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Papeles del Psicólogo es una revista científico-profesional, cuyo objetivo es publicar revisiones, meta-análisis, soluciones, descubrimientos, guías, experiencias y métodos de utilidad para abordar problemas y cuestiones que surgen en la práctica profesional de cualquier área de la Psicología. Se ofrece también como foro para contrastar opiniones y fomentar el debate sobre enfoques o cuestiones que suscitan controversia.

PAPELES DEL PSICÓLOGO
  • Director: Serafín Lemos Giráldez
  • Difusión: (Noviembre 2013)
         Media de difusión: 57.900 ejemplares
  • Periodicidad: Enero-Abril | Mayo-Agosto | Septiembre-Diciembre
  • ISSN: 0214 - 7823
  • ISSN Electrónico: 1886-1415
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Papeles del Psicólogo, 1982. Vol. (7).




CONTESTACIÓN DE JUAN DELVAL Y VÍCTOR GARCÍA-HOZ

Juan Delval y Víctor García-Hoz

1 Hay que comenzar señalando que la enseñanza actual de la psicología en nuestro país tiene profundas deficiencias. Y esto es tanto más lamentable por que se trata de una enseñanza que ha comenzado casi desde cero hace pocos años y por tanto hubiera sido fácil no caer en errores previsibles ni verse presionado por el peso de una tradición que en este caso no existía.

Sin embargo los planes de estudio están basados en concepciones de la psicología abandonadas hace ya años en los países adelantados, mientras que se sigue cerrado a los progresos de la disciplina. Así puede citarse como ejemplo que la psicología cognitiva, que muchos identifican hoy con la psicología experimental, no se enseña en algunas facultades o secciones de psicología y en otras sólo se hace en el último curso, cuando debería constituir el comienzo de las enseñanzas. En vez de psicología cognitiva en algunos sitios hay asignaturas como "Psicología del pensamiento y del lenguaje", unión de disciplina que muestra a las claras la antigüedad de la concepción que inspira los planes.

En todo caso, si examinamos de cerca los planes de estudio lo más llamativo en ellos no es que predominen ideas atrasadas de la psicología sino el caos, producto de la intersección entre falta de criterios científicos e intereses personales y deseo de favorecer a los amigos. Razones de este tipo son las que explican el peso que tienen las asignaturas relacionadas con la matemática y la estadística o con los tests, y el escaso peso o la ausencia de las líneas modernas de desarrollo de la psicología.

Un ejemplo meridiano lo constituyen las cátedras incluidas en la llamada "plantilla orgánica" establecida por el Ministerio hace algo más de dos años y que incluirían lo que se considera las materias fundamentales de la disciplina. Pues bien, esas materias son psicología general, psicología experimental, psicología fisiológica, psicología diferencial, psicología social, psicología de la personalidad, psicodiagnóstico, psicología matemática. Poco se puede añadir al asombro que produce una lista como esta en la actualidad mientras que no lo produciría si estuviéramos en 1930. Obsérvese la ausencia de materias tales como psicología cognitiva y todo lo relacionado con ella, aprendizaje animal, psicología evolutiva, etc., por no citar más que algunas, y la presencia de otras que sólo se explican por la necesidad de colocar a un buen número de discípulos y clientes.

Una característica general de los planes de estudio, 1 con algunas raras excepciones en trance de extinción, es que constituyen una secuencia rígida en la que el estudiante no puede modificar ni las asignaturas ni el momento en que tiene que cursarlas. El objetivo que guió a los redactores de los planes era conseguir que los alumnos al terminar sus estudios estuvieran en posesión del conjunto de conocimientos jerarquizado e inmutable que para los autores de los planes debía constituir la psicología. Este tipo de organización de los estudios responde a una concepción de la psicología, y de la ciencia en general, entendida como un sistema organizado y cerrado de hechos y datos que todo el que practique esa ciencia tiene que conocer.

Frente a esta concepción obsoleta de la ciencia sería preciso establecer planes de estudio fundados en la situación actual de la psicología y demás con posibilidad de que el alumno construyera, en buena medida, su propio curriculum así como que este se fuera modificando periódicamente.

Más que asegurar un conocimiento exhaustivo de todos los hechos y teorías que se reúnen bajo el nombre de Psicología -tarea imposible de culminar en muchos años, y en todo caso, absurda por estéril-, interesa comunicar los modos de trabajo y los instrumentos que han hecho posible el descubrimiento de esos hechos y la formulación de esas teorías. Si la Psicología, como cualquier otra ciencia, es, antes que una colección de datos, un modo de abordar la realidad, el objetivo de su enseñanza ha de ser que los estudiantes adquieran los medios, los instrumentos de trabajo que les permitan enfrentar y resolver, los problemas de la disciplina.

