personas estarían en la pobreza severa (menos del 30% de la renta media), más del doble que al inicio de la crisis, un 2,97%.700.000 hogares sin ningún ingreso (1.3 millones de personas) ● Un 22,1% del total de las personas tienen ingresos meno- res del 60% de la media de renta ● 1,8 millones de hogares con dificultades llegar fin de mes (13.7% total hogares) Por ejemplo el 2,6% de los hogares no puede permitirse comer pollo o pescado al menos ca- da dos días…entre dos y dos millones y medio de hoga- res y no menos de 6 millones de personas con graves déficits alimentarios: insolvencia alimentaria o hambre por tanto en no menos de dos millones de personas en pleno siglo XXI ● Pobreza energética más de uno de cada 10 hogares 10.7%, casi dos millones de hogares con 5 millones de personas (4,92 millones) abocadas a a sufrir frío o calor excesivos. Cortes de suministro por impagos 4 Aumenta la desigualdad y no solo la pobreza ● Somos el cuarto país más desigual de Europa solo por de- trás de Letonia, Bulgaria y Portugal y justo por delante de Grecia: el 20% de la población más rica concentra el 7.5 más riqueza que el 20% más pobre, cuando esta relación era de 5.5 veces en el 2008 antes de la crisis. ● Somos el país de Europa que más rápido deterioro las ci- fras de desigualdad con datos de 2015 solo nos supera Serbia, Rumania, Lituania y Bulgaria. Muy por encima de europea en la media de desigualdad por encima de paí- ses como por ejemplo Portugal, Grecia o Italia.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDY3NTY=