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Papeles del Psicólogo es una revista científico-profesional, cuyo objetivo es publicar revisiones, meta-análisis, soluciones, descubrimientos, guías, experiencias y métodos de utilidad para abordar problemas y cuestiones que surgen en la práctica profesional de cualquier área de la Psicología. Se ofrece también como foro para contrastar opiniones y fomentar el debate sobre enfoques o cuestiones que suscitan controversia.

PAPELES DEL PSICÓLOGO
  • Director: Serafín Lemos Giráldez
  • Difusión: (Noviembre 2013)
         Media de difusión: 57.900 ejemplares
  • Periodicidad: Enero-Abril | Mayo-Agosto | Septiembre-Diciembre
  • ISSN: 0214 - 7823
  • ISSN Electrónico: 1886-1415
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Papeles del Psicólogo, 1985. Vol. (19).




UNA EXPERIENCIA DE ESTIMULACIÓN TEMPRANA EN NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN

ISIDORO CANDEL, ISABEL PELEGRÍN Y CONCEPCIÓN NAVARRO

La incorporación de las técnicas, de estimulación precoz en el tratamiento de los niños deficientes mentales, es algo reciente. En el caso concreto de los niños afectados de síndrome de Down (SD), los trabajos sobre la eficacia de un programa de estimulación precoz sobre el cociente de desarrollo de estos niños, han proliferado, desde que Coriat, Theslenco y Waksman (1957) señalaron efectos positivos en los niños SD estimulados precozmente, no sólo en su cociente de desarrollo, sino también en sus personalidades que, en opinión de estos autores, estaban más armónicamente estructuradas.

Trabajos posteriores han abundado en la misma idea, recalcando lo beneficioso de una intervención precoz en el desarrollo de los niños SD (Coriat y otros, 1967; Cluniesross, 1979; Sánchez Palacios, 1979; Hayden, 1980, Cerrato, 1982, etc.).

No vamos a entrar aquí en el tema de la fundamentación teórica de este tratamiento temprano. Puede verse, al respecto, un informe nuestro (CANDEL, 1982). Basados en un sólido armazón teórico y en la evidencia empírica, los programas dirigidos a los niños deficientes en los primeros meses de su vida, son ahora muy numerosos y diferentes en su aplicación (Beller, 1978). En cualquier caso, los objetivos que todos ellos persiguen son, en opinión de Andrews y Andrews (1974), los siguientes: a) Identificar lo antes posible a los niños cuyo desarrollo está atrasado; b) Identificar y evaluar las dificultades evolutivas de dichos niños; c) Potenciar las habilidades latentes que tienen los niños retrasados; y, d) Dar a estos niños la oportunidad de desarrollarse e interactuar con un medio ambiente adecuado.

Los niños SD son objeto preferente de estos programas. Forman un grupo homogéneo, y de parecidas características, lo cual facilita la labor investigadora. Por otra parte, la detección precoz de la alteración cromosómica permite la iniciación del tratamiento, ya desde los 2 ó 3 primeros meses de la vida. Por último, los niños SD no plantean serios problemas conductuales o efectivos, con lo que la tarea del estimulador está muy facilitada.

Características del programa

Nuestra experiencia en la Asociación para el tratamiento precoz de niños síndrome de Down (ASSIDO), empezó en Octubre de 1981. Desde entonces hasta esta fecha, han pasado por nuestro Centro un total de 102 niños de edades comprendidas entre 0 y 6 años. En este trabajo, haremos mención a nuestra actividad con los niños SD de edades entre 0 y 2 años. En la actualidad, reciben tratamiento 42 niños de este intervalo de edad. Examinemos las principales características de nuestro programa:

1. Está dirigido al niño y a los padres y se basa, fundamentalmente, en el hogar. los niños visitan el Centro 1 vez a la semana, en sesiones de 1 hora. Los padres están presentes mientras trabajamos con sus hijos, y reciben unas instrucciones para que hagan en casa. Intentamos que toda la familia se inmiscuya en la tarea de la educación del miembro afectado.