Este objetivo general se concretaría en que los estudiantes adquirieran la capacidad de hacer quizá precisamente todas aquellas cosas de las que los planes de estudio hasta ahora en vigor se desentienden por completo. Se concretaría, por ejemplo, en que los estudiantes aprendieran a leer y valorar críticamente artículos experimentales y teóricos de la especialidad; en que aprendieran a manejar la bibliografía y las fuentes de información y fueran capaces de hacer una revisión sobre un tema cualquiera; en que supieran diseñar un experimento acerca de un problema dado y pudieran enjuiciar las ventajas y desventajas de otros diseños sobre el mismo problema. Aprender estos instrumentos, y otros que sin duda deberían considerarse, tiene mayor interés -parece que no debería hacer falta decirlo- que adquirir una larguísima serie de conocimientos sin los instrumentos que permiten llegar a ellos desde dentro, es decir, acríticamente, que es a lo que en el mejor de los casos se puede aspirar con las actuales asignaturas, limitadas a una enumeración de resultados que dan de la ciencia una imagen de conocimiento absoluto próximo a la verdad revelada. Es más interesante que el alumno haya leído dos o tres trabajos originales, digamos sobre la motivación, que el que conozca a través de un manual -esto es, de segunda mano y con dificultades para un juicio personal- un gran número, el mayor posible, de datos y teorías.

2 La mayor parte de los estudiantes que comienzan a estudiar psicología no tienen una idea clara de qué es esta disciplina y muchos se dirigen a estos estudios intentando encontrar respuesta a problemas que sienten profundamente muy próximos. En todo caso su idea no se adecua a lo que van a recibir en la universidad, lo cual hace que se produzcan grandes decepciones debidas no sólo a la baja calidad de las enseñanzas sino también a la inadecuación respecto a sus expectativas. Para que no se produjera esta inadecuación sería preciso realizar una labor de información y orientación con los estudiantes de COU, e incluso introducir la psicología como asignatura en ese curso.

Los actuales estudios de psicología no preparan para el futuro profesional, ni posiblemente para nada, por la baja calidad a la que hemos aludido. Sin embargo, la relación entre enseñanza universitaria y práctica profesional es algo complejo que conviene analizar con cuidado.

La enseñanza universitaria tiene que ser esencialmente formativa en un sentido amplio y debe diferenciarse de una enseñanza profesional. Una gran cantidad de los problemas que hay planteados actualmente en la Universidad proviene precisamente de la confusión entre esos dos aspectos. La universidad debería servir para la iniciación científica y cultural de aquellas personas que lo desearan y debería estar abierta a todos los que aspirasen a ella. Pero no debería servir automáticamente para el ejercicio de una profesión que requiere una formación profesional que debe de tener un sentido muy diferente. Por tanto la enseñanza universitaria de la psicología debería poner en contacto al estudiante con las disciplinas psicológicas y los avances en su investigación y ser formadora en un sentido amplio. Aquellas personas que deseen ejercer la práctica profesional en el ámbito que sea deberían ingresar en una escuela profesional en la que no recibieran ya una formación teórica, que habrían adquirido en la universidad, sino una formación enteramente práctica. El ingreso en esas escuelas debería realizarse mediante unas pruebas de conocimientos y de capacidad y el número de plazas debería ser limitado y en relación con las posibilidades de trabajo existentes. Por ello las personas que terminaran en esa escuela con aprovechamiento deberían tener asegurado en alguna medida un puesto de trabajo o al menos posibilidades de tenerlo. La formación que se recibiera en esas escuelas debería hacerse en estrecha conexión o incluso en los mismo centros en que se realizan las funciones. Por ejemplo los que se ocupen de psicología del trabajo y de la industria deberían estar en fábricas y empresas, los que vayan a trabajar en psicología escolar tendrían que cursar la mayor parte de esos estudios en escuelas y centros de enseñanza y los que pretendieran dedicarse a la terapia o trabajar en un centro de salud deberían aprender en esas instituciones. Así pues creemos que habría que diferenciar claramente lo que es una formación básica, que quizá no tuviera que tener una duración de 5 años sino que pudiera reducirse, y lo que es una formación profesional que tendría que tener un carácter completamente distinto del que tiene la enseñanza universitaria. Ahora bien lo que debe quedar claro es que la enseñanza práctica sólo puede ser fructífera si se han establecido previamente unos fundamentos teóricos sólidos.

3 Efectivamente hay que distinguir con toda claridad entre la experimentación y la práctica profesional y creo que es, como apuntábamos en la pregunta anterior, enormemente perjudicial confundirlas.