2. Pensamos que la evaluación debe preceder a la intervención (Lambert y Rondal, 1979, por ej.). No se trata de pasar tests a los niños para dar una cifra determinada, sino conocer el desarrollo evolutivo de cada niño en un momento dado y, a partir de esos datos, empezar a trabajar. Tenemos la suerte de que los niños SD siguen un ritmo de desarrollo prácticamente similar al del niño normal, en todas las áreas (Share, 1980, Rondal, 1980, Cicchetti y Sroufe, 1978). Por tanto, podemos aplicar sin dificultades los datos que nos aporta la Psicología Evolutiva, acerca del desarrollo del niño normal. A efectos de la evaluación, hemos elaborado un Inventario del Desarrollo (Candel, 1982) que consta de 211 ítems que cubren el desarrollo del niño de 0 a 2 años en las áreas motora, cognitiva y del lenguaje. Se basa en ítems maduracionistas (Gesell, 1976; Brunet Lezine, 1979; Hanson, 1979; Illingworth, 1975), e ítems de carácter ordinal o jerárquico (Casa-Si-Lezine, 1968; Uzgiris Y Hunt, 1975). Con este Inventario, hacemos un perfil evolutivo del niño en el momento de su incorporación al Centro. En el caso de los más pequeños, recurrimos a algunos ítems para evaluar la madurez neurológica, y al test (1973).

3. Aunque ya ha quedado esbozado en el punto anterior, insistimos en que para la elaboración de los programas de intervención, seguimos las pautas de desarrollo que nos ofrece la Psicología Evolutiva.

4. No hacemos evaluaciones periódicas de cada niño. En este tema, hemos optado por otro método. Como nuestro contacto con los niños es semanal, preferimos recurrir a una "evaluación continuada"; es decir, una vez hecho el primer diagnóstico, vamos elaborando objetivos en las áreas motora, cognitiva, lenguaje y social, y revisándolo mensualmente. En una hoja de registro anotamos las conductas del niño en cada área, deduciendo si el objetivo está o no conseguido. Si es así, se pasa al siguiente; si, no, insistimos un mes más. De esta forma, queremos conocer la calidad del desarrollo (secuencia longitudinal), más que la cantidad (cociente de desarrollo o edad de desarrollo), de los niños SD.

5. El tratamiento es impartido por un psicólogo, una pedagoga y una logopeda.

6. Por el momento, no disponemos de una Escuela de Padres, o algún montaje parecido, en el que los padres de los niños participen en sesiones complementarias al tratamiento. Además de la entrevista inicial, mantenemos una estrecha relación con ellos, comentando incidencias acerca de las programaciones, objetivos superados o no, dificultades que se les presentan para seguir con el tratamiento, etc.

En nuestra experiencia diaria con los niños SD de 0 a 2 años, observamos algunos inconvenientes principales para la buena marcha del tratamiento En lo que respecta el área motora, es bien conocido que estos niños padecen una hipotonía muscular, que retrasa al desarrollo motor (control cefálico, sedestación, marcha etc.) y que desaparece más tarde que en el niño normal (Dubowitz,1973).

En lo que respecta al área cognitiva el retraso se produce ya desde los primeros días: El niño SD tarda más tiempo en fijar y seguir objetos. Se han señalado en las neuronas del SD, anormalidades circunscritas a las espinas dendríticas (Marín Padilla, 1976) deficiencias en las respuestas de habituación (Shafer y Peeke, 1982).

De cualquier forma, el área más deficiente en los niños SD, es la del lenguaje. En los primeros meses, observamos un desarrollo prácticamente normal, en lo que respecta al balbuceo. Esta afirmación concuerda con los datos de DODD (1972). Con el paso del tiempo, el retraso se agudiza: el niño SD dice su primera palabra entre los 2 y 3 años.

Resultados y conclusiones

Los datos que presentamos a continuación, corresponden al ritmo de desarrollo en los niños SD que iniciaron el tratamiento en los diez primeros meses de su vida. Ofrecemos los correspondientes a las áreas motora y cognitiva. Hemos seleccionado algunos ítems, concretando la edad en que los niños SD estimulados adquirieron cada conducta.

En el área motora (ver Tabla 1), los datos muestran una mejora significativa en nuestros niños que iniciaron el tratamiento en los 6 primeros meses de vida, con respecto a otros niños SD que evolucionaron de forma espontánea. Los datos de éstos últimos pertenecen a Share (1974).

En lo que respecta al área cognitiva los niños de la muestra son los que iniciaron el tratamiento en los 10 primeros meses de vida. Aquí no disponemos de datos comparativos. Los resultados figuran en la tabla 2.