La formación profesional, como decíamos, debe proporcionar en centros de trabajo, en cambio el trabajo experimental debe estar presente desde el comienzo, desde el primer curso de carrera y no es concebible una enseñanza de la psicología que no sea una iniciación al trabajo experimental. Por eso desde el inicio de los estudios debería haber un trabajo en el laboratorio y toda la enseñanza tendría que apoyarse en la interpretación de datos y en la relación entre teoría y hechos.

4 Todas las deficiencias que se señalan son importantes, pero quizá la mayor sea la referente al profesorado y esto por varias razones. Los profesores determinan el uso que se hace de los demás medios y además la existencia de un profesorado inadecuado es algo que resulta difícil de corregir, sobre todo cuando hay una tendencia creciente a hacer a esas personas profesores permanentes, funcionarios. Pero de esto hablaremos en la pregunta siguiente.

En el terrero de las bibliotecas se han realizado progresos notables aunque se está todavía lejos de haber alcanzado un nivel satisfactorio en la mayor parte de las universidades. Sin embargo hay que señalar que algunas bibliotecas, como la de la Universidad Complutense, empiezan a tener un nivel adecuado.

En los restantes aspectos de laboratorios, dotaciones económicos e infraestructura hay grandes lagunas, sobre todo en las universidades de más reciente creación, pero son lagunas que pueden llenarse con dotaciones económicas, cosa que no sucede de una forma tan clara respecto al profesorado.

5 La política de profesorado que se está siguiendo en toda la universidad española es completamente absurda y parece diseñada por alguien que tuviera gran interés de acabar con la universidad o al menos dejarla inhabilitada durante largos años. En el caso de la psicología es quizás mas grave porque se han improvisado cientos y cientos de profesores y no se ha tratado de promocionar a los más capacitados, sino que muchas veces se ha hecho al revés. El profesorado se ha reclutado sin ningún plan bien establecido y se han buscado profesores de forma precipitada. Muchos de ellos no han realizado estudios en el extranjero y han pasado a enseñar y a reproducir las enseñanzas que habían recibido y que correspondían al estado de la psicología hace muchas décadas.

Esto explica, por ejemplo, el inusitado interés que áreas como la terapia de conducta ha despertado entre muchos estudiantes y licenciados en psicología cuando se trata simplemente de una técnica, cuya utilidad práctica no se discute pero cuyo interés teórico es muy escaso.

La política que se ha seguido respecto a oposiciones y numerarización ha servido para consolidar los errores que se han cometido seleccionando a los profesores no numerarios. La existencia de grupos que controlan las oposiciones y los tribunales y que se guían por criterios extracientíficos o que se sitúan en posiciones teóricas de escaso interés en la actualidad, tiene efectos muy graves. En este sentido el papel que han desempeñado los cabezas de esos grupos está siendo totalmente negativo para el desarrollo de nuestra disciplina y su responsabilidad es muy grande.

6 Esta pregunta exige referirse a cómo se concibe un plan de estudios, tema al que hemos aludido ya en la respuesta a la pregunta 1.

Un plan de estudios de psicología debería comenzar por poner en contacto al estudiante con las distintas áreas de la psicología actual y con los métodos de trabajo. Desde el principio debería darse un papel fundamental al trabajo empírico dirigido por las teorías actuales dominantes en la psicología. A partir de aquí se debería ir profundizando en los distintos campos y dando posibilidades a los estudiantes de que se especializarán en determinados aspectos como pueden ser psicología social, psicología evolutiva, procesamiento de la información y memoria, psicología animal y etología, alteraciones de la conducta, etc. Debería ser posible que un alumno tras una formación inicial en estas áreas pudiera seguir trabajando en ellas sin necesidad de recibir una formación enciclopédica en todas, que suele equivaler a una ignorancia enciclopédica. Esto quiere decir que la formación especializada es importante y deseable y que se debe dejar libertad al alumno para que se dirija a su propia formación. Sin embargo la formación práctica, la formación profesional, como decíamos al principio, debe quedar reservada para escuelas que estén más en contacto con los centros en los cuales se realiza la práctica psicológica.

Las especializaciones deben estar en función de las posibilidades de cada universidad y debería ser posible que distintas universidades se especializaran en áreas diferentes.

(1) .- De la crítica de los planes de estudio de psicología y de posibles alternativass, nos hemos ocupado en detalee en varios escritos entre ellos en: V- García-Hoz Rosales y J. Delval "¿Es posible empeorar la enseñanza de psicología?" Cuadernos de psicología 3, nº 5, 1976, pp. 28-33; J. Delval y V. García-Hoz Rosales "La enseñanza de la psicología en el Estado Español". Cuadernos de pedagogía, nº 19-20,1976, pp 44-49; J. Delval "Observaciones sobre la teoría psicológica y su enseñanza" Estudios de Psicología, nº 1, 1980.

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