1ª) El desarrollo motor y cognitivo de nuestros niños SD sigue un ritmo parecido al de los niños normales, en los primeros meses de la vida, con el lógico retraso.

2ª) Dentro del desarrollo cognitivo, no hay una evolución armónica, sino que unas parcelas se ven más afectadas que otras. Esto significa que conviene desmenuzar esta evolución, para hacer la intervención más eficaz.

3ª) Se observa un retraso ya desde los primeros meses de la vida en los niños SD. Esto concuerda con las aportaciones de Dicks-Mieraux (1972) y contradice otras opiniones que mantienen que lo niños SD son casi normales al principio.

4ª) Los efectos de la estimulación temprana son positivos, no solo porque " acelere" el ritmo evolutivo de los niños SD, sino también, porque les ofrece una serie de oportunidades para desarrollar su potencial intelectual. También se observa que en los niños estimulados, tiende a ser menor la dispersión en los resultados. Ver Tabla 2.

BIBLIOGRAFÍA

Andrews, R.J. y Andrews, J.G. Early education for mentally retarded children. Australian Journal of Mental Retardation, 1974, 3, 1-5.

Beller, E.K. Early Intervention Programs. En Osofsky (ed.), Handbook of Infant Development. New York: John Wiley and sons. 1978.

Brazelton, T.B. Neonatal Behavioral Assessment Scale. London: Spastics International Medical Publications. Heinemann. 1973.

Brunet, O. y Lezine, I. El desarrollo psicológico de la primera infancia. Madrid: Pablo del Río. 1979.

Candel, I. Estimulación Precoz: una aproximación teórica. Ponencia presentada a las I Jornadas Regionales de Estimulación Precoz. San Del (Murcia), 1982.

Candel, I. Inventario del desarrollo. Murcia: Assido. 1982.

Casati, I. y Lezine, I. Les étapes de I'Intelligence sensoriomotrice. Manual. Paris: Centre de Psychologie Appliquée. 1968.

Cerrato, R. Estimulación infantil precoz. Análisis de un modelo de trabajo y medidas alternativas. Boletín de estudios y documentación de Servicios Sociales, 1982, número 10, 15-27.

Cicchetti, D. y Sorufe, L.A. An organizational view of the affect: Lustration from the study of Down's syndrome infants. En M. Lewis y L.A. Rosenblum (eds.), The Development of the Affect. New York: Plenum Press. 1978.

Clunics-Ross, G.G. Accelerating the development of Down's syndrome infants and young children. Journal of Special Education, 1979, 13 (2), 169-177.

Coriat, L.; Theslenco, L. y Waksman, J. Traitement psychomoteur des enfants trisomiques-21 du prémier age. Médecine et Hygiène, 1957, 770, 258-259.

Coriat, L. y otros. Experiencia del Servicio de Neurología del Hospital de Buenos Aires sobre tratamiento psicomotor temprano de niños con retardo de maduración. I Seminario Regional Interamericano sobre el niño con retardo mental. Buenos Aires, 1967.

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Gesell, A. y Amatruda, C. Diagnóstico del desarrollo. Buenos Aires: Paidós, 3ª edición castellana. 1976.

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Illingworth, R.S. The Development of the Infant and Young Child. London: Livingstone. 1975.

Lambert, J.L. y Rondal, J.A. Le mongolisme. Bruxelles: Mardaga. 1979.

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Sánchez Palacios, M.C. Estudio de los efectos de la estimulación precoz en bebés con el síndrome de Down. Infancia y Aprendizaje, 1979, 4, 29-37.

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Uzgiris, I.C. y Hunt, J. Mc V. Assessment in Infancy. Urbana: University of Illinois Press. 1975.

Material adicional / Suplementary material

Tabla 1. Edades de adquisición de algunos ítems motores en niños SD que iniciaron el tratamiento durante los primeros 6 meses de vida.

Tabla 1. Edades de adquisición de algunos ítems motores en niños SD que iniciaron el tratamiento durante los primeros 6 meses de vida.

Tabla 2. Edades de adquisición de algunos ítems de desarrollo cognitivo , en niños SD que iniciaron el tratamiento 1 y 10 meses de vida.

Tabla 2. Edades de adquisición de algunos ítems de desarrollo cognitivo , en niños SD que iniciaron el tratamiento 1 y 10 meses de vida.

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